San José en Palabras de Nuestra Señora a la Venerable Sor María de Agreda y Letanías.

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A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.

Oración a San José para pedir un favor urgente. San José, guardián ...

“Hija mía, aunque has escrito que mi esposo San José es excelentísimo entre los santos y príncipes de la celestial Jerusalén, pero ni tú puedes ahora manifestar su eminente santidad, ni los mortales pueden conocerla antes de llegar a la vida de la Divinidad, donde con admiración y alabanza del mismo Señor se harán capaces de este privilegio; el día último, cuando todos los hombres sean juzgados, llorarán amargamente los infelices condenados no haber conocido por sus pecados este medio tan poderoso y eficaz para su salvación (la devoción a San José), ni haberse valido de Él para ganarse la amistad de mi Divino Hijo, el justo juez.

Y todos los del mundo han ignorado mucho los privilegios y prerrogativas que el Altísimo Señor concedió a mi Santo Esposo José y cuánto puede su intercesión con su Majestad y conmigo, porque te aseguro, muy querida hija, que en presencia de la Divina Justicia es uno de los grandes intercesores para detenerla contra los pecadores y alcanzar grandes mercedes.

Y por la noticia y la luz que de esto has recibido y recién escrito, quiero que seas muy agradecida a la dignación del Señor y al favor que en esto hago contigo; y de aquí en adelante en lo que queda de tu vida procures adelantarte en la devoción y cordial afecto a mi Santo Esposo José y bendecir al Señor, porque le favoreció con tantos dones y por el gozo que yo tuve de conocerlo. En todas tus necesidades te has de valer de su intercesión y solicitarle muchos devotos, y que las religiosas se fijen mucho en esto, pues lo que pide mi Esposo José en el Cielo concede el Altísimo en la tierra y a sus peticiones y palabras tiene vinculados grandes y extraordinarios favores para los hombres, si ellos no se hacen indignos de recibirlos.

Y todos estos privilegios corresponden a la perfección de este admirable Santo y a sus virtudes tan grandiosas, porque la Divina Misericordia se inclinó a ellas y le miró con mucho agrado, para conceder admirables misericordias para José y para los que acuden a su intercesión”.

“Muerte de San José y Descenso al Limbo”

La Santísima Virgen María tenía un poco más de 41 años, sin llegar a los 42, cuando su castísima esposo San José falleció extenuado por sus dolencias. La Venerable Madre Sor María de Jesús de Ágreda nos habla en su revelación: “Muerte de San José y Sucesos” ocurridos antes de su muerte y en el entierro de su venerable cuerpo.

La Santísima Virgen María supo con anterioridad, con esa rara sabiduría de fuentes divinas, de que se acercaba la muerte de su castísimo esposo. Ella fue ante su divino hijo Jesús para implorarle se dignara hacerle conocer a San José el premio que con seguridad tenía merecido en el cielo. Fue escuchada su intercesión y Jesús le prometió que así sería en atención a los méritos de santidad de su padre putativo y para agrado de Él, haría con él lo que jamás generación alguna haya recibido.

Faltando 9 días para la muerte del Santo patriarca San José, Jesús y María lo acompañaban de día y de noche, sin jamás faltar alguno de ellos. Por mandado del Señor, tres veces al día descendían ángeles de cielo para tocar música y cantar loores a Dios. Además, se sintieron en esa casa olores de fragancias exquisitas que confortaban a San José y hacían la delicia de todos los que la sentían.

La muerte de San José por Kiki Garcia (@kiki_garcia) | Cathopic

Faltando un día para su muerte, San José entró en un éxtasis tan sublime que le duro 24 horas, ayudando el Altísimo a mantener su vida. En él vio la esencia misma de la Divinidad, el misterio de la salvación y redención humana y de la iglesia militante, con todos los sacramentos que a ella pertenecen. La Santísima Trinidad le dio una misión particular inmediatamente después de su muerte: Sería llevado al Limbo de los Padres y allí permanecería hasta la redención, con la encomienda particular de evangelizar de nuevo su redención y cercanía del descenso de Nuestro Señor Jesucristo al limbo para liberarlos y conducirlos al cielo. La Santísima Virgen sabiéndolo todo por verlo en el alma de su hijo y en la suya dio gracias a Dios por tan grandes beneficios a su castísimo esposo.

Al despertar san José de su grandioso rapto, pidió la bendición a la Santísima Virgen, ella se la dio y pidió a su hijo bendito se la diese. Entonces ella de rodillas ante su esposo pidió su bendición como cabeza de familia, lo hizo así San José y se dirigió a ella con palabras tan encomiables y llenas de bendición por tan grandiosa criatura de Dios, deseando fuera siempre alabada como Madre Santísima de su divino Hijo.

San José se dirigió luego a Nuestro Señor y con profundo respeto, admiración y agradecimiento, quiso postrarse a sus pies para adorarlo. Pero, fallaron sus fuerzas y Nuestro Señor Jesús lo recibió en su brazos, oyendo de él magnificas alabanzas como creador y redentor suyo. Así expiró San José en sus brazos y su alma fue llevada al Limbo de los Padres o Seno de Abraham, allí vieron su alma purísima todos los justos que había creído en el verdadero Dios y se alegraron por la buenas nuevas que les transmitía, llenándose de gozo accidental en ese lugar donde residían.

La Santísima Virgen María procedió a vestir el cuerpo sin vida de su castísimo esposo, ella sola con ayuda de la multitud de ángeles que la asistían en forma humana. Para que nada faltase a de la pureza de la Reina, Dios revistió el cuerpo de San José con un destello luminoso que solo permitía observar su rostro. Entonces acudieron las gentes a ver el cuerpo radiante y fresco de San José, se admiraban de verlo tan hermoso y tratable como si fuera vivo. Con asistencia de parientes y amigos fue llevado el cuerpo de San José a la sepultura, siendo acompañado en cortejo fúnebre por multitud de ángeles y en especial por la Virgen María y el Redentor del mundo.

La muerte de San José - Giuseppe Maria Crespi | Wikioo.org – La ...


Fuente. Mística Ciudad de Dios” de la Venerable María de Jesús de Agreda con aprobación por decreto de los Papas Inocencio XI y Clemente XI”

https://un-paso-aldia.com/2019/07/28/por-que-a-san-jose-se-le-considera-el-terror-de-los-demonios/

Letanías a San José

A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.

Con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.

Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios. Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.

Y a cada uno de nosotros protégenos con tu constante patrocinio, para que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir y morir santamente y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza.

Amén.

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial.
Ten piedad de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo.
Ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo.
Ten piedad de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios .
Ten piedad de nosotros.

Santa María,
Ruega por nosotros (decir esta respuesta de ahora en adelante).

-San José
-Ilustre descendiente de David
-Luz de los patriarcas
-Esposo de la Madre de Dios
-Custodio purísimo de la Virgen,
-Nutricio del Hijo de Dios
-Diligente defensor de Cristo
-Jefe de la Sagrada Familia
-José justo
-José casto
-José prudente
-José fuerte
-José obediente
-José fiel
-Espejo de paciencia
-Amante de la pobreza
-Modelo de obreros
-Gloria de la vida doméstica
-Custodio de vírgenes
-Sostén de las familias
-Consuelo de los desdichados
-Esperanza de los enfermos
-Patrono de los moribundos
-Terror de los demonios
-Protector de la santa Iglesia

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Ten piedad de nosotros.

V. Lo nombró administrador de su casa.
R. Y señor de todas sus posesiones.

Oración
¡Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José para esposo de tu Santísima Madre!; te rogamos nos concedas tenerlo como intercesor en el cielo, ya que lo veneramos como protector en la tierra. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡El Señor te bendiga y te guarde! ¡El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y te mire con buenos ojos! ¡El Señor vuelva hacia ti su rostro y te dé la paz!”

(Números 6, 24-26)
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