La huella milagrosa que fue dejada por la Hostia al caer en la grada del altar

El milagro eucarístico tuvo lugar en 595 durante una misa celebrada por el papa Gregorio Magno

Estamos en el año 595 y la huella de este evento sigue visible en la basílica de Santa Pudenciana, una de las más antiguas iglesias de la ciudad, que se remonta a la época romana.

La hija del senador

Según la mayor parte de los historiadores, el senador romano Pudente hospedó al apóstol Pedro en su casa, que se encontraba precisamente donde la iglesia tiene sus cimientos.

El nombre de la iglesia deriva del nombre de la hija del senador. Pudenciana y su hermana Práxedes, aunque no fueron martirizadas, se volvieron célebres porque limpiaron la sangre de los mártires tras su ejecución.

Este milagro ocurrió un domingo, mientras el papa san Gregorio Magno celebraba la Misa en la Basílica de san Pedro. A la hora de la comunión, una señora romana de alto rango se acercó a recibir al Señor.

 El Papa, en el momento de ponerle la partícula sobre la lengua, pronunció las palabras que entonces se decían en el rito: ‘El Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo te sirva para el perdón de tus pecados y para la vida eterna’. Pero en la cara de la señora apareció una especie de sonrisa incrédula. Entonces san Gregorio retiró la Hostia y la dio al diácono, para que la pusiese sobre el altar hasta que acabara la Comunión.

Cuando el rito terminó, el Papa se dirigió a esa señora y le dijo: ‘Te ruego que me digas qué ha pasado por tu mente cuando has sonreído mientras iba a darte la Comunión’. Ella respondió: ‘El pan, el pan que me presentaba, ¿no era precisamente el que yo misma había preparado y llevado para las ofrendas? No he podido menos que sonreírme cuando usted ha dado el nombre de Cuerpo de Cristo a un pan que he manipulado yo misma, con mis propias manos’.

Entonces, el Papa invitó a todos los presentes a rezar al Señor para que se acabara la incredulidad de aquella señora. Después volvió al altar.

En aquel momento, entre la indescriptible emoción general, desaparecieron las apariencias eucarísticas de la Hostia, el pan se convirtió a los ojos de  todos en la Carne de Cristo empapada en Sangre.

Una vez que la señora escéptica hubo constatado la presencia real del Cuerpo del Señor, la Hostia volvió a tomar la forma del pan, con excepción de una pequeña parte, que quedó manchada en Sangre y que ahora se conserva en el pueblo de Andechs, en Baviera (Alemania)”

Se puede hoy apreciar la huella milagrosa que fue dejada por la Hostia al caer en la grada del altar de la Capilla Caetani, en la Iglesia de Santa Pudenziana, en Roma.

El  nombre  de  la iglesia  derivaría  del  nombre  de  la  hija  del Senador, Pudenziana.

La huella en la grada quedó allí sellada cuando la Hostia cayó de la manos de un sacerdote, en el precisomomento en que éste sentía fuertes dudas de la presencia real de Jesús en el Sacramento de la Eucaristía.

Santa Pudenziana es una de las más antiguas iglesias  de  Roma. 

Según  la  opinión  de  la mayor parte de los historiadores, el Senador romano,  Pudente,  hospedó  al  Apóstol  Pedro  en su casa, la cual se ubicaba precisamente debajo de los  fundamentos  de  la  iglesia.

 Pudenciana y  su  hermana,  Praxedes,  si bien  no  murieron  mártires,  fueron  célebres  porque limpiaban la sangre de los mártires luego de ser ejecutados.

La iglesia está embellecida por numerosos mosaicos romanos de la edad cristiana y  fue  construida  bajo  el  Pontificado  del  Papa  Pío I en el año 495 sobre el lugar donde se erigía la casa del Senador Pudente, por voluntad de las hijas  Praxedes  y  Pudenciana. 

En  las  gradas  del altar  de  la  Capilla  Caetani,  construida  por  la familia Caetani, se puede apreciar la huella y la mancha de Sangre impresa por una Hostia que cayó  de  las  manos  de  un  sacerdote  mientras celebraba la Misa.

 Sintiendo fuertes dudas de la real presencia de Jesús en las especies consagradas, consagró  la  Hostia  y  luego,  inadvertidamente, cayó  de  entre  sus  manos.  Tocando  el  suelo,  la Hostia dejó su huella grabada.

El  nombre  de  la iglesia  derivaría  del  nombre  de  la  hija  del Senador, Pudenziana.

 Pudenciana y  su  hermana,  Praxedes,  si bien  no  murieron  mártires,  fueron  célebres  porque limpiaban la sangre de los mártires luego de ser ejecutados.

La iglesia está embellecida por numerosos mosaicos romanos de la edad cristiana y  fue  construida  bajo  el  Pontificado  del  Papa  Pío I en el año 495 sobre el lugar donde se erigíala casa del Senador Pudente, por voluntad de las hijas  Praxedes  y  Pudenciana. 

En  las  gradas  del altar  de  la  Capilla  Caetani,  construida  por  la familia Caetani, se puede apreciar la huella y la mancha de Sangre impresa por una Hostia que cayó  de  las  manos  de  un  sacerdote  mientras celebraba la Misa.

 Sintiendo fuertes dudas de la real presencia de Jesús en las especies consagradas, consagró  la  Hostia  y  luego,  inadvertidamente, cayó  de  entre  sus  manos.  Tocando  el  suelo,  la Hostia dejó su huella grabada.



Categorías:Carlo Acutis, Enseñanza, Milagro Eucarístico

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