Día de Todos los Santos

El 1 de noviembre se celebra en varias partes del mundo el Día de Todos los Santos, una fecha católica que busca rendir homenaje a todos los santos que han existido a lo largo de la historia e incluso aquellas almas que ya han pasado el purgatorio y se encuentran en el reino de los cielos. Estas almas ya se consideran santas porque están bajo la presencia de Dios.

Un poco de historia sobre esta fecha solemne

La iglesia primitiva solía celebrar el día de la muerte de un mártir que dio su vida por la obra de Dios. Era bastante común que estas muertes se produjeran en grupos, dado que los primeros cristianos se reunían para transmitir las enseñanzas del evangelio de Cristo. En esas ocasiones se realizaba una única festividad común.

Pero con el paso del tiempo y sobre todo después de la Persecución de Diocleciano, conocida también como la Gran Persecución, donde un inmenso número de cristianos murieron a manos del ejército romano, la Iglesia tuvo que agrupar a sus mártires en una sola festividad.

Todos los Santos, pintado por Fra Angélico
Todos los Santos, pintado por Fra Angélico

Esta celebración tuvo sus orígenes en el siglo IV debido a la gran cantidad de mártires de la iglesia. Más adelante el 13 de mayo del año 610 el Papa Bonifacio IV dedicó el Panteón romano al culto cristiano. Es así que se les empieza a festejar en esta fecha.

Esta festividad se encarga de honrar a todos los difuntos que -para el catolicismo- lograron superar el purgatorio y fueron santificados viviendo junto a Dios en el paraíso.

Los santos “canonizados” oficialmente por la Iglesia Católica son cientos. Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que ya están gozando de Dios en el cielo, declararon autoridades de esta institución.

A LOS SANTOS NO CANONIZADOS ESTÁ ESPECIALMENTE DEDICADA ESTA FIESTA.

La iglesia busca reconocer la labor de los “santos desconocidos” que arriesgaron su vida por la justicia y la libertad de forma anónima.

Sin embargo, el Día de Todos los Santos (muchas veces confundido con el Día de los Fieles Difuntos) es una celebración que va más allá de los beatos y santos, a quienes se recuerda en sus fechas particulares. Alcanza a todos los que no están canonizados, pero viven ya en la presencia de Dios.

El Papa Francisco explicó de una forma más clara la diferencia entra las celebraciones de la solemnidad de Todos los santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos:

“El 1 de noviembre celebramos la solemnidad de Todos los santos. El 2 de noviembre la Conmemoración de los Fieles Difuntos. Estas dos celebraciones están íntimamente unidas entre sí, como la alegría y las lágrimas encuentran en Jesucristo una síntesis que es fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza. En efecto, por una parte la Iglesia, peregrina en la historia, se alegra por la intercesión de los santos y los beatos que la sostienen en la misión de anunciar el Evangelio; por otra, ella, como Jesús, comparte el llanto de quien sufre la separación de sus seres queridos, y como Él y gracias a Él, hace resonar su acción de gracias al Padre que nos ha liberado del dominio del pecado y de la muerte”.

Oración para el día de TODOS los Santos

¡VIVIREMOS PARA MORIR Y VIVIR!

Gracias, Señor, por el don de la vida
Porque, aun siendo viaje de relámpago por la tierra,
ha merecido la pena contemplar, gustar y sentir
la belleza que tu mano creó aquel lejano día.

Gracias, Señor, por la hermana muerte
que, de forma cruel o dulce, nos visita
y nos recuerda que somos frágiles y no yunques
que, tarde o temprano, nuestro cuerpo se desmorona
pero, aquello que le sustenta, va a tus brazos de Padre.

¡VIVIREMOS PARA MORIR Y VIVIR!

Porque en el morir, Señor, está la llave del futuro vivir
Desaparecerá la oscuridad y emergerá la luz
Se evaporarán las lágrimas y nuestros ojos te verán
Saltaremos del silencio, y cantaremos tus maravillas

Nos levantaremos del sueño, y proclamaremos tu realeza
¿Cómo no darte gracias, oh Señor, por tu paso por este mundo?

Sin tu muerte, nuestra muerte sería eslabones de por vida
Sin tu resurrección, nuestra vida sería caduca y sin respuesta
Sin tu triunfo, nuestras conquistas serían poca cosa.

¡VIVIREMOS PARA MORIR VIVIENDO!

Sabiendo que, más allá del duro madero
aguarda un cielo abierto por tu Ascensión gloriosa

Creyendo que, en tu Resurrección,
siempre habrá segura y certera respuesta para la nuestra.

Amando, como Tú amaste,
para que, en el tomo final de nuestra existencia,
puedas concluir: “mucho amaste y por Dios te salvaste”.

¡VIVIREMOS PARA MORIR VIVIENDO!

Porque bien sabemos que a este mundo nuestro
vinimos de noche o de mañana a darnos un breve paseo
Porque, aunque lo olvidemos, a esta tierra nuestra
aterrizamos como lo hace un avión
para, luego, emprender otro vuelo más alto y definitivo.

Porque en este suelo , de gozos y de lágrimas,
hemos ido dejando sudores y esfuerzos
fe, oración y confianza en Ti que tienes la última palabra
Por eso, con todos nuestros difuntos,
hoy más que nunca –mirando hacia lo alto- confesamos:

¡VIVIREMOS, CON CRISTO,
PARA VIVIR CON CRISTO Y POR CRISTO EN EL CIELO
!

Amén.

Padre Javier Leoz

ORACIÓN A TODOS LOS SANTOS II

Patriarcas que fuisteis la semilla
del árbol de la fe en siglos remotos,
al vencedor divino de la muerte,
rogad por nosotros.
Profetas que rasgásteis inspirados
del porvenir el velo misterioso,
al que sacó la luz de las tinieblas,
rogad por nosotros.

Almas cándidas, Santos Inocentes
que aumentáis de los ángeles el coro,
al que llamó a los niños a su lado,
rogad por nosotros.

Apóstoles que echasteis en el mundo
de la Iglesia el cimiento poderoso,
al que es de la verdad depositario
rogad por nosotros.

Mártires que ganásteis vuestra palma
en la arena del circo, en sangre rojo,
al que os dio fortaleza en los combates,
rogad por nosotros.

Vírgenes semejantes a azucenas
que el verano vistió de nieve y oro,
al que es fuente de vida y hermosura,
rogad por nosotros.

Monjes que de la vida en el combate
pedísteis paz al claustro silencioso,
al que es iris de calma en las tormentas,
rogad por nosotros.

Doctores cuyas palmas nos legaron
de virtud y saber rico tesoro,
al que es raudal de ciencia inextinguible,
rogad por nosotros.

Soldados del ejército de Cristo,
Santas y Santos todos,
rogad que perdone nuestras culpas
a Aquel que vive y reina entre vosotros.

Amén

Señor, Dios mío, ayúdame a ser santo

Santo sin premio,
Santo para no ofenderte,
Santo para servir mejor a los demás.
Señor, en el día de hoy,
que recordamos y celebramos la memoria de todos los Santos,
ayúdame a acercarme más a Ti.
A ellos les ruego que pidan al Espíritu,
me conceda los dones necesarios para ser mejor.
No porque yo merezca algo,
Sino para que mi alabanza llegue a Ti, más plena.
Señor, Perdóname,
Por mis faltas y pecados,
Por todo lo que podía haber hecho y no hice,
Por todo lo que podía haber servido y no serví,
Por todo lo que he desaprovechado.
Dame tu Bendición para que el resto de mi vida,
Te sea Fiel y Caritativo,
Luz Tuya y Servidor de Todos,
según Tu me pidas en cada momento.
Gracias Señor por Tu Misericordia conmigo.
Amén