¿Qué es el prodigio de San Gennaro? Un fenómeno inexplicable

El «milagro» se repite tres veces al año: el sábado anterior al primer domingo de mayo, el 19 de septiembre y el 16 de diciembre; de hecho, a veces falla, un mal presagio para muchos napolitanos. 

La licuefacción de su sangre se registra desde 1389. Si se produce, Nápoles vivirá un gran año. Si no se realiza el milagro, se tendrá un año de tragedias y catástrofes. Aquí la historia del santo.

El milagro se lleva produciendo 600 años como un reloj, y los napolitanos están convencidos que si no se produce un gran desastre está a la vuelta de la esquina. Así pasó en al menos 5 ocasiones, como la plaga que asoló la ciudad en 1527 y el terremoto de 1980, donde murieron 3.000 personas. 

San Genaro

Mejor aún fue lo que pasó en 1799, cuando el ejército francés entró en Nápoles. El clero, con capacidades proféticas, dijo que el milagro de San Genaro no se produciría. Así fue y la gente empezó a vociferar. Entonces el general francés Jean Étienne Championnet dijo a uno de sus ayudantes: “Vaya a ver al sacerdote y dígale de mi parte que si la sangre no se licua en cinco minutos hago bombardear Nápoles”. Poco tardó en producirse el milagro.

San Genaro, patrón de Nápoles, es famoso por el milagro que generalmente ocurre cada año desde hace siglos, el día de su fiesta, el 19 de septiembre. Su sangre, se licua ante la presencia de todos los testigos que deseen asistir.

Este santo, famoso por el prodigio de su sangre que se obra cada año en Nápoles, (Italia) era obispo de esa ciudad cuando estalló la terrible persecución de Diocleciano. Fue hecho prisionero y encerrado en una oscura cárcel, junto con sus diáconos y colaboradores. Los llevaron al anfiteatro o coliseo para que fueran devorados por las fieras. Pero estas, aunque estaban muy hambrientas, se contentaron con dar vueltas rugiendo alrededor de ellos. Entonces la chusma pidió a gritos que les cortaran la cabeza a estos valientes cristianos. Y así lo hicieron. Personas piadosas recogieron un poco de la sangre de San Jenaro y la guardaron.

Nápoles y Benevento (donde fue obispo) se disputan el nacimiento de San Jenaro y Benevento.

Durante la persecución de Diocleciano, fueron detenidos en Pozzuoli, por orden del gobernador de Campania, Sosso, diácono de Miseno, Próculo, diácono de Pozzuoli, y los laicos Euticio y Acucio. El delito era haber públicamente confesado su fe.

Cuando San Genaro tuvo noticias de que su amigo Sosso y sus compañeros habían caído en manos de los perseguidores, decidió ir a visitarlos y a darles consuelo y aliento en la prisión. Como era de esperarse, sus visitas no pasaron inadvertidas y los carceleros dieron cuenta a sus superiores de que un hombre de Benevento iba con frecuencia a hablar con los cristianos. El gobernador mandó que le aprehendieran y lo llevaran a su presencia. El obispo Jenaro, Festo, su diácono y Desiderio, un lector de su iglesia, fueron detenidos dos días más tarde y conducidos a Nola, donde se hallaba el gobernador.

San Genaro

Los tres soportaron con entereza los interrogatorios y las torturas a que fueron sometidos. Poco tiempo después el gobernador se trasladó a Pozzuoli y los tres confesores, cargados con pesadas cadenas, fueron forzados a caminar delante de su carro. En Pozzuoli fueron arrojados a la misma prisión en que se hallaban sus cuatro amigos. Estos últimos habían sido echados a las fieras un día antes de la llegada de San Jenaro y sus dos compañeros, pero las bestias no los atacaron. Condenaron entonces a todo el grupo a ser echados a las fieras. Los siete condenados fueron conducidos a la arena del anfiteatro y, para decepción del público, las fieras hambrientas y provocadas no hicieron otra cosa que rugir mansamente, sin acercarse siquiera a sus presuntas víctimas.

El pueblo, arrastrado y cegado por las pasiones que se alimentan de la violencia, imputó a la magia la mansedumbre de las fieras ante los cristianos y a gritos pedía que los mataran. Ahí mismo los siete confesores fueron condenados a morir decapitados. La sentencia se ejecutó cerca de Pozzuoli, y en el mismo sitio fueron enterrados.

Los cristianos de Nápoles obtuvieron las reliquias de San Genaro que, en el siglo quinto, fueron trasladadas desde la pequeña iglesia de San Jenaro, vecina a la Solfatara, donde se hallaban sepultadas. Durante las guerras de los normandos, los restos del santo fueron llevados a Benevento y, poco después, al monasterio del Monte Vergine, pero en 1497, se trasladaron con toda solemnidad a Nápoles que, desde entonces, honra y venera a San Genaro como su patrono principal.

El Pontífice en el 2015, besando la ampolla luego de producirse el milagro. A su lado el cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo de Nápoli.

Muchos se cuestionan la autenticidad de los hechos arriba mencionados y de la misma reliquia porque no hay registros sobre el culto a San Genaro anteriores al año 431. Pero es significante que ya en esa época el sacerdote Uranio relata sobre el obispo Genaro en términos que indican claramente que le consideraba como a un santo reconocido. Los frescos pintados en el siglo quinto en la “catacumba de san Genaro”, en Nápoles, lo representan con una aureola. En los calendarios más antiguos del oriente y el occidente figura su nombre.

La sangre de San Genaro: milagro y ciencia

Fuente: corazones.org

Mientras que muchos se cuestionan sobre la historicidad de San Genaro, nadie se puede explicar el milagro que ocurre con la reliquia del santo que se conserva en la Capilla del Tesoro de la Iglesia Catedral de Nápoles, Italia. Se trata de un suceso maravilloso que ocurre periódicamente desde hace cuatrocientos años. La sangre del santo experimenta la licuefacción (se hace líquida). Ocurre cada año en tres ocasiones relacionadas con el santo: la traslación de los restos a Nápoles, (el sábado anterior al primer domingo de Mayo); la fiesta del santo (19 de septiembre) y el aniversario de su intervención para evitar los efectos de una erupción del Vesubio en 1631 (16 de diciembre)

El cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo de Nápoles, muestra la sangre licuada durante el milagro de San Genaro en Nápoles (Italia) hoy, 19 de septiembre de 2018 (EFE).

El día señalado, un sacerdote expone la famosa reliquia sobre el altar, frente a la urna que contiene la cabeza de san Jenaro. La reliquia es una masa sólida de color oscuro que llena hasta la mitad un recipiente de cristal sostenido por un relicario de metal. Los fieles llenan la iglesia en esas fechas. Es de notar entre ellos un grupo de mujeres pobres conocidas como zie di San Gennaro (tías de San Genaro). En un lapso de tiempo que varía por lo general entre los dos minutos y una hora, el sacerdote agita el relicario, lo vuelve cabeza abajo y la masa que era negra, sólida, seca y que se adhería al fondo del frasco, se desprende y se mueve, se torna líquida y adquiere un color rojizo, a veces burbujea y siempre aumenta de volumen. Todo ocurre a la vista de los visitantes. Algunos de ellos pueden observar el milagro a menos de un metro de distancia. Entonces el sacerdote anuncia con toda solemnidad: “¡Ha ocurrido el milagro!“, se agita un pañuelo blanco desde el altar y se canta el Te Deum. Entonces la reliquia es venerada por el clero y la congregación.

El 5 de mayo del 2008, reporteros de 20 canales de TV, entre ellos CNN estaban presentes en la catedral cuando ocurrió el milagro.

El milagro ha sido minuciosamente examinado por personas de opiniones opuestas. Se han ofrecido muchas explicaciones, pero en base a las rigurosas investigaciones, se puede afirmar que no se trata de ningún truco y que tampoco hay, hasta ahora, alguna explicación racional satisfactoria. En la actualidad ningún investigador honesto se atreve a decir que no sucede lo que de hecho ocurre a la vista de todos. Sin embargo, antes de que un milagro sea reconocido con absoluta certeza, deben agotarse todas las explicaciones naturales, y todas las interrogantes deben tener su respuesta. Por eso la Iglesia favorece la investigación.

Fruto de las investigaciones.

La tixotropía y el milagro de la «licuefacción» de la sangre de San Jenaro  en Nápoles - La Ciencia de la Mula Francis

Entre los elementos positivamente ciertos en relación con esta reliquia, figuran los siguientes:

1 -La sustancia oscura que se dice es la sangre de San Jenaro (la que, desde hace más de 300 años permanece herméticamente encerrada dentro del recipiente de cristal que está sujeta y sellada por el armazón metálico del relicario) no ocupa siempre el mismo volumen dentro del recipiente que la contiene. Algunas veces, la masa dura y negra ha llenado casi por completo el recipiente y, en otras ocasiones, ha dejado vacío un espacio equivalente a más de una tercera parte de su tamaño.

2 -Al mismo tiempo que se produce esta variación en el volumen, se registra una variante en el peso que, en los últimos años, ha sido verificada en una balanza rigurosamente precisa. Entre el peso máximo y el mínimo se ha llegado a registrar una diferencia de hasta 27 gramos.

3 -El tiempo más o menos rápido en que se produce la licuefacción, no parece estar vinculado con la temperatura ambiente. Hubo ocasiones en que la atmósfera tenía una temperatura media de más de 30º centígrados y transcurrieron dos horas antes de que se observaran signos de licuefacción. Por otra parte, en temperaturas mas bajas, de 5º a 8º centígrados, la completa licuefacción se produjo en un lapso de 10 a 15 minutos.

4 -No siempre tiene lugar la licuefacción de la misma manera. Se han registrado casos en que el contenido líquido burbujea, se agita y adquiere un color carmesí muy vivo, en otras oportunidades, su color es opaco y su consistencia pastosa.

Aunque no se ha podido descubrir razón natural para el fenómeno, la Iglesia no descarta que pueda haberlo. La Iglesia no se opone a la investigación porque busca la verdad. La fe católica enseña que Dios es todopoderoso y que todo cuanto existe es fruto de su creación. Pero la Iglesia es cuidadosa en determinar si un particular fenómeno es, en efecto, de origen sobrenatural .

La Iglesia pide prudencia para no asentir ni rechazar prematuramente los fenómenos. Reconoce la competencia de la ciencia para hacer investigación en la búsqueda de la verdad, cuenta con el conocimiento de los expertos.

Una vez que la investigación establece la certeza de un milagro fuera de toda duda posible, da motivo para animar nuestra fe e invitarnos a la alabanza. En el caso de los santos, el milagro también tiene por fin exaltar la gloria de Dios que nos da pruebas de su elección y las maravillas que Él hace en los humildes.

El Cardenal Crescenzio Sepe de Nápoles anunció que en el 2009 un grupo de científicos investigará la milagrosa reliquia.

Bibliografía

1- Acta Sanctorum, sept. vol. VI 2- Butler, Vida de los Santos

San Genaro

ORACIÓN A SAN GENARO PARA UN CAMBIO EN TU VIDA

Cuando sentimos que nuestras vidas están afligidas, que no encontramos salida y necesitamos un cambio urgente, es cuando debemos acudir a San Genaro para que podamos dar un vuelco a todas esas cosas que queremos cambiar y que de una u otra manera nos están afectando, oremos con fe y tengamos confianza en este poderoso intercesor, confiadamente también podemos hacer.

Glorioso y poderoso San Genaro, tú que fuiste defensor potente de la fe en nuestro señor Jesucristo, tu que fuiste un patrón singular e ilustre de Nápoles, te pedimos que voltees tu mirada hacia nosotros, y dígnate te lo suplico que nos puedas cumplir las peticiones que te hacemos, confiamos en tu poderosa intercesión ante el trono de gracia y lleno de misericordia de nuestro señor Jesucristo.

Patrón bueno e ilustre de Nápoles, míranos con misericordia, nos ponemos hoy a tus pies, tu que acudes en todas partes para ayudar a tus devotos, tu que detuviste la lava del volcán llamado Vesubio, también fuiste capaz de librarnos de plagas y también de terribles terremotos que nos querían azotar, tu que nos libraste de hambre y además de muchos más castigos. Estamos frente a ti para clamarte y pedirte nos concedas las peticiones que te hacemos, atiende hoy a este tu humilde devoto (en este momento hacer la petición).

Ese milagro que siempre sucede de la licuefacción de la sangre es signo muy seguro de que tu San Genaro siempre vives entre nosotros, te pedimos que nos complazcas en cumplir las peticiones que hoy te hacemos para satisfacer nuestras necesidades, ruega por nosotros que hoy estamos ante ti con plena devoción, te pedimos nos escuches que nos libres de todos los males y peligros que puedan acecharnos y oprimirnos.

Te pedimos San Genaro que nos salves de la incredulidad invasiva y que esa fe por la cual sacrificaste tu valiosa vida siempre nos produzca abundantes frutos, Amén.

EL MARTIRIO DE SAN GENARO

San Genaro

El martirio de San Genaro fue plasmado en un lienzo que hasta la fecha es conservado en perfecto estado, que ha sido doblado por los laterales hace muchos años, le hacen falta algunas partes, pero no son de mucha importancia y que solo afectan parte del vestido de esa mujer santa que en el momento de la decapitación de San Genaro, se encarga de recoger la sangre.

Vida de San Gennaro

Licuefacción de la sangre de San Gennaro en presencia del Papa Francisco
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