No seas tropiezo para otros

Es verdad que cada uno daremos cuentas por nuestras propias acciones, pero más allá de nuestras acciones lo que Dios ve siempre es nuestro corazón. En muchos lugares diferentes de la Biblia el Señor deja claro que nuestros motivos e intenciones son más importantes que nuestras palabras y acciones. Si escogemos hacer algo que afecte la fe de otros ¡nuestro corazón está equivocado y no tiene amor!