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POR FAVOR, acuérdate de nuestras hermanas, las Benditas Almas del Purgatorio.

El purgatorio no es solamente un lugar de tormento; sino también de mucho consuelo. 

«El alma es como el oro, tiene que ser purificada en el fuego». Este fuego es distinto al del Infierno, puesto que del infernal no se puede salir, y de este sí. 

Santa Catalina

(…) Escribiendo sobre el purgatorio, la Santa nos recuerda una verdad fundamental de la fe que se convierte para nosotros en invitación a rezar por los difuntos para que puedan llegar a la visión bendita de Dios en la comunión de los santos (cfr Catecismo de la Iglesia Católica, 1032).

“El alma es consciente del inmenso amor y de la perfecta justicia de Dios y, en consecuencia, sufre por no haber respondido de forma perfecta a ese amor mientras que el amor mismo de Dios la purifica de las escorias de su pecado”.

Santa Catalina

El purgatorio sí existe.

En Roma, Italia, cerca del Vaticano, se encuentra el Museo de las Almas del Purgatorio donde hay unos 15 testimonios y objetos que probarían las “visitas” de estas almas a sus seres queridos para pedirles que recen por ellas. Un museo dedicado a objetos “tocados” por las almas del purgatorio. 

El museo está dentro de la Iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio y fue creado en 1897 por el P. Víctor Jouët, un sacerdote francés misionero del Sagrado Corazón.

Marcas de las pobres almas pobres

Primera Muestra. Marca hecha por la fallecida Sra. Leleux

en la manga de la camisa de su hijo Joseph cuando ella se le apareció en la noche del 21 de junio de 1789, en Wodecq, Bélgica. Su hijo más tarde relató que durante 11 noches consecutivas, había despertado en la noche con ruidos aterradores.

El museo del purgatorio
Mano impresa con fuego en el camisón de dormir del hijo de la Sra. Leleux.

En la noche 12, su madre se le apareció para recordarle su deber de hacer que se ofrecieran Misas por su alma, en conformidad con los términos de un legado que le dejó su padre. Luego ella le reprochó su forma de vida y le suplicó que cambiara su conducta y practicase su fe católica.

Antes de desaparecer, colocó su mano sobre la manga de su camisa de dormir, dejando una clara impresión. Joseph Leleux se convirtió y más tarde fundó una congregación piadosa para laicos.

Segunda muestra, nos presenta el libro de oraciones de George Schitz,

que lleva las huellas digitales impresas a fuego de su difunto hermano Joseph.

El museo del purgatorio
Huellas dactilares en el libro de oraciones de George Schitz.

Se le apareció a George el 31 de diciembre de 1838 en Sarrabe, en Lorena, Francia, y le pidió oraciones. Joseph le dijo a su hermano que estaba expiando sus culpas en el Purgatorio debido a su falta de piedad durante su vida en la tierra.

Antes de desaparecer, tocó el libro de oraciones de George, del que su hermano había estado rezando con su mano derecha, dejando impresas a fuego sus huellas dactilares.

Tercera muestra, es posible una marca similar a la anterior

dejada sobre una copia del texto «La Imitación de Cristo» que pertenecía a Margherite Demmerlé en la Diócesis de Metz por su suegra.

El museo del purgatorio
Impresión de la mano izquierda dejada por Margherite Demmerlé.

Ella se le apareció a Margherite en 1815, 30 años después de su muerte en 1785, vestida como un peregrino con el vestido tradicional de la región. Bajó las escaleras con cara triste, como si estuviera buscando algo, le dijo Margherite a su párroco. Cuando Margherite le preguntó quién era, ella respondió: “Soy tu suegra que murió durante el parto hace 30 años. Ve en peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Mariental y manda celebrar dos Misas allí por mí “.

Cuando Marguerite le pidió una señal, ella puso su mano en la copia de La Imitación de Cristo que su nuera estaba leyendo y dejó las marcas de sus dedos grabadas a fuego. Después de que Marguerite hiciera la peregrinación y se dijeran las Misas, se le apareció nuevamente para decirle que había sido liberada del Purgatorio. Todo esto fue documentado por su párroco.

Cuarta muestra. Pieza rectangular de madera que muestra dos marcas de quemaduras:

una marca de mano quemada y una cruz. Estas marcas fueron dejadas en una pequeña mesa de madera por el fallecido padre Panzini, antiguo abad de la Orden Benedictina de Olivetanos en Mantua.

El museo del purgatorio

El 1 de noviembre de 1731, el padre Panzini se le apareció a la venerable Madre Isabella Fornari, Abadesa del Monasterio de las Clarisas de San Francisco en Todi, mientras se hallaba sentada en su mesa de trabajo. Él le hizo saber que estaba sufriendo en el Purgatorio.

Como evidencia de su estado, colocó su mano llameante en la parte superior de la mesa y dejó una marca, y luego con un dedo, dibujó una cruz. Antes de desaparecer, tocó la manga de su túnica con su mano derecha, dejando una marca de quemaduras que atravesó hasta la camisa, hasta llegar a la carne. Hay una marca clara en la camisa, que está manchada con sangre debido a la quemadura que recibió la Madre Fornari. La túnica y la camisa se muestran en otra exposición.

La Abadesa informó esta visita a su confesor, el Padre. Isidoro Gazata, un padre de la Santa Cruz. Él escribió un informe y le ordenó que se quitara la túnica y la camisa de las partes donde se hicieron las marcas de quemaduras y se las diera para que las guardara. También conservó la mesa con la marca de la mano quemada y la cruz. 

Quinta muestra. En la noche del 5 de junio de 1894

la fallecida Hermana María de San Luis Gonzaga, conocida por su piedad, se le apareció a la Hermana Margherita, otra monja en el Convento de las Clarisas de Santa Clara en Bastia, Perugia. Para sorpresa de la Hermana Margherita, la Hermana María dijo que estaba en el Purgatorio.

El museo del purgatorio
Quemadura dejada por quemadura en la almohada de la hermana Margherita.

Como se registra en los anales del Convento, la Hermana María había sufrido mucho debido a la tuberculosis, altas temperaturas, tos y asma. Ella se deprimió y oró pidiendo morir rápidamente a fin de no tener que soportar más aquel sufrimiento. Ella murió una muerte santa unos días más tarde, en la mañana del 5 de junio de 1894.

Fue esa misma noche que se le apareció a la Hermana Margherita vestida con su hábito. Aunque la atmósfera que la rodeaba era confusa, la hermana Margherita podía reconocerla. La hermana María le dijo que estaba en el Purgatorio para expiar por su falta de paciencia al aceptar la voluntad de Dios, y le pidió oraciones.

Como prueba de su aparición, colocó su dedo índice sobre la almohada de la Hermana Margherita, dejando una marca de chamusquina, prometiendo regresar. De hecho, se apareció otra vez ante la misma monja el 20 y luego el 25 de junio para agradecerle sus oraciones y decirle que había sido liberada del Purgatorio. Antes de desaparecer le ofreció algunos consejos espirituales para la comunidad.

Sexta muestra. El 5 de marzo de 1871, Palmira Rastelli,

que había muerto el 28 de diciembre de 1870, se le apareció a su amiga María Zaganti. Ella le pidió a María que le dijera a su hermano, el Padre. Sante Rastelli, para que ofreciera Misas por su alma porque estaba sufriendo en el Purgatorio.

El museo del purgatorio

Palmira dejó una prueba de su apariencia al tocar la tapa del libro de oraciones a María. Se pueden ver tres marcas de dedos chamuscados en él.

San Francisco de Sales hace una síntesis del “Tratado del purgatorio de Santa Catalina”

“La idea del purgatorio es mucho más apropiada para infundirnos consuelo que temor. Si bien las penas del estado de purificación son tan grandes que ni los sufrimientos más intensos de esta vida pueden comparárseles, también los deleites interiores allí son tan magníficos que ninguna dicha o placer de este mundo se les iguala. Porque:

1. las almas están en constante unificación con Dios;

2. se han sometido plenamente a su santa Voluntad, y su voluntad está modelada a la Voluntad de Dios hasta el punto de no querer otra cosa que lo que Dios quiere, de manera que, aun si las puertas del cielo estuviesen abiertas para ellas, no se atreverían a presentarse ante Dios mientras aún perciban en sí mismas huellas del pecado;

3. ellas se purifican allí voluntariamente y en amor, sólo para agradar a Dios;

4. ellas quieren estar allí del modo como a Dios le plazca y tanto tiempo como Él quiera;

5. ya no cometen pecado; no tienen ni el menor movimiento de impaciencia ni cometen la más mínima falta;

6. ellas aman a Dios sobre todas las cosas, con un amor perfecto, puro y desinteresado;

7. las benditas almas son allí consoladas por los ángeles;

8. ellas tienen la certeza de su salvación y viven en una esperanza que nunca más defraudará sus expectativas;

9. su más amarga amargura está en profunda paz;

10. a pesar de que este sitio sea un infierno en cuanto al sufrimiento, es también un paraíso en cuanto a la dulzura que el amor de Dios derrama en sus corazones: un amor que es más fuerte que la muerte y más potente que el infierno;

11. este estado es más de anhelar que de temer, porque sus llamas son llamas de un santo anhelo y del amor;

12. no obstante, son terribles, porque retrasan nuestra plenitud, que consiste en contemplar y amar a Dios, y, a través de esta contemplación y de este amor, alabarlo y glorificarlo por toda la eternidad.”

TESTIMONIOS DE AGRADECIMIENTO A LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

San Alfonso María Ligorio decía que, aunque las santas Almas no pueden ya lograr méritos para sí mismas, pueden obtener para nosotros grandes gracias. No son, formalmente hablando, intercesores, como lo son los Santos, pero a través de la dulce Providencia de Dios, pueden obtener para nosotros asombrosos favores y librarnos de los demonios, enfermedades y peligros de toda clase.
Está más allá de toda duda, que nos devuelven miles de veces cada cosa que hagamos por ellos.

Los siguientes hechos, unos pocos de todos los que podríamos mencionar, son suficientes para mostrar cuán poderosas y generosas amigas son estas Almas.

COMO UNA NIÑA ENCONTRÓ A SU MADRE

Una pobre niña sirvienta en Francia llamada Jeanne Marie escuchó una vez un sermón sobre las Santas Almas, el cual dejó una impresión indeleble en su mente. Fue profundamente movida por el pensamiento del intenso e incesante sufrimiento que soportaban las pobres Almas, y se horrorizaba al ver cuán cruelmente eran olvidadas y dejadas de lado por sus amigos de la Tierra.

Otra cosa que la impresionó profundamente es oír que hay muchas almas que están tan cerca de su liberación, que una sola Misa sería suficiente para ellas; ¡pero que son retenidas largo tiempo, hasta años, sólo porque este último y necesario sufragio fue olvidado o negado!Con una fe simple, Jeanne Marie resolvió que, costara lo que costara, ella tendría una Misa por las Pobres Almas cada mes, especialmente por las más cercanas al Cielo. Ella ahorraba un poquito, y a veces con dificultad, pero nunca falló en su promesa.

En una ocasión fue a París con su patrona, y la niña cayó enferma, por lo cual se vio obligada a ir al Hospital. Desafortunadamente, la enfermedad resultó ser de largo tratamiento, y su patrona tuvo que regresar a casa, deseando que su mucama pronto se reuniera con ella. Cuando al final la pobre sirvienta pudo dejar el hospital, y allí había dejado todos sus ahorros, de manera que sólo le quedaba en la mano un franco.¿Qué hizo? ¿A dónde ir?De repente, un pensamiento cruzó su mente y se acordó que no había ofrecido ese mes una Misa en favor de las Pobres Almas. Pero tenía sólo un franco! Apenas le alcanzaría para comer. Como tenía confianza que las Almas del Purgatorio le ayudarían, fue hasta una Iglesia y pidió hablar con un sacerdote, para que ofrezca una Misa, en favor de las Almas del Purgatorio.

El aceptó, aunque jamás imaginó que la modesta suma que la niña ofreció era el único dinero que la pobre niña poseía. Al terminar el Santo Sacrificio, nuestra heroína dejó la Iglesia. Una cierta tristeza nubló su rostro, y se sintió totalmente perpleja.Un joven caballero, tocado por su evidente decepción, le preguntó si tenía algún problema y si podía ayudarla. Ella le contó su historia brevemente, y finalizó diciendo cuanto deseaba trabajar.

De alguna manera se sintió consolada por la forma en que el joven la escuchaba, y recobró la confianza.“Será un placer ayudarte” dijo.” Conozco una dama que en este momento está buscando una sirvienta. Ven conmigo”. Y dicho esto le guió hasta una casa no muy lejos de allí y le pidió que ella tocara el timbre, asegurándole que encontraría trabajo.En respuesta al toque de timbre, la dama de la casa abrió ella misma la puerta y preguntó a Jeanne Marie que quería. “Madame” dijo ella, “Me dijeron que usted está buscando una mucama. No tengo trabajo y me agradaría tener el puesto”.

La dama estaba perpleja y replicó: “¿Quién pudo haberte dicho que necesitaba una mucama? ¿Hace sólo un par de minutos que acabo de despedir a la que tenía, acaso te has encontrado con ella?”“No, Madame. La persona que me informó que usted necesitaba una mucama fue un joven caballero”.

“¡Imposible!, exclamó la señora, “Ningún joven, de hecho nadie, pudo haberse enterado que necesitaba una mucama”. “Pero Madame”, dijo la niña, apuntando un cuadro en la pared” ése es el hombre que me lo dijo”. “¡No, mi niña, ese es mi único hijo, que ha muerto hace ya más de un año! “Muerto o no” aseguró la niña, “él fue el que me trajo hasta aquí, y aún me guió hasta la puerta. Vea la cicatriz en la frente. Lo reconocería donde fuera”. Luego, le contó toda la historia, con su último franco, y de cómo ella obtenía Misas por las Santas Almas, especialmente por las más cercanas al Cielo.

Convencida al final de la veracidad de la historia de Jeanne Marie, la dama la recibió con los brazos abiertos. “Ven, pero no como mi sirvienta, sino como mi querida hija. Tú has enviado a mi queridísimo hijo al Cielo. No tengo duda que él fue el que te trajo a mí”.

CÓMO UN NIÑO POBRE LLEGO A OBISPO, A CARDENAL Y A SANTO

San Pedro Damián perdió a su padre y madre apenas nació. Uno de sus hermanos lo adoptó, pero lo trataba con aspereza, forzándolo a trabajar muy duro y alimentándolo muy mal y con escasa ropa.

Un día encontró una moneda de plata, que representaba para él una pequeña fortuna. Un amigo le aconsejó que lo usara para sí mismo, pues el dueño no podría ser hallado. Para Pedro era difícil establecer en qué lo gastaría, ya que tenía todo tipo de necesidades. Pero cambiando de pensar en su joven mente, decidió que lo mejor que podía hacer era pedir una Misa por las Almas del Purgatorio, en especial por las almas de sus queridos padres.

A costa de un gran sacrificio, transformó su pensamiento en hechos y las Misas fueron ofrecidas.Las almas del Purgatorio devolvieron su sacrificio más generosamente. Desde ese día en adelante notó un gran cambio en su destino. Su hermano mayor lo llamó a la casa donde él vivía, y horrorizado por el maltrato que padecía, lo llevó a vivir consigo. Lo trató como a su propio hijo, y lo educó y cuidó con el más puro afecto.

Bendición sobre bendición, los más maravillosos talentos de Pedro salieron a la luz, y fue rápidamente promovido al sacerdocio; algún tiempo después el fue elevado a la dignidad de Obispo, y finalmente, Cardenal. Además, muchos milagros atestiguan su santidad, tanto que luego de su muerte fue canonizado y declarado Doctor de la Iglesia. Estas maravillosas gracias vinieron a él después de una Misa ofrecida por las Santas Almas.

UNA AVENTURA EN LOS APENINOS

Un grupo de sacerdotes fueron convocados a Roma para tratar un asunto de gravedad. Eran portadores de importantes documentos, y una gran suma de dinero les fue confiada para el santo Padre.Atentos al hecho que los Apeninos, los cuales habían de cruzar, estaban infestados de forajidos, eligieron un guía de confianza.

No había por aquel entonces túneles ni trenes para cruzar las montañas.Se encomendaron a la protección de las Ánimas Benditas del Purgatorio, y decidieron recitar el De Profundis cada hora por ellas.

Cuando llegaron al corazón de las montañas, el que iba más adelante de todos dio la voz de alarma a la vez que espoleaba a los caballos a todo galope. Mirando alrededor, los sacerdotes vieron a ambos lados del sendero fieras bandas de forajidos fuertemente armados y apuntándoles. Se vieron en una emboscada y estaban a la completa merced de los delincuentes.

Después de una hora de temerario avance, el guía paró y mirando a los sacerdotes, dijo: ”No puedo entender cómo escaparon. Esta gente nunca perdona a nadie”. Los padres estaban convencidos que debían su seguridad a las Santas Almas, como luego se confirmaría con un hecho que disiparía toda duda.

Cuando concluyeron su misión en Roma, uno de ellos fue destinado a la Ciudad Eterna, como capellán de una prisión. No mucho después, uno de los más feroces bandidos en Italia fue capturado, y condenado a muerte por una larga serie de asesinatos y esperaba la ejecución en su celda. Ansioso de ganar su confianza, el capellán le contó sus aventuras, entre ellas las de los Apeninos.

El criminal manifestó gran interés en la historia. Cuando terminó el curita su relato, el asesino exclamó: “¡Yo fui el líder de esa banda! Estábamos seguros de que ustedes portaban dinero y estábamos decididos a matarlos y saquearlos. Pero una fuerza invisible nos impidió disparar, pues queríamos hacerlo pero no podíamos”.

El capellán luego le contó al delincuente cómo se habían encomendado a la protección de las Almas del Purgatorio, y que ellos atribuían su liberación a su protección.El bandido no tuvo dificultad en creer. De hecho, hizo su conversión mucho más fácil. Murió con arrepentimiento.

CÓMO PÍO IX SE CURÓ DE SU MALA MEMORIA

El venerable pontífice Pío IX designó a un Santo y Prudente religioso llamado Tomaso como Obispo de la Diócesis. El sacerdote, alarmado por la responsabilidad puesta sobre el, comenzó encarecidamente a excusarse.

Sus protestas fueron en vano. El Santo Padre sabía de sus méritos. Agobiado por la aprehensión, el humilde religioso solicitó una audiencia con el Santo Padre y le confesó que tenía mala memoria, lo que resultaba ser un grave impedimento en el alto oficio encomendado a él.

Pío IX respondió con una sonrisa ” Su diócesis es muy pequeña en comparación con la Iglesia Universal, la cual yo llevo sobre mis hombros. Tus cuidados son livianos en comparación con los míos.” Agregó: ”Yo también sufría un grave defecto de la memoria, pero prometí decir una ferviente oración diaria por las Ánimas Benditas, las cuales, en retribución, han obtenido para mí una excelente memoria. Usted debería hacer lo mismo, estimado Padre, y tendrá en qué regocijarse”.

CUANTO MAS DAMOS, MAS RECIBIMOS

Un hombre de negocios en Boston se unió a la Asociación de las Santas Almas y dio una alta suma de dinero anual para Misas y oraciones en favor de éstas. El Director de la Asociación se sorprendió de la generosidad del caballero, pues sabía que no era un hombre rico. Él le preguntó amablemente un día si las limosnas que él generosamente daba eran completamente suyas o eran colectas que el realizaba de otros. El hombre respondió: “Todo lo que doy es mi propia ofrenda. No se alarme. No soy rico, usted piensa que doy más de lo que tengo. No es así, lejos de perder con mi caridad, las Animas Benditas ven que gano considerablemente más de lo que doy; a ellas no les gana nadie en generosidad”.

EL IMPRENTERO DE COLONIA

William Freyssen, da su testimonio de cómo su hijo y esposa recobraron la salud gracias a las Almas del Purgatorio. 

Un día le encargaron imprimir un librito sobre el Purgatorio. Cuando realizaba las tareas de corrección del texto, su atención fue captada por los hechos narrados en el libro. El aprendió por primera vez las maravillas que las Santas Almas pueden obrar por sus amigos

Por aquel tiempo su hijo cayó gravemente enfermo, y pronto su estado se volvió desesperante. Recordando lo que había leído acerca del poder de las Santas Almas, Freyssen hizo la promesa solemne de imprimir mil libritos a su propia expensa, con su firma impresa. Fue a la iglesia y, una vez dentro, hizo un voto solemne. En ese momento una sensación de paz y confianza inundaron su alma. A su retorno a casa, su hijo, que no podía tragar ni una gota de agua, pidió algo de comer.

Al día siguiente estaba fuera de peligro y pronto, completamente curado.Al mismo tiempo, Freyssen ordenó imprimir los libros del Purgatorio para ser distribuidos, sabiendo que la mejor forma de obtener ayuda para las almas sufrientes, era interesando a mucha gente sobre el tema. Nadie que sabe sobre el sufrimiento de estas pobres almas, niega una oración a ellas.

El tiempo pasó, y una nueva tristeza se cernía sobre este imprentero. Esta vez su amada esposa cayó enferma y a pesar de todos los cuidados iba cada vez peor. Perdió el uso de razón y quedó casi completamente paralizada, de modo que los doctores no le dieron muchas esperanzas. El marido, recordando todo lo que las Almas del Purgatorio habían hecho a su pequeño hijo, corrió otra vez a la Iglesia y prometió solemnemente, como otrora, imprimir 200 de los libros del Purgatorio, en principio, como urgente socorro de las Ánimas benditas. Imposible de relatar. La aberración mental de su esposa cesó, y comenzó a mover su lengua y extremidades. En un corto período ella estaba perfectamente sana.

LA CURA DEL CANCER

Joana de Menezes nos contará de su cura. Ella estaba sufriendo de un cáncer en la pierna y sumergida en un profundo dolor.Recordando lo que había oído sobre el poder de las Almas del Purgatorio, ella resolvió poner toda su confianza en ellas y ofrecer nueve Misas por ellas. Prometió publicar en el diario su curación, si esta se llevaba a cabo. Gradualmente el tumor y el cáncer desaparecieron.

UN ESCAPE DE UN ASALTO

El Padre Luis Manaci, un celoso misionero, tenía gran devoción a las Almas del Purgatorio. Se encontró una vez realizando un viaje peligroso, pero con mucha confianza pidió a las Animas Benditas que lo protegieran de los peligros que se iría encontrando. Su camino bordeaba una zona desértica, en la cual se sabía que estaba infestada de peligrosas gavillas. Cuando se encontraba rezando el Santo Rosario por las Almas, cuál no fue su sorpresa, de verse rodeado de una custodia de espíritus benditos. Pronto el descubrió la razón. Había pasado por una emboscada, pero las Santas Almas lo rodearon y lo taparon, tornándolo invisible para los miserables que buscaban su vida. Lo acompañaron hasta que estuvo seguro y fuera de peligro.

VOLVER A LA VIDA

El Prior de Cirfontaines cuenta su historia: ”Un joven de mi parroquia cayó enfermo de fiebre tifoidea. Sus padres vencidos por la pena y me pidieron que lo encomendara a las oraciones de los miembros de la Asociación de Santas Almas. Era un sábado. El chico estaba a las puertas de la muerte. Los doctores probaron todos los recursos, todos los remedios. Fue en vano. No podían hallar nada para mejorarlo. Yo era el único que tenía esperanzas. Sabía del poder de las Santas Almas pues había visto lo que podían hacer. El domingo rogué a los Asociados de las Santas Almas para que rogaran fervientemente por nuestro amigo enfermo. El lunes el peligro había pasado. El muchacho estaba curado”.

Hay niños en el Purgatorio? Esto es lo que vio esta mística española

Hay niños que empiezan a tener uso de razón antes de lo que se piensa. Y dándose cuenta de que obran mal, suelen decir mentiras, reñir con otros, desobedecer a sus padres, cometer pequeños robos, decir palabras malsonantes, insultar a otros,y ni qué decir los niveles de pecado que estas nuevas generaciones han alcanzado.

Por eso tiene explicación lo que escribió la Venerable Dña. Marina de Escobar, una mística española declarada venerable por la Iglesia Católica. Esto fue lo que escribió en su diario:

“Me mostró el Señor muchas almas de niños pequeños, como de siete años abajo, que me parecería a mí padecían grandes penas en el Purgatorio. Estaban como crucificadas, extendidos los bracitos y díjome Su Majestad: ‘Preocúpate por estas almas, ruega por ellas, como sueles hacerlo con las demás almas del Purgatorio y aplícales Comuniones’.

Pues, Señor mío, dije yo, estos niños, ¿cómo es que van al Purgatorio y padecen tanto? ‘Penas padecen -respondió el Señor-; pero no son tan grandes como a ti, lastimada de verlos, te parecen. Sabe que estas almas de niños de poca edad, murieron con culpas ligeras y veniales, que es necesario las paguen.

Más como vosotros, cuando mueren estos tales, los llamáis angelitos y pensáis que enseguida van al Cielo, sucede que no ofrecéis Misas, ni los socorréis con otras buenas obras, no siendo auxiliados sino con sólo los sufragios comunes de la Iglesia, motivo por el que permanecen largo tiempo en sus penas, hasta salir por sus cabales, hasta que cumplen todo el tiempo a que se los destinó sufrir, sin abreviársele este tiempo debido a ese error de creérselos ya en el Cielo y no socorrérselos como a los difuntos adultos con toda clase de sufragios. Ruégame, pues, tú por ellos, en tus oraciones’.

Hice lo que el Señor me mandaba, quedando harto enseñada de lo meticulosa que es la DIVINA JUSTICIA en purificar a toda alma (sea de quien sea) para que pueda luego ir a gozarle en la Gloria”. (Lib, II. Cap.17)

También los niños van al Purgatorio

La beata vio también niños en el Purgatorio. Su hermana Ana Catalina tenía dos hijos en Winkler: Félix e Ignacio. Félix murió el 23 de Marzo de 1702. Ignacio lloró mucho por su muerte. Félix era un buen niño, muy diferente de Ignacio, que por el contrario era violento, colérico y desobediente, pero muy inteligente.

La beata oró para que, si no iba a vivir según los mandatos de Dios, Él se lo llevara consigo aún inocente. En ese momento el niño se encontraba bien de salud. El 20 de Mayo Ignacio fue preso de una gran nostalgia de Félix, se puso muy triste y decía que quería irse con su hermanito. Ese mismo día convulsionó, sufrió hasta el 8 de Junio, después se calmó, y el 14 de Junio murió sin haber llegado aún a los cuatro años de edad.

Pocos días después se apareció Ignacio a Ana María, y a los lados lo acompañaban sus dos hermanitos (uno ya había muerto antes de Félix). Ignacio llevaba una bata gris y estaba muy triste. La tía rezó por él y le fue revelado que Ignacio ya había pecado y por eso debió ir al Purgatorio.

Dos días después volvió a ver a Ignacio, pero ahora en brazos de su Ángel Custodio que lo llevaba al Cielo. La beata escribe al respecto: “He visto muchos niños desde los cuatro años en adelante en el Purgatorio, y he aprendido que cuando estos están para morir, hay que hacerlos arrepentirse y confesarse; se les debe absolver y dar la extrema unción”.

Fuente: Del libro de Ana María Lindmayr. Crescentia von Kaufbeuren, cap. 10, pág. 237. ]
Recopilación: Carlos Almas del Purgatorio 2020 🇨🇷

7 cosas que hay que saber del purgatorio

La Iglesia Católica señala en el Catecismo que el purgatorio es una “purificación final” que deben hacer para llegar al cielo todos aquellos “que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación”.

Sin embargo, se sabe poco de esta realidad y por ello presentamos siete cosas que debes saber sobre su existencia y la forma de ayudar concretamente a quienes están allí.

1.- Su existencia es mencionada en la Biblia

En diversos pasajes de la Biblia se encuentran referencias sobre el purgatorio. Están en Mt 12, 32; Lc. 12, 59; en Lc. 12, 59; en 1 Co. 3, 15; y 2 Mac 12, 44-4.

2.- Existe un museo que recoge 15 pruebas sobre su existencia

En Roma (Italia), cerca del Vaticano, se encuentra el Museo de las Almas del Purgatorio que está dentro de la Iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio. Fue creado en 1897 por el P. Víctor Jouët, un sacerdote francés misionero del Sagrado Corazón.

Allí se exhiben 15 testimonios y objetos, como libros y vestimentas, que probarían las “visitas” de estas almas a sus seres queridos para pedirles que recen por ellas.

3.- Una Santa pudo ver el purgatorio

Santa Faustina Kowalska recibió la gracia de poder ver el purgatorio, el cielo y el infierno. Ella cuenta que una noche su Ángel de la Guarda le pidió que la siguiera y se encontró en un lugar lleno de fuego y almas sufrientes.

Ella les preguntó qué era lo que más las hacía sufrir y le contestaron que era sentirse abandonadas por Dios. Cuando salió, escuchó que la voz del Señor que le dijo: “Mi Misericordia no quiere esto, pero lo pide mi Justicia”.

4.- La Virgen María consuela a las almas que están allí

En su visión sobre el purgatorio, Santa Faustina Kowalska notó que la Virgen María visitaba a las almas que estaban allí y escuchó que estas la llamaban “Estrella del Mar”.

Por otro lado, la Madre de Dios le reveló a Santa Brígida que “no hay pena alguna en el Purgatorio que, mediante mi auxilio, no se vuelva más suave y más fácil de soportar”.

5.- Se puede ofrecer una indulgencia por un alma del purgatorio

La Indulgentiarum Doctrina (Norma 15) señala que un católico puede obtener una indulgencia plenaria por un difunto “en todas las iglesias, oratorios públicos o —por parte de quienes los empleen legítimamente— semipúblicos” y siguiendo las condiciones habituales de confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa.

Cada 2 de noviembre se celebra la Fiesta de los Fieles Difuntos y ese día se puede ganar una indulgencia plenaria para el alma de un ser querido, familiar o amigo.

6.- Los santos escribieron oraciones por las almas del purgatorio

San Nicolás de Tolentino es conocido como el patrono de las almas del purgatorio porque en vida los fieles le pedían que rezara por los difuntos debido a las conversiones que obtenía.

Oración de San Nicolás de Tolentino
¡Oh glorioso Taumaturgo y Protector de las almas del purgatorio, San Nicolás de Tolentino! Con todo el afecto de mi alma te ruego que interpongas tu poderosa intercesión en favor de esas almas benditas, consiguiendo de la divina clemencia la condonación de todos sus delitos y sus penas, para que saliendo de aquella tenebrosa cárcel de dolores, vayan a gozar en el cielo de la visión beatífica de Dios. Y a mi, tu devoto siervo, alcánzame, ¡oh gran santo!, la más viva compasión y la más ardiente caridad hacia aquellas almas queridas.
Amén.

Otros santos que escribieron una plegaria para obtener la liberación de las almas del purgatoriofueron San Agustín y Santa Brígida.

Oración de San Agustín
Dulcísimo Jesús mío, que para redimir al mundo quisiste nacer, ser circuncidado, desechado de los judíos, entregado con el beso de Judas, atado con cordeles, llevado al suplicio, como inocente cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilato y Herodes; escupido y acusado con falsos testigos; abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado con azotes, coronado de espinas, golpeado con la caña, cubierto el rostro con una púrpura por burla; desnudado afrentosamente, clavado en la cruz y levantado en ella, puesto entre ladrones, como uno de ellos, dándote a beber hiel y vinagres y herido el costado con la lanza. Libra, Señor, por tantos y tan acerbísimos dolores como has padecido por nosotros, a las almas del Purgatorio de las penas en que están; llévalas a descansar a tu santísima Gloria, y sálvanos, por los méritos de tu sagrada Pasión y por tu muerte de cruz, de las penas del infierno para que seamos dignos de entrar en la posesión de aquel Reino, adonde llevaste al buen ladrón, que fue crucificado contigo, que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amén.

7.- Las almas del purgatorio pueden ser intercesores

Santa Catalina de Siena decía que las almas del purgatorio que han sido libradas de sus penas nunca se olvidarán de sus benefactores en la tierra e intercederán por ellos ante Dios. Además, cuando esa persona llegue al cielo, ellas saldrán a recibirlo.

Además sus plegarias protegen a sus amigos de los peligros y los ayudan a superar dificultades. Santa Catalina de Bologna expresó en una ocasión: “He recibido muchos y grandes favores de los Santos, pero mucho más grandes de las Santas Almas (del Purgatorio)”.

San Juan Masías era otro santo que tenía una gran devoción por las ánimas del purgatorio y con sus oraciones, especialmente el Rosario, logró liberar a un millón cuatrocientas mil. Como retribución, obtuvo extraordinarias y abundantes gracias y ellas lo consolaron en su muerte.

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