Carlo Acutis

Una Hostia consagrada se preservó milagrosamente a pesar del fuego. Amsterdam Holanda 1345

Cada año, el primer domingo que hay después del 12 de marzo, la noche se vuelve aún más silenciosa de lo normal en la ciudad de Ámsterdam.

La curiosa Procesión Silenciosa de Ámsterdam

Cada año, el primer domingo que hay después del 12 de marzo, la noche se vuelve aún más silenciosa de lo normal en la ciudad de Ámsterdam.

Y no lo parecería a primera vista, ya que algunas de sus calles quedan abarrotadas de gente hasta las cuatro de la madrugada, pero es que esa masa mantiene un riguroso silencio pese a congregar a miles de personas. Claro que la religión está de por medio y eso le confiere un carácter especial a la reunión; se trata de la Stille Omgang o Procesión Silenciosa.

El origen del evento se remonta unos cuantos siglos atrás y originalmente no era mudo. Esa característica se incorporó en 1578, después de que las autoridades municipales, que eran calvinistas, prohibieran a los participantes, católicos, celebrar su procesión anual y les cerraran la capilla donde oficiaban su culto.

En 1881, cuando recibió de nuevo el permiso para su celebración, recurrió al truco del silencio para evitar problemas: simplemente eran -son- un montón de individuos velas en mano que caminaban rezando para sí, sin cánticos ni la parafernalia al uso en ese tipo de actos.

Y es que, si bien los Países Bajos habían decretado la libertad de culto en 1795, las manifestaciones religiosas públicas continuaron postergadas hasta 1848. Luego, como decíamos, en el citado año de 1881 algunos católicos liderados por un grupo de ciudadanos amigos (curiosamente de mayoría laica) recuperaron la tradición.

Las cosas han cambiado hoy en día y se ha llegado a un acuerdo con los bares y cervecerías que hay en la ruta oficial para que cierren esa noche y poder mantener así el silencio.

El recorrido, por el casco viejo y realizable aproximadamente en una hora.

Lo más interesante de todo esto es la razón por la que toda esa gente, coordinada por la Cofradía del Silencio, sale a procesionar una vez al año en primavera.

Y para saberlo hay que viajar aún más atrás en el tiempo, esta vez a la Baja Edad Media. Concretamente hasta el 15 de marzo de 1345, fecha en la que se produjo, según la tradición, el famoso Milagro Eucarístico de Ámsterdam; un suceso que le trajo a la ciudad popularidad en el mundo cristiano y, consecuentemente, impulsó su economía vía comercial, como solía ocurrir en estos casos.

Hay varias fuentes de la época que lo cuentan con ligeras variantes, pero hay cierto consenso general sobre los hechos básicos.

Un enfermo se encontraba moribundo en su casa, ubicada en la calle Kalverstraat. Había recibido los santos Sacramentos, pero luego vomitó la Hostia. La señora que lo atendía limpió y echó todo al fuego. Al día siguiente por la mañana, al encender otra vez el fuego, la señora vio que la Hostia flotaba sobre las llamas. La cogió y la envolvió en un pañuelo, la puso en un cofre y mandó llamar a un sacerdote.

Sin decirle nada a nadie, el sacerdote llevó la Hostia a la iglesia de San Nicolás, que actualmente es la “Vieja iglesia”. Pero ante la sorpresa de todos, al día siguiente la Hostia se encontraba de nuevo en el cofre. Por segunda vez, el sacerdote vino y se llevó la Hostia a la iglesia de San Nicolás. Cuando al día siguiente, de un modo inexplicable, la Hostia estaba por tercera vez en el cofre, comprendieron que había que dar a conocer éste milagro al público. La Hostia fue llevada nuevamente a la iglesia de San Nicolás, pero esta vez en solemne procesión.

El obispo de Utrecht declaró la autenticidad del milagro, tras una investigación, en 1346. La conmemoración del Milagro se convirtió en fiesta religiosa y municipal. La solemne procesión se celebraba todos los años. La casa en que murió el enfermo se convirtió en una capilla.

Entre los peregrinos que en el curso de los años han acudido a Amsterdam, figura el Emperador Maximiliano de Austria, que fue a pedir la curación. En agradecimiento por la gracia obtenida, concedió a la ciudad de Amsterdam tener su corona en el escudo de la ciudad.

En 1578, la procesión anual fue prohibida por las autoridades municipales protestantes de Amsterdam, y la capilla quedó inaccesible para los católicos.

Asimismo, cuando la tradicional Procesión del Milagro fue estrictamente prohibida, los católicos continuaron caminando silenciosamente en su amada procesión. Es por eso que se le designó la “Procesión Silenciosa”, la cual fue reiniciada y permitida nuevamente en 1881. Aun hasta ahora, cada año en el mes de marzo, la noche del sábado al domingo sucesivo al 15 de marzo, unas 10.000 personas de toda Holanda caminan rezando en silencio, siguiendo el recorrido de la histórica Procesión del Milagro.

En 1908 la capilla, en desuso, fue demolida a pesar de las protestas de muchos.

En 1452 la capilla quedó destruída luego de un incendio pero extrañamente la Custodia

con la Sagrada Partícula permaneció intacta. En 1665 el Concejo de la ciudad autorizó al Padre Jan Van der Mey trasformar una de las casas del ex convento de las Beguinas en capilla. Allá fue trasladada la preciada Custodia que lamentablemente fue robada días después de su llegada. La reliquia sagrada se perdió cuando el ladrón al ser descubierto, la arrojó a los canales dentro de su custodia.

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