¿Cómo pedir al Señor la paz del corazón si no rechazamos todo mal o todo pecado, y si no aceptamos abrir nuestro corazón para que Él actúe como lo desea?

“Por lo tanto, no nos avergoncemos por la Cruz de Cristo. La sellas sobre tu frente sabiendo que los demonios puedan contemplar el signo real y espantarse temblando, bien lejos. Haz entonces este signo como cuando comes o bebes; sentado, o acostado; en cuanto te levantes; al hablar, al caminar: en una palabra, ante todo acto.”

(De la Lectura Catedrática de San Cirilo de Jerusalén)

El diablo no está en todas partes, pero no lo busques – por si acaso

“Unos se hicieron más soberbios, otros no tanto. Cada ángel rebelde fue deformándose más y más, cada uno en unos pecados específicos. Así como, por el contrario, los ángeles fieles se fueron santificando progresivamente. Unos ángeles se santificaron más en una virtud otros en otra… los ángeles fueron admitidos a la presencia divina, y a los demonios se les dejó que se alejaran”.