Oraciones a los pies del pesebre en Nochebuena y en Familia

Este 2020 nos deja la oportunidad de estar en familia y en oración. Pidamos por toda la humanidad que sufre y todas las familias que pasan la dura prueba del dolor de sus seres queridos y de un miembro de la familia enfermo y recluido. Todos juntos hagamos estas bellas oraciones ante el Pesebre.

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Oración de agradecimiento

Esta noche Señor, me postro de rodillas y te contemplo en el pesebre. Has querido llegar a este mundo de la manera más humilde, has querido mostrarnos a todos que el mejor lugar para alojarte es un corazón sencillo. Esta noche quiero agradecerte, por todos aquellos favores que me has concedido desde el momento en que nací.

Gracias por llamarme tu hijo, por mirarme con bondad cuando solo soy miseria. Gracias por todas las veces que me has levantado, por todas las veces que me has escuchado en las frías noches en que mi corazón se hallaba roto. Gracias por el consuelo inmerecido, por las heridas y los fracasos que me hicieron más fuerte.

Gracias por cada miembro de mi familia, por las sonrisas y carcajadas, por los abrazos y las caricias. Por darme la oportunidad de recibirte una vez más en mi corazón. Ahí estás, hecho hombre, un bebé envuelto en pañales, la más dulce escena jamás antes vista. Tus manitas se extienden en esta fría noche, tu corazón palpita la Vida Eterna, tus ojos se posan sobre María, extasiada de amor, y sobre José, desbordante de alegría.

¡He aquí al Salvador, al Rey del Universo! He aquí a mi Jesús, mi dulce Jesús. Gracias por llegar aquella noche a los brazos de María, por hacerte pequeño y frágil. Esta noche solo te pido que nazcas aquí, en este corazón herido, y me permitas tenerte en brazos, tal como tu Madre lo hizo esa noche estrellada, iluminada por la bondad y el amor del Padre.

¡Aquí te espero mi Jesús, aquí te espero!

Oración de San francisco de Asís

Gritad de gozo a Dios, nuestra ayuda; aclamad al Señor Dios vivo y verdadero con gritos de júbilo. Porque el Señor es excelso, terrible, Rey grande sobre toda la tierra.

Porque el santísimo Padre del cielo, Rey nuestro antes de los siglos envió a su amado Hijo de lo alto, y nació de la bienaventurada Virgen santa María. Él me invocó: Tú eres mi Padre; y yo lo constituiré mi primogénito, excelso sobre los reyes de la tierra.

La historia de San Francisco de Asís y el primer pesebre, relatada por San  Buenaventura | Proyecto Emaús

En aquel día envió el Señor su misericordia, y de noche su cántico. Este es el día que hizo el Señor, exultemos y alegrémonos en Él. Porque un Santísimo Niño amado se nos ha dado, y nació por nosotros de camino y fue puesto en un pesebre, porque no tenía lugar en la posada.

Gloria al Señor Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombre de buena voluntad. Alégrense los cielos y exulte la tierra, conmuévase el mar y cuanto lo llena; se alegrarán los campos y todo lo que hay en ellos.

Cantadle un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra. Porque grande es el Señor y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.

Familias de los pueblos, ofreced al Señor, ofreced al Señor gloria y honor, ofreced al Señor gloria para su nombre. Ofreced vuestros cuerpos y llevad a cuestas su santa cruz, y seguid hasta el fin sus santísimos preceptos.

Amén.

Oración de San Juan XXIII

Dulce Niño de Belén, haz que penetremos con toda el alma en este profundo misterio de la Navidad. Pon en el corazón de los hombres esa paz que buscan, a veces con tanta violencia, y que solo tú puedes dar.

El aniversario de la muerte de San Juan XXIII, el "Papa Bueno" que abrió la  Iglesia al mundo - Hoy en día - COPE

Ayúdales a conocerse mejor y a vivir fraternalmente como hijos del mismo Padre. Descúbreles también tu hermosura, tu santidad y tu pureza. Despierta en su corazón el amor y la gratitud a tu infinita bondad. Únelos en tu caridad. Y danos a todos tu celeste paz.

Amén.

Mi corazón es un pesebre

Mi corazón es como el pesebre, oscuro y lleno de estiercol, en donde todos los días Jesús, el Niño, quiere nacer y llenarme de luz, por eso San José, limpia mi corazón, prepáralo con las humildes pajas, para que María Santísima recueste su cabeza, y así nazca la Vida Eterna. El Verbo Encarnado, la esperanza de la felicidad en mi Padre Celestial.

Amén.

 Oración para rezar en familia ante el Pesebre en Nochebuena

Querido Padre, Dios del cielo y de la tierra:

En esta noche santa te queremos dar gracias por tanto amor. Gracias por nuestra familia y por nuestro hogar. Gracias por las personas que trabajan con nosotros.

Navidad: Proponen crear un "coordinador familiar Covid-19"

Bendícenos en este día tan especial en el que esperamos el nacimiento de tu Hijo. Ayúdanos a preparar nuestros corazones para recibir al Niño Jesús con amor, con alegría y esperanza. Estamos aquí reunidos para adorarlo y darle gracias por venir a nuestro mundo a llenar nuestras vidas.

Hoy al contemplar el pesebre recordamos especialmente a las familias que no tienen techo, alimento y comodidad. Te pedimos por ellas para que la Virgen y San José les ayuden a encontrar un cálido hogar.

Padre bueno, te pedimos que el Niño Jesús nazca también en nuestros corazones para que podamos regalarle a otros el amor que Tu nos muestras día a día. Ayúdanos a reflejar con nuestra vida tu abundante misericordia.

Que junto con tus Ángeles y Arcángeles vivamos siempre alabándote y glorificándote.

(En este momento alguien de la familia pone al Niño Jesús en el pesebre o si ya está allí se coloca un pequeño cirio o velita delante de Él).

Santísima Virgen Maria, gracias por aceptar ser la Madre de Jesús y Madre nuestra, gracias por tu amor y protección. Sabemos que dia a dia intercedes por nosotros y por nuestras intenciones, gracias Madre.

Querido San José, gracias por ser padre y protector del Niño Jesús, te pedimos que ruegues a Dios por nosotros para que seamos una familia unida en el amor y podamos ser ejemplo de paz y reconciliación para los demás.

Amén.

Pregón de Navidad | Proyecto Emaús

P R E G Ó N   DE   N A V I D A D

Os anunciamos, hermanos, una buena noticia,

una gran alegría para todo el pueblo;

escuchadla con corazón gozoso:

Miles y miles de años,

desde el momento en que Dios quiso

que apareciera en la tierra el hombre,

hecho a su imagen y semejanza,

para que dominara las maravillas del mundo

y, al contemplar la grandeza de la creación,

alabara en todo momento al Creador.

Miles y miles de años,

durante los cuales los pensamientos del hombre,

inclinados siempre al mal,

llenaron el mundo de pecado

hasta tal punto que Dios decidió purificarlo,

con las aguas torrenciales del diluvio.

Hacía unos 2.000 años que Abraham,

el padre de nuestra fe,

obediente a la voz de Dios,

se dirigió hacia una tierra desconocida

para dar origen al pueblo elegido.

Hacía unos 1.250 años que Moisés

hizo pasar a pie enjuto por el Mar Rojo

a los hijos de Abraham,

para que aquel pueblo,

liberado de la esclavitud del Faraón,

fuera imagen de la familia de los bautizados.

Hacía unos 1.000 años que David,

un sencillo pastor

que guardaba los rebaños de su padre Jesé,

fue ungido por el profeta Samuel,

como el gran rey de Israel.

Hacía unos 700 años que Israel,

que había reincidido continuamente

en las infidelidades de sus padres

y por no hacer caso de los mensajeros

que Dios le enviaba,

fue deportado por los caldeos a Babilonia;

fue entonces,

en medio de los sufrimientos del destierro,

cuando aprendió a esperar un Salvador

que lo librara de su esclavitud,

y a desear aquel Mesías

que los profetas le habían anunciado,

y que había de instaurar un nuevo orden

de paz y de justicia, de amor y de libertad.

Finalmente, durante la olimpíada 94,

el año 752 de la fundación de Roma,

el año 14 del reinado del emperador Augusto,

cuando en el mundo entero

reinaba una paz universal,

hace 2000 años,

en Belén de Judá, pueblo humilde de Israel,

ocupado entonces por los romanos,

en un pesebre,

porque no tenía sitio en la posada,

de María virgen, esposa de José,

de la casa y familia de David,

nació Jesús, Dios eterno,

Hijo del Eterno Padre, y hombre verdadero,

llamado Mesías y Cristo, que es el Salvador

que los hombres esperaban.

Él es la Palabra que ilumina a todo hombre;

por él fueron creadas al principio todas las cosas;

él, que es el camino, la verdad y la vida,

ha acampado, pues, entre nosotros.

Nosotros, los que creemos en él,

nos hemos reunido hoy,

o mejor dicho, Dios nos ha reunido,

para celebrar con alegría

la solemnidad de Navidad,

y proclamar nuestra fe en Cristo,

Salvador del mundo.

Hermanos, alegraos, haced fiesta

y celebrad la mejor NOTICIA

de toda la historia de la humanidad.

CÓMO VALORARÍAS NUESTROS TRABAJO…

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