Exaltación de la Santa Cruz

“Por lo tanto, no nos avergonzemos por la Cruz de Cristo. La sellas sobre tu frente sabiendo que los demonios puedan contemplar el signo real y espantarse temblando, bien lejos. Haz entonces este signo como cuando comes o bebes; sentado, o acostado; en cuanto te levantes; al hablar, al caminar: en una palabra, ante todo acto.”

San Cirilo de Jerusalén

La fiesta del Triunfo de la Santa Cruz se hace en recuerdo de la recuperación de la Santa Cruz obtenida en el año 614 por el emperador Heraclio, quien la logró rescatar de los Persas que se la habían robado de Jerusalén.

En la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, merece la pena meditar de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta su elocuente elogio de la Cruz:

Amado mío, ¿quién te puede decir qué cosa es la cruz? Sólo tu boca puede hablar dignamente de la sublimidad de la cruz, pero ya que quieres que hable yo, está bien, lo hago: La cruz sufrida por Ti me liberó de la esclavitud del demonio y me desposó con la Divinidad con nudo indisoluble; la cruz es fecunda y me pare la Gracia; la cruz es luz y me desengaña de lo temporal y me descubre lo eterno; la cruz es fuego, y todo lo que no es de Dios lo vuelve cenizas, hasta vaciarme el corazón del más mínimo hilo de hierba que pueda estar en él; la cruz es moneda de inestimable precio, y si yo tengo, Esposo Santo, la fortuna de poseerla, me enriqueceré de monedas eternas, hasta volverme la más rica del paraíso, porque la moneda que corre en el Cielo es la cruz sufrida en la tierra; la cruz me hace conocerme más a mí misma, y no sólo eso, sino me da el conocimiento de Dios; la cruz me injerta todas las virtudes; la cruz es la noble cátedra de la Sabiduría Increada que me enseña las doctrinas más altas, sutiles y sublimes, así que sólo la cruz me desvelará los misterios más escondidos, las cosas más recónditas, la perfección más perfecta escondida a los más doctos y sabios del mundo; la cruz es como agua benéfica que me purifica, no sólo eso, sino que me suministra el nutrimento a las virtudes, me las hace crecer y sólo me deja cuando me conduce a la Vida Eterna; la cruz es como rocío celeste que me conserva y me embellece el bello lirio de la pureza; la cruz es el alimento de la esperanza; la cruz es la antorcha de la fe obrante; la cruz es aquel leño sólido que conserva y mantiene siempre encendido el fuego de la caridad; la cruz es aquel leño seco que hace desvanecer y poner en fuga todos los humos de soberbia y de vanagloria, y produce en el alma la humilde violeta de la humildad; la cruz es el arma más potente que hiere a los demonios y me defiende de sus garras. Así que el alma que posee la cruz es de envidia y admiración a los mismos ángeles y santos, y de rabia y desdén a los demonios. La cruz es mi paraíso en la tierra, de modo que si el paraíso de allá, de los bienaventurados, son los gozos, el paraíso de acá son los sufrimientos. La cruz es la cadena de oro purísimo que me une contigo, mi Sumo Bien, y forma la unión más íntima que se pueda dar, hasta hacer desaparecer mi ser y me transmuta en Ti, mi objeto amado, tanto, de sentirme perdida en Ti y vivo de tu misma Vida.

Luisa Piccarreta

Exaltación de la Santa Cruz
 de Lorenzo Pardo Lagos; 1640-60, Pedro de Osma Museum, Lima, Perú

Historia

Al llegar de nuevo la Santa Cruz a Jerusalén, el emperador dispuso acompañarla en solemne procesión, pero vestido con todos los lujosos ornamentos reales, y de pronto se dió cuenta de que no era capaz de avanzar. Entonces el Arzobispo de Jerusalén, Zacarías, le dijo: “Es que todo ese lujo de vestidos que lleva, están en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo, cuando iba cargando la cruz por estas calles”.

Entonces el emperador se despojó de su manto de lujo y de su corona de oro, y descalzo, empezó a recorrer así las calles y pudo seguir en la piadosa procesión.

La Santa Cruz (para evitar nuevos robos) fue partida en varios pedazos. Uno fue llevado a Roma, otro a Constantinopla, un tercero se dejó en un hermoso cofre de plata en Jerusalén. Otro se partió en pequeñísimas astillas para repartirlas en diversas iglesias del mundo entero, que se llamaron “Veracruz”(verdadera cruz).

Nosotros recordamos con mucho cariño y veneración la Santa Cruz porque en ella murió nuestro Redentor Jesucristo, y con las cinco heridas que allí padeció pagó Cristo nuestras inmensas deudas con Dios y nos consiguió la salvación.

A San Antonio Abad (año 300, fiesta el 17 de enero) le sucedió que el demonio lo atacaba con terribilísimas tentaciones y cuentan que un día, angustiado por tantos ataques, se le ocurrió hacerse la señal de la Cruz, y el demonio se alejó. En adelante cada vez que le llegaban los ataques diabólicos, el santo hacía la señal de la cruz y el enemigo huía. Y dicen que entonces empezó la costumbre de hacer la señal de la cruz para librarse de males.

De una gran santa se narra que empezaron a llegarle espantosas tentaciones de tristeza. Por todo se disgustaba. Consultó con su director espiritual y este le dijo: “Si Usted no está enferma del cuerpo, ésta tristeza es una tentación del demonio”. Le recomendó la frase del libro del Eclesiástico en la S. Biblia: “La tristeza no produce ningún fruto bueno”. Y le aconsejó: “Cada vez que le llegue la tristeza, haga muy devotamente la señal de la cruz”. La santa empezó a notar que con la señal de la cruz se le alejaba el espíritu de tristeza.

Cuando Nuestra Señora se le apareció por primera vez a Santa Bernardita en Lourdes (Año 1859), la niña al ver a la Virgen quiso hacerse la señal de la cruz. Pero cuando llegó con los dedos frente a la cara, se le quedó paralizada la mano. La Virgen entonces hizo Ella la señal de la cruz muy despacio desde la frente hasta el pecho, y desde el hombro izquierdo hasta el derecho. Y tan pronto como la Madre de Dios terminó de hacerse la señal de la cruz, a la niña se le soltó la mano y ya pudo hacerla ella también. Y con esto entendió que Nuestra Señora le había querido dar una lección: que es necesario santiguarnos más despacio y con más devoción.

Letanías de la Exaltación de la Santa Cruz

Señor, ten piedad.
   Señor ten piedad.

Cristo, ten piedad.
   Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.
   Señor ten piedad.

Cristo escúchanos.
   Cristo óyenos.

Dios, Padre Celestial,
   Ten piedad de nosotros.

God, the Son, Redeemer of the world,
   Ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo,
   Ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, Un Solo Dios,
   Ten piedad de nosotros.

Santa Cruz, sobre la cual el Cordero de Dios fue ofrecido para los pecados del mundo,
   Líbranos y sálvanos.

Esperanza de los Cristianos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Promesa de la resurrección de los muertos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Refugio de los inocentes perseguidos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Guia de los ciebos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Camino para quienes se han desviado,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Báculo de los cojos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Consuelo de los pobres,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Control de los poderosos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Destrucción de los orgullosos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Refugio de los pecadores,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Trofeo de la Victoria sobre el Infierno,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Terror de los demonios,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Doncella de juventud,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Socorro de los consternados,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Esperanza de aquellos sin esperanza,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Estrella del marinero,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Puerto de los naufragos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Muralla de los asediados,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Padre de huerfanos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Defensa de viudas,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Consejero de los justos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Juez de los malvados,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Descanso para los afligidos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Salvaguardia de la niñez,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Fortaleza de la madurez,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Última esperanza de los ancianos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Luz para aquellos que están en la oscuridad,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Esplendor de reyes,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Civilizador del mundo,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Escudo impenetrable,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Sabiduria de los tontos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Conocimiento de los ignorantes,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Segura regla de la vida,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Heraldo de los profetas,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Predicado por apóstoles,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Gloria de mártires,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Estudio de ermitaños,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Castidad de vírgenes,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Júbilo de sacerdotes,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Fundación de la Iglesia,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Salvación del mundo,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Destrucción de la idolatría,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Obstáculo para los Judios,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Condemnación de los impios,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Soporte de los débiles,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Medicina de los enfermos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Salud de leprosos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Fortaleza de los paralíticos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Pan para los hambrientos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Fuente de quienes tienen sed,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Ropa para los desnudos,
   Sálvanos, Oh Santa Cruz.

Cordero de Dios, Quien fue ofrecido sobre la Santa Cruz para los pecados del mundo,,
   Perdónadnos, Oh Señor.

Cordero de Dios, Quien fue ofrecido sobre la Santa Cruz para los pecados del mundo,,
   Escúchanos, Oh Señor.

Cordero de Dios, Quien fue ofrecido sobre la Santa Cruz para los pecados del mundo,,
   Ten piedad de nosotros, Oh Señor.

Señor, ten piedad.
   Crito ten piedad.
Señor, ten piedad.

V. Te adoramos, Oh Cristo, y Te Bendecimos,
R. porque a traves de La Santa Cruz Tu has redimido al mundo.

Oremos

Oh Dios Quien, por la redención del mundo, te complaciste en nacer en un establo, y en morir sobre una cruz; Oh Señor Jesucristo, por Tus Santos Sufrimientos, los cuales nosotros, Tus indignos sirvientes, recalcamos en nuestra muerte, por Tu Santa Cruz, y por Tu Santa Muerte, líbranos de los dolores del infierno, y prométenos conducirnos a donde Tu conduciste al ladrón que fue crufificado contigo. Quien vive y reina eternamente sobre la tierra y en el Cielo. Amén

Veneración de la Santa Cruz de Gustave Doré (1832-1883); 1877

ORACIÓN A LA SANTA CRUZ

¡Oh Santa Cruz! Madero Hermoso en donde murió mi Señor para darme eterna luz y librarme del contrario, ante ti me humillo y reverente imploro a mi Señor Jesucristo que por los padecimientos que sobre ti recibió en su Santísima Pasión me conceda los bienes espirituales y corporales que me convengan.

Elevada ante el mundo, eres faro luminoso que congregas a tu alrededor a la cristiana grey para entonar cantos de Gloria al Cristo Rey, al Dios Hombre que siendo dueño de todo lo creado, permitió ser crucificado sobre Ti para la redención del género humano.

Sobre ti se operó el asombroso misterio de la redención del mundo, desde entonces libra al cristiano de la culpa original, puede llamarse Hijo de Dios Eterno y aspirar a la gloria celestial.

Bendita seas! por los siglos de los siglos, fuiste entre los paganos signo de valor y afrenta y hoy eres emblema del cristiano y esperanza para ser perdonado por el sublime sacrificio de mi Señor Jesucristo, a quien esperamos servir y honrar por toda la eternidad. Amen

¡Santa Cruz de mi Jesús, que expiró para darnos luz, yo te doy mi reverencia, Oh preciosa y Santa Cruz!.

El camino que nos marques en el mundo seguiremos, que a la Cruz siempre abrazados con su signo venceremos.

A tus plantas hoy me encuentro, mi Divino Redentor.

Haz que con su santa paciencia, carguen en el mundo mi Cruz.

Oh Dios Omnipotente que sufriste en la Cruz la muerte, para redimirnos de nuestros pecados, oh Santa Cruz de Jesucristo, sé mi verdadera luz, oh Santa Cruz de Jesucristo, ten piedad de mí, oh Santa Cruz de Jesucristo, sé mi esperanza, oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mí todo temor a la muerte.

Oh Santa Cruz de Jesucristo, derrama en mi alma el bien, oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mi todo mal, oh Santa Cruz de Jesucristo, hazme entrar en el camino de la salvación, oh Santa Cruz de Jesucristo, presérvame de todos los accidentes, temporales y corporales para que pueda adorarte siempre, así como a Jesús Nazareno a quién imploro para que tenga piedad de mí.

Haz que el espíritu maligno visible o invisible huya de mi por todos los siglos de los siglos. Amén.

En honor de la preciosa Sangre de Jesucristo y de su penosa muerte, en honor de su Resurrección y de su Encarnación Divina, por medio de la cual puede conducirnos, a la vida eterna: que así como es cierto que Jesucristo nació en Navidad, que fue Crucificado en Viernes Santo, que José y Nicodemus quitaron a Jesucristo de la Cruz y que Jesucristo subió al cielo, que así se digne libertarme de los ataques de mis enemigos, tanto visibles como invisibles desde hoy y por los siglos de los siglos. Amén.

Dios Todopoderoso, entre tus manos entrego mi alma, Jesús, María, José, Ana y Joaquín.

Jesús mío, por la amargura que sufriste por mí en la Santa Cruz, principalmente cuando Tu Alma tan sagrada se separó de Tu Cuerpo, ten piedad de mi alma cuando se separe de este mundo.

¡Oh Jesús! concédeme el valor necesario para soportar mi cruz a imitación Tuya, enséñame a llevar con paciencia todos los sufrimientos, que mi temor a ellos se convierta en virtud.

Que la Omnipotencia del Padre se digne de cubrirme con la sabiduría del Espíritu Santo.

Dígnate recibirme y conducir mi alma a la vida eterna.

Amén.

Oración De La Santa Cruz De Jerusalén 

Señor Jesús, tú naciste para salvarnos del mal y moriste en la Santa Cruz rodeado de malhechores, pero al tercer día resucitaste triunfante de entre los muertos.

Llegaste para enseñarnos el valor de amar y perdonar a los demás. Nos demostraste que Dios todo lo puede hacer posible, pues multiplicaste los panes y los peces, convertiste el agua en vino, curaste a los enfermos y redimiste nuestras faltas.

Por nuestra culpa fuiste cruelmente maltratado y, luego, crucificado, pero jamás has dejado de querernos y protegernos, ya que somos tu rebaño y nunca nos abandonarás.

Señor, confiamos en ti, porque moriste en la Santa Cruz para salvarnos de nuestros pecados. Amén.

Oración De La Santa Cruz De Jesucristo 

Jesucristo, fuiste injustamente maltratado y llevado a la Santa Cruz por nuestra culpa. Al tercer día resucitaste de entre los muertos, cumpliendo así la profecía del rey David.

Nos enseñaste la importancia de amar y perdonar a nuestro prójimo, porque ese es el único camino hacia una eternidad bienaventurada.

¡Oh! Santa Cruz de Jesucristo, derrama sobre nosotros tu misericordia. Regálanos fuerzas para que la debilidad nunca logre afligirnos. Ilumina nuestros camino para que cumplamos nuestros propósitos y nos mantengamos al lado de Dios.

¡Oh! Señor Jesús, bendícenos para que todo en nuestra vida sea felicidad y prosperidad. Cúbrenos con tu manto y nada nos faltará. Amén.

Oración De La Santa Cruz Para Protección 

Señor Jesucristo, protégeme de las malas intenciones de mis enemigos. No permitas que nada ni nadie me haga daño, pues contigo a mi lado los demonios no se acercarán.

Conviértete en mi guía para que no me desvíe del camino que conduce al Reino de los Cielos. Dame refugio bajo tu Santa Cruz y la maldad no se atreverá a oscurecer mi entorno.

Cuando las enfermedades debiliten mi salud, sáname con tus santas llagas. Regálame fuerzas en los momentos de debilidad. Sé mi protector para que las desgracias no lleguen a mi alrededor.

Resguarda mi alma para que goce de una eternidad bienaventurada junto a ti en el paraíso. Amén.

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