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Santa Mónica, el poder de la Oración Intercesora

“Esté tranquila, es imposible que se pierda el Hijo de tantas lágrimas”.

Especial preparatorio al 20-02-20. “Haciendo sonreír a la Santísima Virgen”. La santidad de Jacinta, la admirable vidente de Fátima

Jacinta era de clara inteligencia; ligera y alegre. Siempre estaba corriendo, saltando o bailando. Vivía apasionada por el ideal de convertir pecadores, a fin de arrebatarlos del suplicio del infierno, cuya pavorosa visión tanto le impresionó.

Una vez exclamó: ¡Qué pena tengo de los pecadores! !Si yo pudiera mostrarles el infierno!