Hay una tentación típica del demonio que consiste en producir en las almas un vacío de insatisfacción respecto de todo lo que hace. Se denomina a esta tentación como “demonio de la insatisfacción”.

En tiempos de conflictos entre personas, grupos étnicos y religiosos, naciones, intereses económicos y políticos, Jesús dice que la respuesta no es el enfrentamiento y la violencia, sino el amor, la persuasión y la reconciliación. Incluso cuando parece que no logramos nada con estos esfuerzos, plantamos semillas de paz, que traerán fruto a su debido tiempo. La justicia de nuestra causa es nuestra fuerza.