Oraciones

Oración para la liberación interior, la sanación y la conversión

Todos hemos experimentado, al menos alguna vez, sufrimientos, conflictos interiores, cólera fuerte e irracional, miedos, tristeza, etc. Frecuentemente estas situaciones derivan de un estado de “enfermedad interior” debido a heridas o traumas recibidos durante nuestra vida, por lo cual necesitamos hacer oración.

Durante la oración pedimos frecuentemente ser escuchados en nombre de Jesús. Esto nos lo enseñó Jesús mismo. Es necesario, sin embargo recordar el verdadero significado de la oración hecha en el nombre de Jesús: no consiste en una simple (casi mágica) invocación, sino en invocarlo haciendo que este nombre, o sea esta Persona Divina, sea totalmente acogida y por lo tanto esté presente dentro de nosotros y entre nosotros.

Liberación | CyC

(De Tbierry Fourchaud, inspirado en una oración de las Hermanas de Cristo Rey. Extraído del libro Seré sanado).

Señor Jesús, Hijo del Dios Vivo, ven a cubrirme con tu Preciosa Sangre. Ven a cubrir estos lugares y todas las personas presentes aquí y en mi corazón.

Abbá, papá, mi Padre Celeste.
Por el Nombre de Jesús y por su Preciosa Sangre, vencedor de todas las fuerzas del mal, por la intercesión de la Virgen María, victoriosa del Maligno, por mi bautismo
que ha hecho de mí tu hijo muy amado, ¡ven ahora a
sanarme y a liberarme de todo mal, de todo obstáculo al Amor.

Padre mío, por la Preciosa Sangre de Jesús, sáname en
mi inteligencia de toda tiniebla, de todo prejuicio, de
espíritu razonador, del espíritu de duda, de toda confusión mental.
Padre buenísimo, sáname en mi memoria de todo recuerdo doloroso, de los traumas psicológicos procedentes de mi árbol genealógico, del seno de mi madre y de cada etapa de mi vida: nacimiento, infancia, adolescencia
y edad adulta.

Padre, sáname en mi imaginación de todo idealismo soñador, de la huida de la realidad, de toda fantasía enfermiza, de todo engaño, de toda alucinación y de todo delirio.

Padre, por el Nombre de Jesús, sáname en mi corazón
de toda herida, de toda autocompasión, de toda cerrazón y dureza , del rechazo de perdonar, del resentimiento, de los
recelos malintencionados y de la maldición.

Padre del Cielo, sáname en mi voluntad de todo espíritu de dominio, de la tentación, de la obsesión, de la opresión, de la posesión, del embrujamiento, de la hipnosis, de todo voluntarismo orgulloso, de toda actitud intolerante y sectaria, de toda debilidad, indecisión y desviación.

Padre muy amado, sáname, por tu Hijo Jesús de Nazaret, de todo desequilibrio en mi sensibilidad , mi afectividad, mi emotividad, mi sexualidad, de todo sentimiento de rechazo, de vergüenza, de vacío, de culpabilidad persistente, complejo de inferioridad, timidez, de toda ansiedad , inquietud, miedo, insomnio, tristeza, de la desgana
de vivir, de las ideas suicidas, de toda esclavitud de la droga, el alcohol, el tabaco y de cualquier otra dependencia.

Padre Creador, por la Sangre de Cristo, sáname de toda desviación que me venga de herencia, de la educación recibida en mi tierna infancia, de las presiones ejercidas sobre mí en mi ambiente familiar, escolar, comunitario, social,
eclesial, de todo acontecimiento pasado que haya vejado
mi libertad interior y mi audacia por ti .

Padre Todopoderoso, sáname de todo lo negativo, de todo lo doloroso que haya sufrido mi pequeño ser, y que está relegado en mi inconsciente o mi subconsciente.

(Recitar tres veces la siguiente oración)

Padre nuestro, en el Espíritu Santo y por el poder y la autoridad de Jesús de Nazaret, corto todos los lazos negativos existentes en mí y en mi familia. En este momento, cierro de forma definitiva todas las puertas que hayan podido abrirse en mí y en mi familia. Amarro todos los poderes de las tinieblas al árbol de la Cruz de Cristo hasta el fin de
los tiempos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén .

El perdón como agente de liberación personal - La mente es maravillosa

(A continuación)

Padre del Cielo, lávame, purifícame, límpiame. Como a un recién nacido, sumérgeme en un baño de amor, un
baño de ternura y misericordia. Derrama sobre mí el agua de mi bautismo, el agua del Espíritu Santo, para que sea puro como la Virgen María. Haz fluir tu fuente de vida.

Ahora Padre, ya que has expulsado las tinieblas de mi
cuerpo, de mi alma y de mi espíritu, ven a colmarme con
sobreabundancia en todos mis vacíos.

Por el Espíritu Santo despierta en mí, Señor, tus siete
dones sagrados, reanima en mí los dones de Sabiduría,
Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Sanco
Temor de Dios.

Rosario de liberación


Lléname, Señor, de todos los frutos del Espíritu Santo con sobreabundancia:

  • Señor, has destruido el odio en mi corazón. Dame, Señor, más amor, sí, mucho más amor, aún más amor,
    Señor, más, más, más amor en mí y en mi familia.
  • Señor, has destruido la tristeza en mi corazón. Dame,
    Señor, más alegría, sí, más alegría, Señor, más, más, más
    alegría en mí y en mi familia.
  • Señor, has destruido las divisiones en mi corazón. Dame,
    Señor, más paz, sí, mucha más paz, más, más, más paz
    en mí y en mi familia. Envía un espíritu de reconciliación a mi corazón y a mi familia.
  • Señor, has destruido la cólera y el juicio en mi corazón.
    Dame, Señor, más paciencia e indulgencia, sí, mucha
    más paciencia e indulgencia, más, más, más paciencia e indulgencia en mí y en mi familia.
  • Señor, has destruido la duda y la violencia en mi corazón. Dame, Señor, más bondad y dulzura, más, más,
    más bondad y dulzura en mí y en mi familia.
  • Señor, has destruido el orgullo y la maldición en mi
    corazón. Dame, Señor, más humildad y bendición , sí,
    más humildad y bendición, más, más, más humildad y
    bendición en mí y en mi familia. Que solo salgan de mi
    boca palabras condescendientes.
  • Señor, has destruido las dependencias y los bloqueos en
    mi corazón. Dame, Señor, más libertad en ti , sí, más,
    más, más libertad en ti, Señor, en mí y en mi familia.
  • Señor, has destruido la impureza y los falsos ídolos en
    mi corazón. Dame, Señor, más pureza y espíritu de adoración y alabanza, sí, más, más, más pureza y espíritu de adoración y alabanza en mí y en mi familia. ¡Qué Tú seas el primero en mi vida!
Oración de Sanación y Liberacion - Publicaciones | Facebook

Padre de Misericordia, concédeme despenar y dar los frutos de una conversión auténtica, y encontrar mi verdadera libertad en hacer tu voluntad.

Señor Jesús, Cordero de Dios, ejerce tu Señorío y tu Realeza en todos los ámbitos de mi persona.
Cúbreme, Jesús, con tu Preciosa Sangre y protégeme de todo mal, protege a todos los que llevo en el corazón.

Inúndame, Señor, con tus ríos de Gloria a fin de que proclame sin cesar, día tras día, tu alabanza.
Espíritu Santo, revélame todos tus carismas, tus dones y tus regalos del Cielo para la Gloria de Dios.

María, Madre de Dios y Madre mía, enséñame a decir siempre SÍ al Amor, de forma incondicional y total, como tú.

Pido también la asistencia de codos los Ángeles y de todos los Santos del Cielo, día tras día, para siempre en mi vida.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén

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