“Orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración ferviente de una persona justa es muy poderosa “(Santiago 5,16) y Jesús nos dice:” Amén, amén, te digo que cualquier cosa que le pidas al Padre en mi nombre, él te dará “(Juan 16, 23).

Especial preparatorio al 20-02-20. “Haciendo sonreír a la Santísima Virgen”. La santidad de Jacinta, la admirable vidente de Fátima

Jacinta era de clara inteligencia; ligera y alegre. Siempre estaba corriendo, saltando o bailando. Vivía apasionada por el ideal de convertir pecadores, a fin de arrebatarlos del suplicio del infierno, cuya pavorosa visión tanto le impresionó.

Una vez exclamó: ¡Qué pena tengo de los pecadores! !Si yo pudiera mostrarles el infierno!