El Espíritu Santo en la vida de San José

Tal vez éste es el lugar ideal para destacar el papel de la gracia del
Espíritu Santo en la vida de San José. El Espíritu Santo no sólo llamó a
José a ser el esposo de la Virgen y el padre adoptivo del Hijo del Padre
Celestial, sino que también le dio la gracia para cumplir con este
impresionante servicio.

Padre Frederick L. Miller, S.T.D.

El mismo Espíritu Santo es la fuente del amor conyugal de José por María y el afecto paternal por el hijo de María.

La Iglesia enseña que María y José tuvieron un verdadero matrimonio. Tenían un profundo afecto conyugal mutuo y compartían todos los bienes del matrimonio: María y José se hicieron votos de fidelidad para toda la vida y se abrieron para recibir la vida nueva de Dios. A través de sus votos matrimoniales, Dios los unió en un vínculo de amor que se convirtió en una fuente permanente de gracia en la Nueva Alianza. Obviamente, en el caso de su matrimonio, la unión nunca se consumó por respeto al niño que les fue dado por Dios. José, en su amor conyugal a María, es el custodio de su virginidad. También es el custodio del hijo que él y María recibieron de Dios.

Él, el jefe de la Sagrada Familia en la tierra, desde su lugar en el cielo, sigue ejerciendo una paternidad espiritual en la Iglesia.

En la encíclica Custodio del Redentor, Juan Pablo II señala que José tenía todo el amor natural por Jesús que todo padre tiene por su hijo. El Espíritu Santo fue el origen de este afecto paterno que José experimentaba por Jesús. Esto estimula la contemplación de José sosteniendo al bebé en sus brazos, jugando con el niño, enseñándole a caminar, escuchando sus primeras palabras… Se puede contemplar a José lanzando juguetonamente a Jesús al aire y atrapándolo para deleite del niño, o al niño subiendo al regazo de su padre, jugando con su barba, acurrucándose cerca de su corazón. Tal vez a veces José olvidaba que este niño no era su propio ¡Qué admiración debe haber sentido cuando recordaba que Jesús era el hijo natural del Dios de Israel!

Día de San José - Adoratrices

Hay otro hecho que no debemos omitir: José hizo por Jesús lo que todo padre hace por su hijo a nivel del desarrollo humano. Santo Tomás de Aquino describió con perspicacia el papel de los padres varones en la formación humana del niño. Afirma:

“Está claro que la crianza de la persona humana exige no sólo el cuidado de la madre, quien lo nutre, sino aún más del cuidado del padre, quien lo debe instruir, defender y perfeccionar tanto en lo interior como en lo exterior”

Dado que los católicos creen que el Hijo Eterno de Dios adquirió una naturaleza humana verdadera como propia, una naturaleza humana como la nuestra en todo, menos en el pecado, debemos afirmar que José lo defendió y lo perfeccionó tanto en lo exterior como en lo interior.

Jesús debe haber hablado como San José. Debe haber caminado como San José. Debe haber imitado los gestos y las expresiones de San José. Como aprendiz de San José en el taller de carpintería, Jesús seguramente aprendió las habilidades del oficio de José.

Catholic.net - San José, un hombre fiel

¿Quién es capaz de sondear la profundidad de la función formativa de José a nivel del carácter afectivo y psicológico de Jesús? Aunque el Hijo del Padre estaba dispuesto en su naturaleza humana para hacer la voluntad del Padre de manera única, el carpintero de Nazaret, sin embargo, tuvo una influencia paterna en la formación de esta naturaleza humana.

En la elección de José como padre adoptivo de su Hijo, Dios Padre eligió al hombre que, por la gracia, sería más a su semejanza. José ha sido descrito correctamente como la imagen humana de Dios Padre.

¡Qué maravilloso contemplar la primera palabra humana del niño Jesús! ¿No podría haber sido abba, la palabra aramea para papi o papá? ¿El niño Jesús habrá dicho su primera palabra a José, la cual, a su vez, despertó en su conciencia humana una percepción más profunda de su origen de otro Padre? Tan familiar y tierna era la relación del Señor con su madre, María, y su abba, José, que Dios eligió preservar muchos de estos detalles en un secreto que solo conocían María, José y Jesús.

GRUPO DE ESTUDO "ALLAN KARDEC": JOSÉ, PAI DE JESUS

la Iglesia necesita a San José y su intercesión, puesto que se encuentra al inicio del nuevo milenio, ansioso por llevar al mundo entero a una relación salvadora con Jesucristo.

San Juan Pablo II

Que San José sea para todos un maestro singular en el servir a la misión salvífica de Cristo, tarea que en la Iglesia compete a todos y a cada uno: a los esposos y a los padres, a quienes viven del trabajo de sus manos o de cualquier otro trabajo, a las personas llamadas a la vida contemplativa, así como a las llamadas al apostolado.

San Juan Pablo II

ORACIÓN A SAN JOSÉ PARA PEDIR LA RESTAURACIÓN DEL MATRIMONIO

Bendito san José,
esposo fiel y enamorado de María Santísima,
llénanos de amor y de esperanza,
usa tu habitual compasión con tus fieles siervos
y por el lazo sagrado que te unió a la Madre de Dios
ruega por los problemas que atravieso:
ayúdame a restaurar mi matrimonio,
ayúdame a salir de tanta tristeza 
y haz que vuelva a mi hogar cuanto antes
la persona que tanto amo y quiero que esté a mi lado.

Haz que podamos perdonarnos y se curen nuestras heridas,
que olvidemos las malas palabras y discusiones,
que podamos retomar nuestra unión en armonía y amor 
y se alejen las dudas, los celos e infidelidades.

Haz, mi querido san José,  
que podamos cumplir los sueños y proyectos
que un día tuvimos y quisimos cumplir juntos,
ayúdanos a superar los obstáculos,
no dejes que otras personas nos desunan
y apaguen la llama del amor que estaba encendida,
guía nuestros caminos para que volvamos a estar juntos,
cuídanos y protégenos, que nunca nos falte tu amparo,
y bendícenos para que podamos retomar nuestra relación
y seamos de nuevo un solo corazón. 

San José, por la unión que tuviste con Jesús y María,
por la felicidad que tuviste junto a Ellos,
concédeme tu poderoso y milagroso patrocinio 
y asísteme con tu bondad desde el Cielo,
y por el honor que te concedió el Padre Eterno
de ser padre custodio  del Divino Niñito Jesús,
obtenme, te ruego, el favor que tanto necesito:

(pedir lo que se desea conseguir) 

 San José, amable jefe de la Sagrada Familia,
tu que eres protector de los esposos y guardián de los hogares,
eres consuelo y esperanza de los atribulados
y haces posibles lo que para nosotros es imposible,
obtenme de los Sagrados Corazones de Jesús y María
que en breve vea atendida mi demanda,
no me abandones en tan desdichada situación
y alcánzame de Dios Todopoderoso
la gracia de tener un corazón, humilde puro y caritativo,
para servir siempre mejor a Jesús y María
y ser buena persona con mis hermanos necesitados.

Así sea.

Oración de sanación y liberación en el matrimonio

Señor Jesús, en este momento quiero ponerme delante de tu presencia, y pedirte que envíes a tus ángeles para que estén conmigo y se unan a mi oración en favor de mi familia.

Hemos pasado por momentos difíciles, momentos dolorosos, situaciones que le han quitado la paz y la tranquilidad a toda nuestra familia. Situaciones que han generado angustia en nosotros, miedos, incertidumbres, desconfianzas; y, por ende, desunión.

Ya no sabemos a quién recurrir, no sabemos ya a quién pedir ayuda, pero somos conscientes de que necesitamos tu intervención

Por eso, por el poder de tu nombre, pido para que se rompa cualquier situación de interferencia de los patrones negativos de matrimonios y relaciones que mis antepasados tuvieron, hasta nuestros días. Patrones de infelicidad en la vida matrimonial, patrones de desconfianza entre los cónyuges, hábitos compulsivos de pecados que se han ido arrastrando de generación en generación; entre todas las familias, como una maldición. Que se rompan ahora por el poder del nombre y la sangre de nuestro Señor Jesucristo.

No importa, Jesús, dónde comenzó todo, cuáles fueron las causas; quiero, por la autoridad de tu nombre, clamar que tu sangre sea derramada sobre todas las generaciones pasadas, para que toda la sanación y liberación que es necesaria, los alcance a todos ahora, por el poder de tu sangre redentora.

Rompe, Señor Jesús, cualquier expresión de desamor que se pueda estar viviendo en mi familia, situaciones de odio, rencor, envidia, rabia, deseos de venganza, deseos de terminar la relación; de seguir solo en mi vida; que todo eso se derrumbe Jesús, y que gane tu presencia en medio de nosotros.

En el poder de tu sangre, Jesús, pongo fin a todo el comportamiento de indiferencia dentro de mi casa, pues ha matado nuestro amor. Renuncio al orgullo de pedir perdón, orgullo de reconocer mis errores; renuncioa las palabras malditas que le dije a mi cónyuge, palabras de maldición, palabras de humillación, palabras que lo hieren, lastiman y dejan marcas negativas en su corazón. Palabras malditas que lo disminuyen, verdaderas maldiciones proclamadas en mi casa; clamo y ruego a tu sangre redentora sobre todo eso, Jesús. Cúranos y libéranos de las consecuencias que hoy se reflejan en nuestras vidas debido a esas realidades.

Renuncio a las palabras malditas que proferí sobre la casa donde vivo, por la insatisfacción de vivir en esta casa, de no sentirme feliz en esta casa, renuncio a todo lo que yo pueda haber dicho negativamente dentro de mi casa.

Renuncio a las palabras de insatisfacción que dije sobre nuestra realidad económica, pues a pesar de que recibimos poco, a pesar de que el salario mensual es muy justito, nada nos ha faltado, Jesús…

Por eso también te pido perdón. Perdón por la ingratitud, por no lograr ver en mi familia a la familia adecuada para mí…

Perdón Jesús, porque sé que he actuado equivocadamente muchas veces, y quiero a partir de hoy recomenzar.

Jesús, perdona también a mis familiares por todas las veces que alguno de ellos deshonraron el sacramento del matrimonio, míralos con misericordia, y restablece la paz en sus corazones

Quiero pedirte, Señor, que derrames el Espíritu Santo sobre nosotros, sobre cada miembro de mi familia… Que el Espíritu Santo pueda con tu fuerza y tu luz, bendecir a todas mis generaciones pasadas, presentes y futuras.

Que a partir de hoy pueda surgir en mi matrimonio y en el matrimonio de mis familiares, un linaje de familias comprometidas contigo y con tu Evangelio, que surja un linaje de matrimonios profundamente comprometidos con la sacralidad del matrimonio, llenos de amor, fidelidad, paciencia, bondad y respeto.

Gracias, Jesús, porque oyes mi oración, y te inclinas para oír mi clamor, muchas gracias.

Me consagro y consagro a toda mi familia al corazón Inmaculado de la Virgen María, para que ella nos bendiga y nos libre de cualquier ataque del Enemigo.

Amén.

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