Algunas enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica sobre lo que sucede tras la muerte y sobre la buena costumbre de rezar por los familiares y amigos difuntos, especialmente indicadas para considerar en el mes de noviembre, especialmente en la conmemoración de los Fieles Difuntos.

Quien siga la lectura de estos sermones que el Santo Cura de Ars predicaba a sus rústicos feligreses, se verá arrastrado a tomar en serio la tarea de su propia santificación. Reciedumbre, sinceridad y celo por la salvación de las almas brotan de las Palabras de estos sermones sumamente sencillos, pero de doctrina clara y penetrante en toda clase de almas.

El inmenso poder de las misas por las almas del Purgatorio.Hay consenso entre los cristianos que creen en la base sobrenatural del cristianismo, que muchos muertos van al purgatorio y que las misas ofrecidas por ellos son de vital importancia para conducirlos al cielo.

“No es raro”, “que las almas de los difuntos aparezcan en la vida. Una y otra vez, Dios ha permitido estas manifestaciones, ya sea para despertar a los vivos de sus omisiones y torpezas, o con el fin de que las almas abandonadas pueden obtener un alivio más rápido“.