Esta festividad fue instituida con el objeto de que los fieles encomienden a Dios, a través de la intercesión de la Santa Madre, las necesidades de la Iglesia.

 

Durante la pasión y la muerte de Jesús, la Virgen sufrió tanto como puede humanamente sufrirse, pero conservando intacta su fe, su esperanza, su confianza total en el Padre. Pidamos hoy la FE de María.