Carlo Acutis

INCORRUPTOS

Son muchos los cuerpos de santos que naturalmente se mantienen incorruptos a pesar de muchos años de su muerte. Algunos santos se van secando muy lentamente pero sin las propiedades de la corrupción. Algunos han producido fragancias u otros fenómenos milagrosos. 

Libro: The Incorruptibles: A Study of the Incorruption of the Bodies of Various Catholic Saints and Beati, de Joan Carroll Cruz, OCDS, TAN, Junio 1977. ISBN 0-89555-066-0

Tomado de: Corazones.org

Incorrupto:

Un cuerpo humano que después de la muerte permanece sin propiedades de descomposición a pesar de no haber sido embalsamado o preservado de ninguna manera. 

Son muchos los cuerpos de santos que naturalmente se mantienen incorruptos a pesar de muchos años de su muerte. Algunos santos se van secando muy lentamente pero sin las propiedades de la corrupción. Algunos han producido fragancias u otros fenómenos milagrosos. 

Los que se han secado en algún grado a veces están recubiertos de cera sobre la negrura propia del tejido externo.

Es el caso, por ejemplo de Santa Catalina Labouré, San Vicente de Paul, Santa Vittoria, etc. Otros se conservan con escaso tratamiento de este tipo: como el de Santa Catalina de Bolonia, Santa Margarita Redi, el Beato Sebastián de Aparicio (que se conserva en la Ciudad de Puebla, México) o San Francisco Xavier (que se conserva en Goa, la India, y fue muy “maltratado” por la “caza de reliquias”).

Los incorruptos manifiestan el favor divino y son prenda del favor de Dios.

Dios dijo a Adan: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella has sido tomado; ya que polvo eres y al polvo volverás” -Gen. 3,19. Se trata del castigo por el pecado que padecen todos los hombres. Pero Dios ha querido preservar por un don sobrenatural que desafía las leyes de la naturaleza, a algunos hombres y mujeres de extraordinaria santidad.

Es Dios quien ha preservado incorruptos los cuerpos mortales de algunos santos. Ha querido así manifestar claramente Su gloria, Su absoluta potestad sobre la naturaleza y testimoniar la santidad que El mismo comunica por medio de Su Iglesia a los hombres, templos del Espíritu Santo.

¿Pueden haber incorruptos fuera de la Iglesia Católica? 

Hemos recibido noticia de un pentecostal chileno cuyo cuerpo fue encontrado incorrupto, pero no lo hemos podido confirmar. De ser cierto sería excepcional ya que los casos de verdaderos cuerpos incorruptos comprobados son de personas que vivieron intensamente unidos a Cristo Eucarístico, a su Madre y a su Iglesia. 

Fuera de la fe cristiana. Los seguidores de Paramahansa Yogananda dicen que su cuerpo está incorrupto, pero su certificado de defunción claramente demuestra que fue embalsamado.

De algunos santos que no son incorruptos se han hecho réplicas de cera para contener las reliquias de sus huesos. 

Así, por ejemplo, San Pascual Baylón: la actual representación es copia de lo que fue su cuerpo incorrupto, reproducido gracias a fotografías, dado a que su cuerpo fue profanado e incinerado por los comunistas durante la Guerra Civil Española; o el cuerpo de Santa Inocencia o Santa Celeste: que son bellísimas imágenes de cera y semejan excelentemente cuerpos humanos, pero son relicarios que conservan en su interior los huesos de estas santas. 

En el caso del cuerpo del Papa San Juan XXIII, he sabido que se le realizó cierto tratamiento de embalsamamiento para que soportara el velorio y las ceremonias y hay testimonios del médico-científico que lo realizó. Sin embargo es extraordinario que se preserve tantos años.

Veneración

Al venerar estos cuerpos reconocemos la gloria de Dios, el único que puede hacer este milagro y honramos la santidad que deseamos de corazón imitar.

“Los cuerpos de los santos mártires y otros que viven ahora con Cristo, cuerpos que eran sus miembros y templos del Espíritu Santo, que un día se levantarán por Él y serán glorificados en la vida eterna, pueden ser venerados por los creyentes. Dios da muchos beneficios a los hombres a través de ellos.” (Concilio de Trento)

Hay que distinguir tres tipos de preservación:

1- milagrosa (incorruptibles), 2- deliberada por medios científicos, 3- natural y accidental.

La incorruptibilidad es la preservación milagrosa y como tal no obedece a ninguna ley natural ni depende de ninguna circunstancia (humedad, temperatura, tiempo, cal u otros elementos. No fueron embalsamados o tratados de ninguna forma. Algunos exuden aroma como perfume. No todos los cuerpos incorruptos se mantienen igual indefinidamente.La incorruptibilidad no es momificación. Los cuerpos momificados están rígidos y secos.

Sobre los Santos Incorruptos


Desconocemos el autor del siguiente texto pero contiene al final referencia a sus fuentes

Se intentó deliberadamente la rápida destrucción de los cuerpos de tres santos poniendo cal en sus ataúdes: San Francisco Javier, San Juan de la Cruz y San Pascual Baylón. ( La cal deja los huesos limpios en pocos días.) En los dos primeros casos se intentó acelerar la descomposición con cal para que su traslado pudiera llevarse a cabo más conveniente, e higiénicamente, queriendo transportar solo sus huesos, en lugar de cuerpos medio podridos. (2). En los tres casos la preservación triunfó. De hecho, en el caso de San Francisco Javier, a pesar de su tratamiento inicial, de varios traslados, de amputación de miembros, y el rudo trato de su cuerpo cuando fue forzado a entrar en una tumba demasiado pequeña para su tamaño, estaba todavía en buen estado de conservación, ciento cuarenta y dos años después (3).

La humedad en la bóveda de la tumba de San Carlos Borromeo, en la Catedral de Milán, fue tal, que ésta causó la corrosión y podredumbre de las dos tapas de su ataúd, llegando la humedad al cuerpo, pero sin descomponerlo. Los restos de San Pacífico de San Severino fueron enterrados sin ataúd directamente en tierra por indicación de la regla de su orden, como en el caso de Santa Catalina de Bologna (5). Sin embargo, ambos se mantuvieron en perfectas condiciones.

Santa Catalina Labouré, cincuenta y seis años después de su muerte, su cuerpo fue encontrado perfectamente blanco y natural, aunque su triple ataúd se encontraba muy corroido. Fué tanta la humedad que penetró, que parte de su hábito se deshacía marchito hacia su mano, como observaron los médicos examinadores. El cuerpo de Santa Catalina de Siena también soportó los abusos de la humedad, pero fue encontrado inafectado después de haber sido colocado en un cementerio donde el Beato Raymundo de Capua dijo que “estaba muy expuesto a la lluvia”. La ropa sufrió severos deterioros. (6).

San Charbel Makhlouf, fué enterrado sin ataúd, como está recomendado en la regla de su orden religiosa. Su cuerpo fué encontrado flotando en barro dentro de una tumba inundada, durante la exhumación llevada a cabo cuatro meses después de su muerte, tiempo suficiente como para permitir al menos una destrucción parcial. Su cuerpo, que se ha preservado perfectamente como cuando estaba vivo, y flexible por más de setenta años, emite constantemente un bálsamo perfumado que ha sido reconocido como verdaderamente prodigioso (7).

La conservación del cuerpo de San Coloman es bastante notable debido a que su cuerpo permaneció suspendido de un árbol en el cual había sido colgado por un período tan largo que los pobladores lo hallaron francamente milagroso. (Un cuerpo expuesto al aire se descompone ocho veces más rápido que los enterrados, por la actividad de los microorganismos del aire. )

San Andrés Bobola fué parcialmente desollado vivo, sus manos fueron cortadas y su lengua fue arrancada. Tras horas de torturas y mutilaciones, lo mataron cercenando su cabeza con una espada. Su cuerpo fue rápidamente enterrado por católicos en una bóveda bajo la iglesia jesuita de Pinsk, donde fue encontrado cuarenta años después perfectamente preservado, a pesar de las heridas abiertas, que normalmente favorecen y aceleran la corrupción. Aunque su tumba estaba húmeda, causando que sus vestimentas se pudrieran, y en la proximidad de otros cuerpos en descomposición, sus restos estaban perfectamente flexibles, su carne y músculos estaban suaves al tacto, y la sangre que cubría las numerosas heridas se encontraba como la sangre fresca que es congelada. La preservación fue reconocida oficialmente por la Congregación de Ritos en 1835. Su cuerpo permanece incorrupto, maravillosamente conservado después de trescientos años. (8).

¿Cuáles son las razones de esta extraña preservación de la descomposición? ¿Quién puede explicar por qué esas reliquias permanecen intactas? Aparte de los misteriosos perfumes…, la exudación de este inusual líquido, que es el fenómeno más frecuentemente reportado. Para mencionar sólo unos pocos santos así favorecidos, son los casos de Santa María Magdalena de Pazzi (9), Santa Julia Billiart, San Hugo de Lincoln (10), Santa Inés de Montepulciano, Santa Teresa de Ávila, San Camilo de Lellis, San Pascual Baylón.

FENOMENOS que en muchos casos acompañan a la INCORRUPTIBILIDAD.

El aceite que fluye cada cierto tiempo, durante siglos, del cuerpo del Beato Matías Nazzarei de Matelica, fallecido en 1320.

La fenomenal conservación de San Charbel Makhlouf desde su muerte en 1898.
En Toledo, España, el cuerpo de la Venerable Madre María de Jesús, compañera de Santa Teresa de Ávila, exuda un perfume descrito como aroma de rosas y jazmines, y transpira un aceite que continua fluyendo en el presente. El cuerpo de San Juan de la Cruz estaba fragante muchos años después de su muerte, y el cuerpo del Beato Angelo de Borgo San Sepolcro despedía aún un dulce perfume ciento setenta y seis años después de su muerte. La misteriosa fragancia que se notó sobre el cuerpo de Santa Teresa Margarita del Sagrado Corazón, se encontró también en todos los objetos que ella había usado durante su vida.

El “olor de santidad”, que fué percibido y atestiguado por personas de incuestionable integridad, es tan frecuentemente registrado como para poder garantizar su existencia (*). Los observadores presentes en la exhumación de San Alberto Magno, que se llevó a cabo doscientos años después de su muerte, quedaron asombrados por un perfume celestial procedente de las reliquias del Santo.

La dulzura del aroma sobre el cuerpo de Santa Lucía de Narni se quedaba en todos los objetos con que reverentemente tocaron la reliquia durante su exposición durante cuatro años después de su muerte. El olor que frecuentemente se notaba alrededor de Santa Teresa durante su vida, fué notado también por las hermanas de su convento en Alba de Tormes durante la última exhumación de su cuerpo en 1914, más de trescientos años después de su muerte.

El cuerpo de Santa Rita de Cascia está también fragante después de más de quinientos años. El perfume que se sintió en el cuerpo de San Vicente Pallotti al momento de su muerte persistió por un mes en el cuarto en que falleció, a pesar de que se encontraba abierta la ventana. Similar es el caso de San Juan de Dios, excepto que la fragancia que permaneció en el cuarto de su muerte por varios días, fue renovada allí durante muchos años en cada sábado, el día en que ocurrió su fallecimiento.

En los cuerpos conservados por momificación, ya sea ésta natural, o artificialmente provocada no se observa este fenómeno. Son cuerpos duros y rígidos. La rigidización de los miembros comienza pocas horas después de la muerte. La mayoría de los incorruptibles no sufrieron esta rigidez, permaneciendo muchos de ellos flexibles por varios siglos. Beato Alfonso de Orozco, cuyo cuerpo estaba flexible doce años después de su muerte; San Andrés Bobola, cuarenta años, y Sta. Catalina Labouré, cincuenta y siete años después de su muerte.

El cuerpo de Sta. Catalina de Bologna estaba tan flexible doce años después de su muerte que pudo ser colocado en posición sentada, forma en que aún puede vérsela. El cuerpo de la Beata Eustoquia Calafato también fue colocado en la misma posición, ciento cincuenta años después de su muerte. El cuerpo de San Juan de la Cruz, muerto en 1591, todavía está perfectamente suave.

Otra condición que desafía las explicaciones científicas es la emanación de sangre fresca que procede de una buena cantidad de estos cuerpos, muchos años después de su muerte. Fue observado ochenta años después de la muerte de San Hugo de Lincoln, cuando se separó la cabeza del cuello. Nueve meses después de la muerte de San Juan de la Cruz, fluyó sangre fresca de la herida resultante de un dedo amputado.

Durante la exhibición del cuerpo de San Bernardino de Siena, que duró veintiséis días después de su muerte, una cantidad de brillante sangre roja salió por su nariz durante el día veinticuatro, como observó y registró San Juan Capistran. Durante el examen médico del cuerpo de San Francisco Javier un año y medio después de su muerte, uno de los médicos insertó su dedo en una herida del cuerpo y lo retiró con sangre, la cual, como declaró, estaba “fresca e impoluta”. La herida mortal sobre la frente de San Josafat sangró veintisiete años después de su muerte.

Cuarenta y tres años después del fallecimiento de San Germán de Pibrac, mientras unos trabajadores preparaban la tumba para otro ocupante, una herramienta que estaban utilizando se resbaló y dañó la nariz del santo, haciéndola sangrar (12). Y finalmente, cuarenta años después de la muerte de San Nicolás de Tolentino, un hermano lego separó secretamente los brazos de la reliquia. Fué encontrado y seriamente reprendido cuando un copioso flujo de sangre delató el acto sacrílego. (13), suceso que fue aceptado como milagroso por el Papa Benedicto XIV.

Aunque no contribuyó en nada a la preservación de estas reliquias, la aparición de luz en los cuerpos y tumbas de algunos de estos santos señaló dónde se encontraban. La santidad de San Guthlac fue afirmada por muchos testigos que vieron la casa en que murió envuelta con una luz brillante, la cual procedía desde allí y se dirigía hacia el cielo (14). El perfume que procedía de la boca de San Luís Bertrand en su lecho de muerte fue acompañado por una intensa luz que iluminó su humilde celda por varios minutos. Muchos otros santos fueron favorecidos con esta iluminación, incluyendo a San Juan de la Cruz, San Antonio de Stroncone, y Santa Juana de Lestonnac.

Tal vez la manifestación más impresionante ocurrió en la tumba de San Charbel Makhlouf: La luz, que brilló fuertemente por cuarenta y cinco noches en su tumba, fue presenciada por muchos pueblerinos y finalmente terminó en la exhumación de su cuerpo, destapando así los fenómenos antes mencionados y que todavía hoy pueden observarse.

Los incorruptibles no pueden ser clasificados dentro de las otras momificaciones. La mayor parte de los incorruptibles nunca fueron embalsamados ni tratados en ninguna forma. El Papa Benedicto XIV, tomando todas las precauciones que la cautelosa Iglesia mantiene en estos casos, incluyó dos largos capítulos titulados “De Cadaverum Incorruptione” en su gran trabajo sobre la beatificación y canonización de los santos.

Las únicas preservaciones que él deseaba considerar como extraordinarias son aquellas que mantienen una flexibilidad, color y frescura semejantes a cuando los santos estaban vivos, sin intervención deliberada. Estos estrictos requerimientos son cumplidos por una enorme cantidad de santos incorruptos. En el caso de San Andrés Bobola fue debatido por sucesivos Promotores de la Fe y de Postuladores de su Causa en 1739 y 1830, la condición del cuerpo, que aunque estaba mutilado por las heridas infligidas durante su martirio, fue finalmente aceptado en su incorruptibilidad por la Congregación de Ritos como uno de los milagros requeridos para su beatificación.

Los católicos somos privilegiados, no sólo por tener estas reliquias únicas, sino, sobre todo, por sabernos incondicionalmente guiados y acompañados por un Dios que no se mantiene ajeno a nuestras vidas, sino que constantemente nos llama a su lado, deseando para nosotros el mayor de los bienes existentes que es Él mismo. La presencia o ausencia de fe determinará indudablemente la aceptación o negación de este fenómeno de incorruptibilidad.

Para aquéllos que habitualmente buscan una explicación socio-económica para todo, no hay argumentos que satisfagan sus dudas; por consiguiente, este material es presentado a quienes ante la rotundidad de los argumentos y de las imágenes, pueden ver con sus propios ojos una realidad manifiesta. Para aquellos de nosotros que admiran y aman con fe a estos santos, es consolador saber que ellos no sólo están en el reino celestial, sino también en sus cuerpos, los cuales algún día serán glorificados, permanecen entre nosotros.

NOTAS
(1) “… cuando los venerados restos de Santa Ángela Merici fueron sacados de la urna, el venerado cuerpo se presentaba admirablemente preservado e intacto, sin ningún tipo de químico…”. Esta cita fue tomada del Verbals of Recognition, que fue firmado por el Rev. Canciller y por Mons. Gaffuri y muchos testigos presenciales. Esta información fue suministrada por la ‘Casa Santa Angela’ en Brescia.
(2) ‘El Santo de la Eucaristía’. L. A. de Porrentruy. 1905.
(3) ‘San Francisco Javier’. The Wicklow Press. Nueva York, 1952.
(5) La información obtenida fue tomada del material suministrado por el santuario de la santa, Monastero del Corpus Domini, Detto Della Santa, Bologna.
(6) ‘La vida de Santa Catalina de Siena’. Beato Raimundo de Capua. P.J. Kenedy & Sons. Nueva York.
(7) ‘San Charbel, la Hermita del Líbano de la Orden Maronita Libanesa’. Monasterio de San Marón. Annaya, Líbano.
(8) ‘La vida de San Andrés Bobola de la Sociedad de Jesús, Mártir’. Cesare Moreschini. Bruce Humphries, Inc. Boston. 1939.
(9) ‘Serafín entre ángeles. La vida de Santa María Magdalena de Pazzi’. Sor María Mínima. La Prensa Carmelita. Chicago. 1958.
(10) ‘La vida de San Hugo de Lincoln’ . Herbert Thurston, S.J. Bensinger Brothers, Nueva York, 1898.
(12) ‘Annales de Sainte-Germaine de Pibrac’. Redaction et Administration: M. le Curé. Pibrac. Junio y Octubre de 1968.
(13) El monasterio agustino y los archivos del Obispo de Camarino poseen numerosos documentos confiables y autorizados sobre las reliquias de San Nicolás de Tolentino, y los fenómenos relativos a las mismas.
(14) ‘Héroes y Santos Anglosajones’. Clinton Albertson, S.J. Fordham University Press. Nueva York. 1967



1 – Santa Bernadette de Lourdes, murió en 1879

Tenemos aquí una mujer con habito de monja y se ve en sus manos un rosario

Santa Bernadette Soubirous, Marie Bernard Soubirous en francés (Lourdes, 7 de enero de 1844 – Nevers, 16 de abril de 1879) fue una pastora francesa; la Iglesia Católica la canonizó el 8 de diciembre de 1933, tras dar su confirmación a una serie de apariciones marianas que Soubirous afirmó haber tenido en 1858.

Su cuerpo se encuentra incorrupto y puede verse en el Convento de Nevers, dentro de un féretro de cristal.

Su festividad se celebra el 16 de abril, aniversario de su muerte; es patrona de los enfermos, de las personas ridiculizadas por su piedad, de los pobres y de las pastoras y pastores.

2 – San Juan Maria Vianney, murió en 1859

Vemos a un hombre con habito  de sacerdote en un  féretro de vidrio

El Santo Cura de Ars, proclamado patrono de los sacerdotes cristianos, especialmente de los que tienen cura de almas (Párrocos.) Nació el 8 de mayo de 1786 en Dardilly, al noroeste de Lyon, Francia. Fue el cuarto de seis hermanos de una familia campesina.

A los 32 años fue ordenado sacerdote y enviado al pueblo de Ars, siendo modelo de pastores, por su desinterés, su caridad, su pobreza, penitencia, sencilla y cálida palabra y por su asiduidad en el confesionario.

A él acudían sabios e ignorantes en demanda de consejo, convirtiéndose su parroquia en un centro de peregrinación. Murió en 1859 y fue canonizado por Su Santidad Pío XI en 1925, quien lo proclamó Patrono de los Párrocos y Pastores de las almas.

3 – Santa Teresa Margarita, murió en 1770

Vemos a una mujer con habito de monja que descansa en un féretro de vidrio sostiene esn sus manos un crucifijo

Nació en Arezzo (Italia) de noble familia, el 15 de julio de 1747. Se llamó Ana María. Fue un alma contemplativa desde muy pequeñita.

Con frecuencia se quedaba ensimismada y preguntaba: “Decidme, ¿quién es ese Dios?” Atraída por el lema de San Juan: “Dios es amor” (1 Jn 4,16), el 1.9.1764 ingresó en el Carmelo de Florencia y el 11.3.1765 vistió el hábito tomando el nombre de Teresa Margarita del Sagrado Corazón de Jesús.

Durante toda su vida vivió el lema: “Escondida con Cristo en Dios”. Más que “maestra” fue un continuo y magnífico “testimonio” de vida espiritual. Fue el apóstol del Sagrado Corazón y de la Santísima Virgen del Carmen, a la que amó entrañablemente.

Su lema, como fiel heredera del espíritu del Carmelo, era “Padecer y Callar” y había tomado como pauta de su vida “Vivir escondida con Cristo en Dios”.

4 – San Vicente de Paúl, murió en 1660

Vemos a un hombre mayos con traje de sacerdote en un féretro de vidrio y sostiene una mano con la otra

Es una de las figuras más representativas del renacimiento católico en la Francia del siglo XVII. Fue fundador de la Congregación de la Misión, también llamada de Misioneros Paúles, Lazaristas o Vicentinos (1625) y, junto a Luisa de Marillac, de las Hijas de la Caridad (1633).

Fue nombrado Limosnero Real por Luis XIII, función en la cual abogó por mejoras en las condiciones de los campesinos y aldeanos.

Realizó una gran labor caritativa, sobre todo tras la guerra de la Fronda, una de cuyas consecuencias fue el incremento de menesterosos en su país. Una de sus frases más representativas es “los pobres son nuestros amos y señores”.

5 – San Silvan, murió en 350

Vemos aun hombre joven  con tunica roja dentro de un féretro de vidrio

Muy poco se sabe acerca de San Silvano excepto de que fue martirizado (asesinado por su fe) en el siglo IV. Algunas fuentes aseguran que este es uno de los 70 apóstoles.

Considerando que su cuerpo tiene más de 1600 años, está muy bien conservado.

6 – Santa Verónica Giuliani, murió en 1727

Vemos auna mujer con traje de monja con ujnas flores en sus manos y un crucifijo descansa en una urna de vidrio

Úrsula Giuliani fue una mística italiana que perteneció a la Orden de Clarisas Capuchinas, elevada a los altares de la Iglesia Católica con el nombre de Santa Verónica Giuliani.

En su infancia, si bien en un principio destacaba por ser traviesa, caprichosa e impulsiva, apoyada por sus hermanas va desarrollando progresivamente gran piedad y espíritu de oración. En este contexto comienzan a aparecer sus deseos de ser monja, los cuales se fortalecían a través del tiempo.

Su padre se esforzó por hacerla desistir de sus ideas y que contrajera matrimonio, pero tras varias luchas con sus parientes, con fe y oración Úrsula consiguió ingresar al monasterio.

Como un hecho extraordinario más en su biografía, en su autopsia realizada por el médico Gentili ante autoridades civiles y eclesiásticas, se encontró que su corazón tenía grabada la cruz y los instrumentos de la Pasión de Cristo, tal y como la santa había relatado en su diario.

7 – Santa Zita, murió en 1272

Vemos a una mujer vestida de azul con una corona de flores en la cabeza sus manos descansan una sobre la otra

Trabajadora doméstica y santa italiana, patrona de la ciudad de Lucca. Sus emblemas son las llaves, símbolo del servicio, y las azucenas, símbolo de la pureza. En ocasiones también se la suele representar con un balde en la mano.

El nombre Zita es una variante toscana de “cita” o “citta”, que significa muchacha, y por extensión, virgen.

Su cuerpo momificado permanece aún en ese templo, y es objeto de peregrinaciones. Su culto fue aprobado en 1696 por el papa Inocencio XII.

8 – San Juan Bosco, murió en 1888

Vemos aquí a un hombre con vestido sacerdotal dorado en una urna de vidrio

Fue un sacerdote , educador y escritor italiano del siglo XIX. Fundó la Congregación Salesiana, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, la Asociación de Salesianos Cooperadores, el Boletín Salesiano y el Oratorio Salesiano.

Promovió la Asociación de Exalumnos Salesianos, el desarrollo de un moderno sistema pedagógico conocido como Sistema Preventivo para la formación de los niños y jóvenes y promovió la construcción de obras educativas al servicio de la juventud más necesitada, especialmente en Europa y América Latina.

Fue uno de los sacerdotes más cercanos al pontificado de Pío IX y al mismo tiempo logró mantener la unidad de la Iglesia durante los duros años de la consolidación del Estado Italiano y los enfrentamientos entre éste y el Papa que ocasionó la pérdida de los llamados Estados Pontificios y el nacimiento de la República de Italia.

Fue autor de numerosas obras, todas dirigidas a la educación juvenil y a la defensa de la fe católica, lo que lo destaca como uno de los principales promotores de la imprenta de su siglo.

9 – Papa beato Pío IX, murió en 1878

Vemos a un hombre mayor con traje papal que descansa en  una urna de vidrio

Papa desde 1846 a 1878 y último soberano temporal de los Estados de la Iglesia. Su pontificado de 31 años y medio fue el más largo de la historia de la Iglesia, si exceptuamos el del apóstol San Pedro, cuyo pontificado fue de entre 34 y 37 años.

Sepultado en las Grutas Vaticanas en 1881, sus restos mortales fueron trasladados a la basílica romana de San Lorenzo de fuori le Mura.

Cuando el cortejo se aproximaba al Tíber, un grupo de romanos anticlericales amenazó con arrojar el ataúd al río. Sólo la llegada de un pelotón de soldados salvó sus restos.

10 – San Juan XXIII, murió en 1963

Vemos a un hombre mayor con traje papal que descansa en una urna de vidrio

Fue pontífice romano entre 1958 y 1963. Fue beatificado en el año 2000 por el Papa Juan Pablo II, durante el Jubileo de dicho año y Canonizado el 27 de abril de 2014 por el Papa Francisco. En la memoria de muchos, el Papa Juan XXIII ha quedado como “el Papa bueno” o como “el Papa más amado de la historia”.

También es honrado por muchas organizaciones protestantes como un reformador cristiano. Tanto los anglicanos como los protestantes conmemoran a Juan XXIII como un “renovador de la iglesia”.

Cuando fue exhumado en el año 2000 se halló que su cuerpo, gracias al excelente embalsamado al que fue sometido, estaba totalmente incorrupto, estando en la misma posición en la que había sido enterrado en 1963. Sus restos actualmente descansan en la Basílica de San Pedro, en Roma.

11 – Beato Carlo Acutis

Carlo Acutis, un joven de 15 años que murió en Italia en el 2006, se encuentra preservado perfectamente. Su cuerpo está “intacto” o “incorrupto”, una condición que hace referencia a la conservación de todos sus órganos y que generalmente son señales de que la persona es santa.

Carlo Acutis falleció pocos días después de ser diagnosticado con leucemia fulminante. Él era amante de la tecnología y la puso a disposición de los creyentes católicos.

En el año 2012 la causa de beatificación y canonización fue abierta para Carlo Acutis por el Vaticano. El papa Francisco lo declaró venerable en 2018.

En febrero la Iglesia confirmó que, gracias a la intercesión de Carlo Acutis, un niño brasileño logró superar una grave enfermedad. Por este milagro el joven será beatificado este 10 de octubre.

Sin embargo, Carlos Acácio Gonçalves Ferreira, rector del ‘Santuario della Spogliazione’ de Asís en el que está enterrado Carlo Acutis, aseguró que aunque el cuerpo no estaba intacto, “se encuentra en un estado muy íntegro, conserva todos los órganos”. Gonçalves Ferreira aseguró que se le han hecho trabajos sobre el rostro.

Por otra parte, la Diócesis de Assisi – Nocera Umbra – Gualdo Tadino, emitió un comunicado en el que el obispo Domenico Sorrentino señaló que las noticias de que el cuerpo está “incorrupto”, no son ciertas y explica las razones.

Al acto de la exhumación en el cementerio de Asís, ocurrida el 23 de enero de 2019 en vista al traslado al santuario, este fue encontrado en el normal estado de transformación propio de la condición post mortem. (…) Fue tratado con aquellas técnicas de conservación y de integración normalmente practicadas para exponer con dignidad a la veneración de los fieles los cuerpos de los beatos y de los santos”, indicó el religioso.

2020-10-10T00:50:00

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