Hoy es el 9° primer viernes de mes al Sagrado Corazón de Jesús

Primer viernes de mes dedicado a honrar y desagraviar al Sagrado Corazón de Jesús

Jesús habla a su sierva Margarita María de Alacoque, y en ella a los herederos de su vocación y de su espíritu, los Hijos de los Sagrados Corazones:

“No encontrarás, hija mía, un padre que, lleno de amor por su hijo único, le haya dado las pruebas de cariño que Yo te he dado a ti del mío…Tú serás un dichoso compuesto de mi amor y de mis misericordias, pues te he elegido como un paraíso de descanso en la tierra…!Oh, no imaginas cuánto gozo en sentirme Señor de tu alma y Soberano de tu corazón. El mío divino, al apoderarse del tuyo, te dará una paz que nadie podrá arrebatarte.”

Es primer viernes del mes, reza esta oración al Sagrado Corazón de Jesús.  Viernes 3 de Enero de 2020 - Papaboys Español

Margarita María

Tras una infancia de sufrimientos, Margarita María corona su devoción entrando en el monasterio de la visitación de Parray le Monial. Tras dos meses, vistió el Santo Hábito el 25 de Agosto de 1671 a la edad de 24 años. Su alma ya estaba libre de cadenas humanas para adorar y sufrir por su amado Jesús. Así lo comprende la Santa: “Sentí mi corazón lleno de Dios, su conversación era tan dulce que solía pasar tres horas sin sentimiento alguno y sin ni siquiera adormecerme…”.

Durante la vida monástica soporta humillaciones y mortificaciones. Lucha contra las repugnancias. Acepta las flores y las espinas de la Cruz, pero descansa en el pecho de Nuestro Señor: “Él, me hizo descansar en su regazo y allí me descubrió las maravillas de su Amor y los inexplicables secretos de su Sagrado Corazón, que siempre había tenido escondidos”.

Jesús le concede, como promesa de su amor, una chispa de su llama, que escondió en el costado de Margarita María, que la consumirá hasta el momento extremo. Su ardor no se podrá apagar, sino hasta encontrar algo de refrigerio en el derramamiento de sangre. Jesús le advierte: “He cerrado la herida de tu costado, pero el dolor continuará para siempre”.

No conseguía dormir, pues la herida le ardía tan fuerte que la consumía y le quemaba por dentro.

El dolor en el costado se renovaba los primeros viernes de cada mes del modo siguiente: “el Sagrado Corazón se me aparecía como un sol fulgurante de vivísima luz, que parecía reducirme a cenizas: entonces, en aquel momento, mi Divino Maestro, me explicaba lo que quería de mí y me revelaba los secretos de su admirable Corazón”.

El Señor me dio una gran corona de espinas: “Hija mía, recibe esta corona en señal de la que pronto te será dada para modelarte conforme a mí…Estas espinas te harán sentir, de tal modo sus pinchos, que tendrás necesidad de la fuerza de mi amor para soportar el dolor”. Entonces, no entendí lo que me decía, pero bien pronto comprendí los efectos que le seguían:

dos terribles golpes recibidos en la cabeza, de modo que, desde entonces, me parecía tenerla ceñida por agudisimas espinas”.

Primer viernes de mes dedicado a honrar y desagraviar al Sagrado Corázón de  Jesús - España y Portugal

Las grandes visiones

  1. Jesús se apareció a Margarita María y la invitó a ocupar el sitio que San Juan había ocupado durante la Última Cena, y le dijo: “mi Divino Corazón está tan apasionado por los hombres que, no pudiendo contener en sí las llamas de su ardiente caridad, necesita expandirlas. Te he elegido para cumplir este gran designio: para que todo sea hecho por mí”.
  2. El Corazón de Jesús se manifestó sobre un trono de llamas más radiante que el sol, y transparentes como el cristal, rodeado de una corona de espinas, simbolizando las heridas infringidas por nuestros pecados y encabezado por una cruz.
  3. Jesús se presentó a Margarita María todo fulgurante de gloria, con sus cinco llagas brillantes como soles, y, por aquella sagrada humanidad, salían llamas por todas partes, pero, sobre todo, de su admirable pecho, que asemejaba a un horno, y, estando abierto, ella descubrió en el amable y amante Corazón, la verdadera fuente de las llamas. Jesús la solicitó para hacer la Comunión el primer viernes de cada mes y para postrarse con la cara en tierra desde las once de la noche, entre el jueves y el viernes”.
  4. Jesús le dijo que se sentía herido por las irreverencias de los fieles, y añadió: “Lo que más me duele, es que lo hacen los consagrados”.

Corazón de Jesús

“Éste es el Sagrado Corazón: el que tanto ha amado a los hombres, el que no ha escatimado esfuerzos hasta unirse, incluso consumirse, para testimoniar su amor. Y en recompensa, de la mayor parte de los hombres, sólo recibo ingratitudes, irreverencias y sacrilegios, junto con la frialdad y el desprecio con que mal me usan en este sacramento de amor…Por eso te pido que el primer viernes, tras la octava del Santo Sacramento, sea festivo particular para honrar a mi Corazón. Ése día les comunicarás y exigirás reparación de honor para compensar las indignidades que he recibido durante todo el tiempo en que he sido expuesto en los altares. Te prometo que mi Corazón se ensanchará y pagará con abundantes influjos, de su divino amor, sobre los que le rindan honores y tributos”.

Las promesas

Las armas del Sagrado Corazón de Jesús según santa Margarita de Alacoque

Jesús se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque y, mostrándole su Corazón resplandeciente, le hizo estas promesas para los devotos del Sagrado Corazón:

  • Daré las gracias necesarias propias de su estado.
  • Llevaré socorro a las familias que se encuentren en dificultades y pondré paz en las divididas.
  • Les consolaré en sus aflicciones.
  • Seré refugio seguro en su vida y en la hora de su muerte.
  • Esparciré bendiciones abundantes sobre todas sus obras.
  • Los pecadores encontrarán en mi Corazón la fuente, y océanos, de Misericordia.
  • Las almas tibias se harán fervorosas.
  • Las fervorosas en breve alcanzarán gran perfección.
  • Bendeciré los hogares donde la imagen de mi Sagrado Corazón sea expuesta y honrada.
  • A todos los que trabajen por la salvación de las almas, les daré el don de conmover los corazones más duros.
  • El nombre de los que propagen la devoción a mi Sagrado Corazón jamás será borrado.

Te prometo que, en la excelsa Misericordia de mi Corazón, que mi Amor Omnipotente concederá a todos los que se unan al primer Viernes de mes, durante nueve consecutivos, la gracia de la penitencia final. Ellos no morirán sin mi gracia, ni sin recibir los Sacramentos, y en aquellos últimos momentos, mi Corazón será su asilo seguro en aquella hora extrema.

¿Qué promete Jesús?
Jesús explica su promesa con estas palabras: “ellos no morirán sin mi gracia, no sin recibir los Santos Sacramentos, y, en aquellos últimos momentos, mi Corazón será su asilo seguro”.

Lo que el Corazón de Jesús promete es que nadie de cuantos han hecho bien los Primeros Nueve Viernes, no morirán en pecadeo mortal, concediéndoles:

a) Si él es justo, perseverancia final en el estado de gracia.
b) Si es pecador, el perdón de todo pecado mortal por medio de la Confesión o por medio de un acto de dolor perfecto.

Las condiciones

Para hacerse merecedores de la Gran Promesa es necesario:

  1. Acercarse a la Comunión en gracia de Dios: si se está en pecado mortal es necesaria la confesión.
  2. La devoción continuará durante nueve meses consecutivos. Quién se sale una comunión, debe empezar de nuevo.
  3. La piadosa práctica se puede iniciar el primer viernes de un mes cualquiera.

Muchas almas se salvaron en el pasado. Numerosos pecadores se han convertido. Cantidad de gente se han liberado de las tinieblas de la muerte practicando esta devoción. Acudamos a ella para vencer a Satanás y encontrar al Corazón de Jesús.

En la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús

Primer Viernes

Yo te prometo, en el exceso de la misericordia de mi corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos los que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles mi asistencia en la hora postrera.

¡Oh buen Jesús, que prometisteis asistir en vida, y especialmente en la hora de la muerte, a quien invoque con confianza vuestro Divino Corazón! Os ofrezco la comunión del presente día, a fin de obtener por intercesión de María Santísima, vuestra Madre, la gracia de poder hacer este año los nueve primeros viernes que deben ayudarme a merecer el cielo y alcanzar una santa muerte. Amén.

Oración Final. Jesús mío, os doy mi corazón…, os consagro toda mi vida…, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma… y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

Segundo Viernes

Les daré todas las gracias necesarias a su estado.

Jesús misericordioso, que prometisteis, a cuantos invoquen confiados vuestro Sagrado Corazón, darles las gracias necesarias a su estado: os ofrezco mi comunión del presente día para alcanzar, por los méritos e intercesión de vuestro Corazón Sacratísimo, la gracia de una tierna, profunda e inquebrantable devoción a la Virgen María. Siendo constante en invocar la valiosa providencia de María, Ella me alcanzará el amor a Dios, el cumplimiento fiel de mis deberes y la perseverancia final. Amén.

Oración Final. Jesús mío, os doy mi corazón…, os consagro toda mi vida…, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma… y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

Tercer Viernes

Pondré paz en las familias. Bendeciré los lugares donde se venera la imagen de mi Corazón.

Jesús amantísimo, que prometisteis bendecir las casas donde se venera la imagen de vuestro Sagrado Corazón, yo quiero que ella presida mi hogar; os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestros méritos y por la intercesión de Vuestra Santa Madre que todos y cada uno de los miembros de mi familia conozcan sus deberes; los cumplan fielmente y logren entrar en el cielo, llenas las manos de buenas obras. Oh Jesús, que os complacéis en alejar de nuestro hogar las disensiones, las enfermedades y la miseria! Haced que, nuestra vida sea una no interrumpida acción de gracias por tantos beneficios. Amén.

Oración Final. Jesús mío, os doy mi corazón…, os consagro toda mi vida…, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma… y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

Cuarto Viernes

Seré su consuelo en todas las tribulaciones.

Jesús mío, que prometisteis consuelo a cuantos a Vos acuden en sus tribulaciones: os ofrezco mi Comunión del presente día para alcanzar de vuestro Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de vuestra Madre Santísima la gracia de venir al Sagrario a pedir fuerza y consuelo cuantas veces me visiten las penas. ¡Oh Jesús, oh María, consolad y salvad a los que sufren! ¡Haced que ninguno de sus dolores se pierda para el cielo! Amén.

Oración Final. Jesús mío, os doy mi corazón…, os consagro toda mi vida…, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma… y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

Quinto Viernes

Derramaré copiosas bendiciones en todas sus empresas.

Jesús mío, que prometisteis bendecir los trabajos de cuantos invoquen confiados Vuestro Divino Corazón: os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestra Santísima Madre la gracia de que bendigáis mis estudios…, mis exámenes…, mi oficio…, y todos los trabajos de mi vida.
Renuevo el inquebrantable propósito de ofreceros cada mañana al levantarme, y por mediación de la Santísima Virgen, las obras y trabajos del día…, y de trabajar con empeño y constancia para complaceros y alcanzar en recompensa el cielo. Amén.

Oración Final. Jesús mío, os doy mi corazón…, os consagro toda mi vida…, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma… y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

Sexto Viernes

Los pecadores hallarán en mi Corazón un océano de misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, siempre abierto a los pecadores arrepentidos: os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestros méritos infinitos y por los de vuestra Santísima Madre la conversión de cuantos obran mal. Os suplico, ¡buen Jesús!, inundéis su corazón de un gran dolor de haberos ofendido. Haced que os conozcan y os amen. Dispensadme la gracia de amaros más y más y en todos los instantes de mi vida, para consolaros y reparar la ingratitud de quienes os olvidan. Amén.

Oración Final. Jesús mío, os doy mi corazón…, os consagro toda mi vida…, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma… y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

Séptimo Viernes

Las almas tibias hallarán fervor. Las almas fervorosas llegarán presto a la perfección.

Sin vuestro auxilio, Jesús mío, no podemos avanzar en el camino del bien. Señor, por mediación de la Virgen María, os ofrezco la comunión de este día para que avivéis en mi alma el amor a vuestro Corazón Sagrado y concedáis este amor a cuantos no lo sienten. Ayudado de vuestra divina gracia lucharé, Señor, para que cada semana…, cada mes…, avance un poco en la virtud que más necesito. Amén.

Oración Final. Jesús mío, os doy mi corazón…, os consagro toda mi vida…, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma… y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

Octavo Viernes

Daré a cuantos trabajan por la salvación de las almas el don de ablandar los corazones más endurecidos.

Sagrado Corazón de Jesús, que prometisteis inspirar a los que trabajan por la salvación de las almas aquellas palabras que consuelan, conmueven y conservan los corazones; os ofrezco mi comunión de hoy para alcanzar, mediante la intercesión de María Santísima, la gracia de saber consolar a los que sufren y la gracia de volver a Vos, Señor, a los que os han abandonado.
¡Dulce Salvador mío, concededme y ayudadme a salvar almas! ¡Son tantos y tantos los desgraciados que empujan a los demás por el camino del vicio y del infierno! Haced, Señor, que emplee toda mi vida en hacer mejores a los que me rodean y en llevarlos conmigo al cielo. Amén.

Oración Final. Jesús mío, os doy mi corazón…, os consagro toda mi vida…, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma… y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

Noveno Viernes

Guardaré recuerdo eterno de cuanto un alma haya hecho a mayor gloria de mi Corazón. Los que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, de donde no será borrado.

Os ofrezco, Jesús mío, la Comunión del presente día para alcanzar la gracia de saber infundir en el alma de cuantos me rodean ilimitada confianza en vuestro Corazón Divino. Dadme cuanto necesito para llevar a Vos a los que luchan…, a los que lloran…, a los caídos…, a los moribundos… Y dignaos, ¡oh Jesús!, escribir hoy mi nombre en vuestro Corazón y decir a los ángeles que rodean vuestro Tabernáculo: «Este nombre es el de un devoto que, amándome mucho, quiere consolarme del olvido e ingratitud de tantos hombres.» Amén.

Oración Final. Jesús mío, os doy mi corazón…, os consagro toda mi vida…, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma… y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.

Oraciòn de consagraciòn al Sagrado Corazòn de Jesús

¡Señor mío y Dios mío Jesucristo! adoro reverentemente tu corazón inflamado de amor y herido por nuestros pecados, quiero ratificar cada día mi consagración bautismal a ti y servirte fielmente según ella por amor. Me uno a tus designios de redención y salvación y quiero hacer del sacrificio de la cruz y de la misa el centro de mi vida, que me impulsen a crecer en tu amor y cooperar a la expansión de tu reino en nuestra patria y en el mundo entero.

¡Oh Jesús, vivo y glorioso en el cielo y en el Sagrario! Me entrego del todo a ti y confío plenamente en ti todos los momentos de mi vida, y sobre todo en la hora de mi muerte que acepto humildemente desde este momento como la mayor muestra de acatamiento y gratitud al amor de tu corazón. ¡Oh corazón de Jesús me entrego a ti por manos de tu madre! espero que no quedará frustrada mi esperanza Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.

Además de estas once promesas muy queridas al cristiano, hay una más, hecha en el 1674. Es la duodécima y es la comúnmente llamada la “Gran Promesa” porque es un resumen de todas las demás. Y precisamente de ésta debemos hablar. Mientras la piadosa Religiosa experimentaba dulcísima éxtasis, recogida e inmóvil, con los brazos cruzados sobre el pecho, su rostro irradiado por una llama interior, una luz celestial, vista por ella solamente, sombreó el altar y ella vio al Adorable Salvador en el acto de mostrarle su Corazón. Estaba este divino Corazón revestido por llamas, rodeado por una corona de espinas, traspasado por una profunda herida goteando sangre, sobrepujado por una cruz.

Margarita…–así le habló Jesús– Yo te prometo en el exceso de misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos… la gracia de la Penitencia final; ellos no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, siéndoles mi Corazón refugio seguro en aquella hora postrera.

CONSAGRACIÓN FAMILIAR (Viernes primeros, una vez al mes)

Corazón', el rap católico dedicado al Sagrado Corazón | El pan de los pobres

Señor Jesús, al contemplar en tu Corazón inflamado de amor por nosotros la expresión mas viva de tu amor personal por nosotros y por nuestros hermanos los hombres, nos consagramos a Ti como familia con toda nuestra persona y vida, acciones, penas  y sufrimientos, para que hagas uso de todo nuestro ser para honrarte, amarte y glorificarte.

De hoy en adelante, aceptamos gustosos el pacto que Tú nos propones de cuidar Tú de nosotros y de nuestras cosas y cuidar nosotros de Ti y de tu gloria.

Ponemos en tus manos todo lo nuestro: vida familiar, negocios y ocupaciones todas; nuestros cuerpos con todos sus sentidos, salud, vida; nuestras almas con todas sus potencias, virtudes, méritos; nuestra propia salvación  y santificación. Sé fortaleza en nuestra debilidad e inconstancia. Sé para nosotros el refugio en la hora de la muerte. Corazón de Amor, en Ti ponemos toda nuestra confianza. De tu amor todo lo esperamos. Erradica de nosotros, Señor, todo lo que te disguste o pueda apartarnos de Ti. Que tu amor se imprima tan profundamente en nuestros corazones que jamás te olvidemos nosotros y que jamás nos separemos de ti. Que bajo tu protección caminemos juntos hacia ti por el camino de tu Evangelio y al final de nuestras vidas gocemos para siempre de Ti en el cielo.

Cuida Tú de nosotros. Nosotros en cambio cuidaremos de Ti, te glorificaremos cuando podamos. Te prometemos contribuir con comuniones, misas, rosarios  y oraciones. Con la paciencia en sufrir las cruces ordinarias de la vida, con el cumplimiento de la obligaciones de nuestro estado, con las obras de misericordia, con las limosnas y sacrificios, con el apostolado y el compromiso personal para que tu amor divino llegue al corazón de los hombres, de las familias y de las sociedades, esforzándonos por vivir y hacer vivir el mensaje de tu Evangelio.

Asimismo, siendo el sacerdote la porción más amada por tu Corazón Santísimo, y la más comprometida en hacer llegar tu amor redentor a todos los hombres, nos comprometemos ante Ti a rezar por ellos, a promover las vocaciones sacerdotales y a aceptarla y apoyarla de buen grado cuando, en tu amor infinito, llames a tu servicio a uno de nuestros seres más queridos.

Queremos que tu reinado de amor se extienda por todo el mundo; que tu amor y tu paz alcancen al mundo entero y transformen el valle de lágrimas en el que vivimos en un pedazo de cielo. Haznos perfectísimos amantes y apóstoles de tu amantísimo Corazón. Amén.

¡QUE REINES CORAZÓN DIVINO!

LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros
Jesucristo óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Trinidad Santa, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.

(A todas las invocaciones que siguen se responde: “Ten misericordia de nosotros”)

Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno,
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
Corazón de Jesús, al Verbo de Dios substancialmente unido,
Corazón de Jesús, de majestad infinita,
Corazón de Jesús, Templo santo de Dios,
Corazón de Jesús, Tabernáculo del Altísimo,
Corazón de Jesús, Casa de Dios y puerta del cielo,
Corazón de Jesús, Horno ardiente de caridad,
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor,
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Corazón de Jesús, Abismo de todas las virtudes,
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, en que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
Corazón de Jesús, en que mora toda la plenitud de la divinidad,
Corazón de Jesús, en que el Padre se agradó,
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido,
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados,
Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso,
Corazón de Jesús, liberal con todos los que te invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, colmado de oprobios,
Corazón de Jesús, desgarrado por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Corazón de Jesús, con lanza traspasado,
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Corazón de Jesús, víctima por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan,
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren,
Corazón de Jesús, delicias de todos los Santos,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros.
V.- Jesús manso y humilde de corazón.
R.- Haz nuestro corazón conforme al tuyo.

Oremos: Oh Dios todopoderoso y eterno: mira el Corazón de tu amantísimo Hijo y las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te tributa; y concede aplacado el perdón a éstos que piden tu misericordia en el nombre de tu mismo Hijo Jesucristo. Quien contigo vive y reina en los siglos de los siglos. Amén.
Un Padrenuestro y Avemaría por los agonizantes y pecadores.

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