Santa Clara de Asís: Historia, oración, milagros y algo más

Desde sus primeros años Clara se vio dotada de innumerables virtudes y aunque su ambiente familiar pedía otra cosa de ella, siempre desde pequeña fue asidua a la oración y mortificación. Siempre mostró gran desagrado por las cosas del mundo y gran amor y deseo por crecer cada día en su vida espiritual.

Artículo publicado en corazones.org

Clara significa: “vida transparente”

“El amor que no puede sufrir no es digno de ese nombre”.

-Santa Clara.

Santa Clara de Asís mujer abnegada y apasionada por la vida espiritual, al igual que Santa Rosa de Lima desde niña mostró esta vocación especial que años más tarde la llevaría a consagrar su vida a Dios.  Fue discípula de San Francisco de Asís y a pesar de la oposición de su familia a este ministerio ella fue consagrada.

HISTORIA DE SANTA CLARA DE ASÍS

Se trata de una linda joven llamada Clara de 18 años de edad que pertenecía a la familia del opulento conde de Sasso Rosso, ella decidió abandonar su casa y dirigirse a la fraternidad que estaba dirigida por San Francisco de Asís, lugar donde Clara toma sus hábitos y se compromete en cuerpo y alma a el servicio de Dios.

Santa Clara de Asís

Clara nació en Asís, Italia, en 1193. Su padre, Favarone Offeduccio, era un caballero rico y poderoso. Su madre, Ortolana, descendiente de familia noble y feudal, era una mujer muy cristiana, de ardiente piedad y de gran celo por el Señor.

Desde sus primeros años Clara se vio dotada de innumerables virtudes y aunque su ambiente familiar pedía otra cosa de ella, siempre desde pequeña fue asidua a la oración y mortificación. Siempre mostró gran desagrado por las cosas del mundo y gran amor y deseo por crecer cada día en su vida espiritual.

Ya en ese entonces se oía de los Hermanos Menores, como se les llamaba a los seguidores de San Francisco. Clara sentía gran compasión y gran amor por ellos, aunque tenía prohibido verles y hablarles. Ella cuidaba de ellos y les proveía enviando a una de las criadas. Le llamaba mucho la atención como los frailes gastaban su tiempo y sus energías cuidando a los leprosos. Todo lo que ellos eran y hacían le llamaba mucho la atención y se sentía unida de corazón a ellos y a su visión.

Su llamada y su encuentro con San Francisco. Cofundadora de la orden

Santa Clara de Asís

La conversión de Clara hacia la vida de plena santidad se efectuó al oír un sermón de San Francisco de Asís. En 1210, cuando ella tenía 18 años, San Francisco predicó en la catedral de Asís los sermones de cuaresma e insistió en que para tener plena libertad para seguir a Jesucristo hay que librarse de las riquezas y bienes materiales. Al oír las palabras: “este es el tiempo favorable… es el momento… ha llegado el tiempo de dirigirme hacia El que me habla al corazón desde hace tiempo… es el tiempo de optar, de escoger..”, sintió una gran confirmación de todo lo que venía experimentando en su interior.

Durante todo el día y la noche, meditó en aquellas palabras que habían calado lo más profundo de su corazón. Tomó esa misma noche la decisión de comunicárselo a Francisco y de no dejar que ningún obstáculo la detuviera en responder al llamado del Señor, depositando en Él toda su fuerza y entereza.

Cuando su corazón comprendió la amargura, el odio, la enemistad y la codicia que movía a los hombres a la guerra comprendió que esta forma de vida eran como la espada afilada que un día traspasó el corazón de Jesús. No quiso tener nada que ver con eso, no quiso otro señor más que el que dio la vida por todos, aquel que se entrega pobremente en la Eucaristía para alimentarnos diariamente. El que en la oscuridad es la Luz y que todo lo cambia y todo lo puede, aquel que es puro Amor. Renace en ella un ardiente amor y un deseo de entregarse a Dios de una manera total y radical.

Clara sabía que el hecho de tomar esta determinación de seguir a Cristo y sobre todo de entregar su vida a la visión revelada a Francisco, iba a ser causa de gran oposición familiar, pues el solo hecho de la presencia de los Hermanos Menores en Asís estaba ya cuestionando la tradicional forma de vida y las costumbres que mantenían intocables los estratos sociales y sus privilegios. A los pobres les daba una esperanza de encontrar su dignidad, mientras que los ricos comprendían que el Evangelio bien vivido exponía por contraste sus egoísmos a la luz del día. Para Clara el reto era muy grande. Siendo la primera mujer en seguirle, su vinculación con Francisco podía ser mal entendida. 

Santa Clara de Asís. La hermana Clara o la lealtad

Santa Clara se fuga de su casa el 18 de Marzo de 1212, un Domingo de Ramos, empezando así la gran aventura de su vocación. Se sobrepuso a los obstáculos y al miedo para darle una respuesta concreta al llamado que el Señor había puesto en su corazón. Llega a la humilde Capilla de la Porciúncula donde la esperaban Francisco y los demás Hermanos Menores y se consagra al Señor por manos de Francisco.

Empiezan las renuncias

De rodillas ante San Francisco, hizo Clara la promesa de renunciar a las riquezas y comodidades del mundo y de dedicarse a una vida de oración, pobreza y penitencia. El santo, como primer paso, tomó unas tijeras y le cortó su larga y hermosa cabellera, y le colocó en la cabeza un sencillo manto, y la envió a donde unas religiosas que vivían por allí cerca, a que se fuera preparando para ser una santa religiosa.

Consagración de Santa Clara | Greek statue, Statue, Art

Para Santa Clara la humildad es pobreza de espíritu y esta pobreza se convierte en obediencia, en servicio y en deseos de darse sin límites a los demás.

Días más tardes fue trasladada temporalmente, por seguridad, a las monjas Benedictinas, ya que su padre, al darse cuenta de su fuga, sale furioso en su búsqueda con la determinación de llevársela de vuelta al palacio. Pero la firme convicción de Clara, a pesar de sus cortos años de edad, obligan finalmente al Caballero Offeduccio a dejarla. Días más tardes, San Francisco, preocupado por su seguridad dispone trasladarla a otro monasterio de Benedictinas situado en San Angelo. Allí la sigue su hermana Inés, quien fue una de las mayores colaboradoras en la expansión de la Orden y la hija (si se puede decir así) predilecta de Santa Clara. Le sigue también su prima Pacífica.

San Francisco les reconstruye la capilla de San Damián, lugar donde el Señor había hablado a su corazón diciéndole, “Reconstruye mi Iglesia”. Esas palabras del Señor habían llegado a lo más profundo de su ser y lo llevó al más grande anonadamiento y abandono en el Señor. Gracias a esa respuesta de amor, de su gran “Sí” al Señor, había dado vida a una gran obra, que hoy vemos y conocemos como la Comunidad Franciscana, de la cual Santa Clara se inspiraría y formaría parte crucial, siendo cofundadora con San Francisco en la Orden de las Clarisas.

Cuando se trasladan las primeras Clarisas a San Damián, San Francisco pone al frente de la comunidad, como guía de Las Damas Pobres a SantaClara.Al principio le costó aceptarlo pues por su gran humildad deseaba ser la última y ser la servidora, esclava de las esclavas del Señor. Pero acepta y con verdadero temor asume la carga que se le impone, entiende que es el medio de renunciar a su libertad y ser verdaderamente esclava. Así se convierte en la madre amorosa de sus hijas espirituales, siendo fiel custodia y prodigiosa sanadora de las enfermas.

Desde que fue nombrada Madre de la Orden, ella quiso ser ejemplo vivo de la visión que transmitía, pidiendo siempre a sus hijas que todo lo que el Señor había revelado para la Orden se viviera en plenitud.

Siempre atenta a la necesidades de cada una de sus hijas y revelando su ternura y su atención de Madre, son recuerdos que aún después de tanto tiempo prevalecen y son el tesoro más rico de las que hoy son sus hijas, Las Clarisas Pobres.

Sta. Clara acostumbraba tomar los trabajos más difíciles, y servir hasta en lo mínimo a cada una. Pendiente de los detalles más pequeños y siendo testimonio de ese corazón de madre y de esa verdadera respuesta al llamado y responsabilidad que el Señor había puesto en sus manos.

Santa Clara de Asís

Por el testimonio de las misma hermanas que convivieron con ella se sabe que muchas veces, cuando hacía mucho frío, se levantaba a abrigar a sus hijas y a las que eran más delicadas les cedía su manta. A pesar de ello, Clara lloraba por sentir que no mortificaba suficiente su cuerpo.

Cuando hacía falta pan para sus hijas, ayunaba sonriente y si el sayal de alguna de las hermanas lucía más viejo ella lo cambiaba dándole el de ella. Su vida entera fue una completa dádiva de amor al servicio y a la mortificación. Su gran amor al Señor es un ejemplo que debe calar nuestros corazones, su gran firmeza y decisión por cumplir verdaderamente la voluntad de Dios para ella.

Tenía gran entusiasmo al ejercer toda clase de sacrificios y penitencias. Su gozo al sufrir por Cristo era algo muy evidente y es, precisamente esto, lo que la llevó a ser Santa Clara. Este fue el mayor ejemplo que dio a sus hijas.

La humildad brilló grandemente en Santa Clara y una de las más grandes pruebas de su humildad fue su forma de vida en el convento, siempre sirviendo con sus enseñanzas, sus cuidados, su protección y su corrección. La responsabilidad que el Señor había puesto en sus manos no la utilizó para imponer o para simplemente mandar en el nombre del Señor. Lo que ella mandaba a sus hijas lo cumplía primero ella misma con toda perfección. Se exigía más de lo que pedía a sus hermanas.

Hacía los trabajos más costosos y daba amor y protección a cada una de sus hijas. Buscaba como lavarle los pies a las que llegaban cansadas de mendigar el sustento diario. Lavaba a las enfermas y no había trabajo que ella despreciara pues todo lo hacía con sumo amor y con suprema humildad.

“En una ocasión, después de haberle lavado los pies a una de las hermanas, quiso besarlos. La hermana, resistiendo aquel acto de su fundadora, retiró el pie y accidentalmente golpeó el rostro a Clara. Pese al moretón y la sangre que había salido de su nariz, volvió a tomar con ternura el pie de la hermana y lo besó.”

Con su gran pobreza manifestaba su anhelo de no poseer nada más que al Señor. Y esto lo exigía a todas sus hijas. Para ella la Santa Pobreza era la reina de la casa. Rechazó toda posesión y renta, y su mayor anhelo era alcanzar de los Papas el privilegio de la pobreza, que por fin fue otorgado por el Papa Inocencio III.

Audite": Canto de exhortación para las Damas Pobres de San Damián ...

Para Santa Clara la pobreza era el camino en donde uno podía alcanzar más perfectamente esa unión con Cristo. Este amor por la pobreza nacía de la visión de Cristo pobre, de Cristo Redentor y Rey del mundo, nacido en el pesebre. Aquel que es el Rey y, sin embargo, no tuvo nada ni exigió nada terrenal para si y cuya única posesión era vivir la voluntad del Padre. La pobreza alcanzada en el pesebre y llevada a su cúlmen en la Cruz. Cristo pobre cuyo único deseo fue obedecer y amar.

La vida de Sta. Clara fue una constante lucha por despegarse de todo aquello que la apartaba del Amor y todo lo que le limitara su corazón de tener como único y gran amor al Señor y el deseo por la salvación de las almas.

La pobreza la conducía a un verdadero abandono en la Providencia de Dios. Ella, al igual que San Francisco, veía en la pobreza ese deseo de imitación total a Jesucristo. No como una gran exigencia opresiva sino como la manera y forma de vida que el Señor les pedía y la manera de mejor proyectar al mundo la verdadera imagen de Cristo y Su Evangelio.

Siguiendo las enseñanzas y ejemplos de su maestro San Francisco, quiso Santa Clara que sus conventos no tuvieran riquezas ni rentas de ninguna clase. Y, aunque muchas veces le ofrecieran regalos de bienes para asegurar el futuro de sus religiosas, no los quiso aceptar. Al Sumo Pontífice que le ofrecía unas rentas para su convento le escribió: “Santo padre: le suplico que me absuelva y me libere de todos mis pecados, pero no me absuelva ni me libre de la obligación que tengo de ser pobre como lo fue Jesucristo”. A quienes le decían que había que pensar en el futuro, les respondía con aquellas palabras de Jesús: “Mi Padre celestial que alimenta a las avecillas del campo, nos sabrá alimentar también a nosotros”.

Mortificación de su cuerpo

Si hay algo que sobresale en la vida de Santa Clara es su gran mortificación. Utilizaba debajo de su túnica, como prenda íntima, un áspero trozo de cuero de cerdo o de caballo. Su lecho era una cama compuesta de sarmientos cubiertos con paja, la que se vio obligada a cambiar por obediencia a Francisco, debido a su enfermedad.

Los ayunos

Siempre vivió una vida austera y comía tan poco que sorprendía hasta a sus propias hermanas. No se explicaban como podía sostener su cuerpo. Durante el tiempo de cuaresma, pasaba días sin probar bocado y los demás días los pasaba a pan y agua. Era exigente con ella misma y todo lo hacía llena de amor, regocijo y de una entrega total al amor que la consumía interiormente y su gran anhelo de vivir, servir y desear solamente a su amado Jesús.

Por su gran severidad en los ayunos, sus hermanas, preocupadas por su salud, informaron a San Francisco quien intervino con el Obispo ordenándole a comer, cuando menos diariamente, un pedazo de pan que no fuese menos de una onza y media.

La vida de Oración

Para Santa Clara la oración era la alegría, la vida; la fuente y manantial de todas las gracias, tanto para ella como para el mundo entero. La oración es el fin en la vida Religiosa y su profesión.

Ella acostumbraba pasar varias horas de la noche en oración para abrir su corazón al Señor y recoger en su silencio las palabras de amor del Señor. Muchas veces, en su tiempo de oración, se le podía encontrar cubierta de lágrimas al sentir el gran gozo de la adoración y de la presencia del Señor en la Eucaristía, o quizás movida por un gran dolor por los pecados, olvidos y por las ingratitudes propias y de los hombres.

Santa Clara de Asís - Enciclopedia Católica

Se postraba rostro en tierra ante el Señor y, al meditar la pasión las lágrimas brotaban de lo más íntimo de su corazón. Muchas veces el silencio y soledad de su oración se vieron invadidos de grandes perturbaciones del demonio. Pero sus hermanas dan testimonio de que, cuando Clara salía del oratorio, su semblante irradiaba felicidad y sus palabras eran tan ardientes que movían y despertaban en ellas ese ardiente celo y encendido amor por el Señor.

Hizo fuertes sacrificios los cuarenta y dos años de su vida consagrada. Cuando le preguntaban si no se excedía, ella contestaba: “Estos excesos son necesarios para la redención, sin el derramamiento de la Sangre de Jesús en la Cruz no habría Salvación”. Ella añadía: “Hay unos que no rezan ni se sacrifican; hay muchos que sólo viven para la idolatría de los sentidos. Ha de haber compensación. Alguien debe rezar y sacrificarse por los que no lo hacen. Si no se estableciera ese equilibrio espiritual la tierra sería destrozada por el maligno”. Santa Clara aportó de una manera generosa a este equilibrio.

MILAGROS DE SANTA CLARA DE ASÍS

Sin duda alguna los milagros de Santa Clara de Asís fueron numerosos, pues así como su devoción, oración y fe le daban la fortaleza necesaria, el Señor le otorgaba el poder para llegar hasta realizar curaciones.

La Eucaristía ante los sarracenos
Photoinvestigacionchema: Santa Clara de Asís

En 1241 los sarracenos atacaron la ciudad de Asís. Cuando se acercaban a atacar el convento que está en la falda de la loma, en el exterior de las murallas de Asís, las monjas se fueron a rezar muy asustadas y Santa Clara que era extraordinariamente devota al Santísimo Sacramento, tomó en sus manos la custodia con la hostia consagrada y se les enfrentó a los atacantes. Ellos experimentaron en ese momento tan terrible oleada de terror que huyeron despavoridos.

https://un-paso-aldia.com/2020/04/23/el-milagro-eucaristico-en-las-manos-de-santa-clara-de-asis/

En otra ocasión los enemigos atacaban a la ciudad de Asís y querían destruirla. Santa Clara y sus monjas oraron con fe ante el Santísimo Sacramento y los atacantes se retiraron sin saber por qué.

El milagro de la multiplicación de los panes

Cuando solo tenían un pan para que comieran cincuenta hermanas, Santa Clara lo bendijo y, rezando todas un Padre Nuestro, partió el pan y envió la mitad a los hermanos menores y la otra mitad se la repartió a las hermanas.

SANTA CLARA DE ASÍS VIRGEN Y FUNDADORA | Servicio Catolico Hispano

Aquel pan se multiplicó, dando a basto para que todas comieran. Santa Clara dijo: “Aquel que multiplica el pan en la Eucaristía, el gran misterio de fe, ¿acaso le faltará poder para abastecer de pan a sus esposas pobres?”. Se dice que una día bendijo panes y la señal de la Cruz quedó impresa en ellos, esto sin decir que los cardenales y obispos se dirigían hasta este sitio con el propósito de pedirle consejos.

La bendición de los panes

En una de las visitas del Papa al Convento, dándose las doce del día, Santa Clara invita a comer al Santo Padre pero el Papa no accedió. Entonces ella le pide que por favor bendiga los panes para que queden de recuerdo, pero el Papa respondió: “Quiero que seas tú la que bendigas estos panes”.

Santa Clara | Orden Franciscana Secular de España

Santa Clara le dice que sería como un irrespeto muy grande de su parte hacer eso delante del Vicario de Cristo. El Papa, entonces, le ordena bajo el voto de obediencia que haga la señal de la Cruz. Ella bendijo los panes haciéndole la señal de la Cruz y al instante quedó la Cruz impresa sobre todos los panes.

27 años enferma
23 de septiembre, Hallazgo del cuerpo de santa Clara de Asís ...

Se considera un milagro el hecho de que estuvo 27 años enferma y aún en su lecho de muerte bordaba y hacía costuras sin quejarse y soportando su enfermedad, y sin duda nunca faltaba la oración.

sanaciones

Ella con sólo hacerles a sus hermanas del convento la señal de la santa cruz ellas sanaban de cualquier enfermedad.

don de consejo

Esta casta mujer la visitaban cardenales y obispos para pedirles consejos.

La muerte de Santa Clara. | Producción artística, Esteban murillo ...
proyección de una misa

La santa vio una misa con una proyección en la pared -como de televisión- de su habitación.

el cordón alrededor del vientre

Otro milagro fue que una mujer se le acercó para decirle que su esposo se había ido porque ella no podía concebir, en ese momento la santa se quita el cordón con el amarraba su hábito y se lo colocó alrededor del vientre y le dijo que intercedería por ella ante Dios para su bendición al poco tiempo ella quedo embarazada.

SANTA CLARA DE ASIS.jpg

Este mismo cordón fue puesto sobre una mujer que le quitaron sus ovarios y solo le quedo una parte, era difícil que pudiera tener hijos, más sin embargo, las hermanas clarisa oraron por ella y pusieron el cordón, tiempo después ella pudo embarazarse.

Larga agonía

Santa Clara estuvo enferma 27 años en el convento de San Damiano, soportando todos los sufrimientos de su enfermedad con paciencia heroica. En su lecho bordaba, hacía costuras y oraba sin cesar. El Sumo Pontífice la visitó dos veces y exclamó “Ojalá yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado como la que tiene esta santa monjita”.

Cardenales y obispos iban a visitarla y a pedirle sus consejos.

San Francisco ya había muerto pero tres de los discípulos preferidos del santo, Fray Junípero, Fray Angel y Fray León, le leyeron a Clara la Pasión de Jesús mientras ella agonizaba. La santa repetía: “Desde que me dediqué a pensar y meditar en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, ya los dolores y sufrimientos no me desaniman sino que me consuelan”.

El 10 de agosto del año 1253 a los 60 años de edad y 41 años de ser religiosa, y dos días después de que su regla sea aprobada por el Papa, se fue al cielo a recibir su premio. En sus manos, estaba la regla bendita, por la que ella dio su vida.

Cuando el Señor ve que el mundo está tomando rumbos equivocados o completamente opuestos al Evangelio, levanta mujeres y hombres para que contrarresten y aplaquen los grandes males con grandes bienes.

Podemos ver claramente en la Orden Franciscana, en su carisma, que cuando el mundo estaba siendo arrastrado por la opulencia, por la riqueza, las injusticias sociales etc., suscita en dos jóvenes de las mejores familias el amor valiente para abrazar el espíritu de pobreza, como para demostrar de una manera radical el verdadero camino a seguir que al mismo tiempo deja al descubierto la obra de Satanás, aplastándole la cabeza.  Ellos se convirtieron en signo de contradicción para el mundo y a la vez, fuente donde el Señor derrama su gracia para que otros reciban de ella.

San Francisco y Santa Clara de Asís denme paz. | San francisco de ...

El Señor en su gran sabiduría y siendo el buen Pastor que siempre cuida de su pueblo y de su salvación, nunca nos abandona y manda profetas que con sus palabras y sus vidas nos recuerdan la verdad y nos muestran el camino de regreso a Él. Los santos nos revelan nuestros caminos torcidos y nos enseñan como rectificarlos.

ORACIONES A SANTA CLARA DE ASÍS

Santa Clara de Asís

Gloriosisima virgen y dignísima madre santa Clara de Asís, espejo clarísimo de santidad y pureza,base firme de la más viva fe,llamarada de perfecta claridad y erario riquísimo de todas las virtudes.

Por todos estos favores con que el Divino Esposo te colmo, y por la especial prerrogativa de haber hecho a nuestra alma trono de su infinita grandeza, alcánzanos de tu inmensa piedad, que limpie nuestras almas de las manchas y de las culpas,  destituidas de todo efecto terreno, sean templo digno de su morada.También te suplicamos por la paz y tranquilidad de la Iglesia, para que se conserve siempre en la unidad de fe, de la santidad y  las costumbres  que la hacen incontrastable a los esfuerzos de sus enemigos.  Y si fuese para mayor gloria de Dios y bien espiritual mío, te ruego me concedas el favor especial que tanto necesito:  (hacer la petición).Apiádate de  mí y concédeme una solución a esta urgente y grave situación por la cual atravieso y  que agobia y entristece mi corazón.  Tu como Madre y protectora, no me abandones en este difícil momento, intercede y presentale al padre mis peticiones,  confío en la bondad infinita, que por nuestros méritos alcanzaré, para la honra y gloria de Nuestro Señor,que vive y reina por los siglos de los siglos,  Amén. 

Rezar tres Padrenuestros, tres Avemarías y tres Glorias.

ORACIÓN A SANTA CLARA DE ASÍS ( CORTA )

Gloriosa Santa Clara de Asís, te pido por tu  fe inquebrantable que te hizo alejarte de las cosas de este mundo para solo buscar las que son verdaderamente importantes que son las del cielo, hoy te pedimos por aquella firme esperanza que tuviste para vencer todas y cada una de las dificultades con que todos se oponían para tu santificación, también por la caridad pura y ferviente que siempre mantuviste y fue tu impulso en todos los momentos de tu vida, yo te pido, te imploro con toda mi mas humilde confianza que intercedas por mi antes Dios y me concedas lo que con fe te pido ( hacer la petición) esperanza firme y caridad ardiente para con Dios y el prójimo.  

Padre nuestro, Ave María y Gloria. Amén

ORACIÓN MILAGROSA A SANTA CLARA DE ASÍS

Oh bendita santa Clara, dulzor de bondad, que por tus méritos brillas en el cielo con admirable claridad de gloria,  que por tus virtudes y maravillosos milagros, brillas aquí en la tierra deslumbrándonos con tu poder,  con respetuosa devoción y afecto te rendimos alto honor y acudimos a ti con esperanza para solicitar tu ayuda.

Santa Clara de Asís

Oh Santa Clara de asís, joyero de castidad,que deseando consagrarte solamente al Señor y por el gran amor que sentías hacia Él te desposaste, de todo corazón, con Cristo, renunciaste al deseo de las cosas de este mundo siempre seguiste en todo las huellas de Aquél que por nosotros se hizo pobre y nos mostró el camino de la verdad y la vida  distribuiste entre los necesitados todas tus riquezas y con pobreza, humildad y oración dedicaste tu vida a las obras de caridad y piedad.

Santa Clara niña divina, que siempre fuiste dirigida por san Francisco de Asís, te entregaste con gran devoción al servicio perfecto de Cristo, fuiste manantial de beneficios y prodigios para los que sufrían por problemas y necesidades,  escucha y atiende nuestras plegarias.  Santa Clara, sierva bendita del Señor,  que con fervor y generosidad difundiste y sigues difundiendo luminosa claridad, tú que  resplandeciste en vida con muchos  milagros  y desde la gloria ahora intercedes por nosotros, te ruego con profunda fe y  esperanza  que me ayudes para conseguir la solución a este problema para que mi vida mejore.

Yo  confío en Dios Padre con todas mis fuerzas por ello pídele que ilumine mis caminos y me otorgue la gracia que tanto deseo:   (hacer petición).   Dulce Clara, virgen dichosa, vaso de humildad, que nos das esperanza y paz en el amor, que proteges a los humildes y necesitados, despeja, guía y acompáñame en mis caminos, haz que mi deseo se haga realidad cuanto antes, deposito mi fe en ti.

Santa Clara, llena de infinita bondad, crea en todos nosotros un corazón limpio y puro como el tuyo, haz que como tu dijiste:
“seamos vasos de amor compasivo de Dios para con los demás”. Amén. 

Rezar nueve Ave Marías, Padrenuestro y Gloria.  hacer nueve días seguidos la oración y los rezos.

SANTA CLARA DE ASÍS PATRONA DE LA TELEVISIÓN

Santa Clara de Asís

La hermana  Santa Clara de Asís se convirtió en la patrona de la televisión y es que esto fue un milagro que así se declaró, era navidad en el año 1252 y Clara se encontraba muy enferma, ese día se haría una misa en la basílica de San Francisco a la cual ella por la gravedad de su enfermedad no podría asistir, en esta misa se celebraría el nacimiento del niño Jesús y las que sí pudieron asistir fueron las hermanas clarisas que eran quienes convivían con Clara en el convento.

Cuando las hermanas clarisas regresaron de la misa se acercaron a donde ella estaba acostada para contarle todo lo acontecido durante la solemne misa a lo que ella respondió que no era necesario porque ella había visto todo a través de una proyección en la pared de su habitación de esta misa. Cabe destacar que estos años no existía televisión, ni ningún tipo de tecnología que permitiera que esto sucediera, esto fue un milagro y así fue que se declaró, desde entonces que la hermana Clara se convirtiera en la patrona de la televisión.

SANTA CLARA DE ASÍS CUERPO INCORRUPTO

Santa Clara de Asís fue una gran mujer y lo sigue siendo aún después de su muerte,  su cuerpo es incorrupto y explicando un poco más que significa es la propiedad divina que tiene un cuerpo de no llegar al estado de descomposición después de la muerte y esto sin ser embalsamado ni preservado de ninguna manera.

Santa Clara de Asís

La hermana Santa Clara de Asís se considera de cuerpo incorrupto ella murió a los 60 años de edad, después de soportar su enfermedad por muchos años con oración y aún tejiendo en su cama, luego de su muerte fue enterrada en la capilla de san Jorge a muchos metros de profundidad para evitar a los curiosos, después de pasados varios siglos se desenterró el ataúd y para mayor sorpresa los huesos de la hermana Clara permanecían intactos cosa que es imposible, es así como puede ver en la actualidad a esta santa.

 FESTIVIDAD DE SANTA CLARA DE ASÍS

Santa Clara de Asís

El 11 de agosto muere esta santa y  fue declarado como el día de la Santa Clara de Asís y es así como año tras año es celebrado con gran devoción y fe este día así como a la virgen de Lourdes a esta gran mujer luchadora y seguidora de los pasos de nuestro señor Jesucristo. Clara era seguidora y servidora de San Francisco de Asís, fue la primera y única mujer que escribió una regla de vida.

A pesar de la oposición de su familia a su vocación, Clara tomó la decisión después de escuchar una misa de su gran amigo San Francisco de Asís, su familia quería que se casara con un millonario e incluso la fueron a buscar para que se devolviera, a lo cual ella no hizo caso a pesar de que la querían obligar ya ella había tomado su decisión y había hasta cortado su cabello en señal de renuncia a lo que le ofrecía el mundo, deicidio vivir en pobreza absoluta solo dependiendo de las limosnas y su propio trabajo.

Clara con su firme decisión despertó la vocación de su hermana quien también se escapó de casa para seguirla, ella con otras diecisiete mujeres más conformaron el grupo de monjas llamadas las clarisas, quienes vivieron toda su vida en el monasterio San Damián al servicio de Dios. Cada 11 de agosto es celebrado con todo el amor y devoción en honor a esta santa, con misas y rezos en su santo nombre.

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