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todo lo que debes saber sobre el santo Rosario

Estoy seguro de que todos conocemos esta bella oraci√≥n que es el Santo Rosario. ¬ŅA qui√©n se le habr√° ocurrido repetir las Aves Mar√≠as tantas veces? ¬ŅQue sentido tiene? Ya lo van a saber, y cada vez que lo recen, ver√°n que cada Ave Mar√≠a es una preciosa rosa para la Virgen.

Entre las devociones a Mar√≠a, con el paso de los a√Īos, una se destaca claramente: el Santo Rosario

ANTECEDENTES HIST√ďRICOS

En la antig√ľedad, los romanos y los griegos sol√≠an coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como s√≠mbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra rosario significa ‚Äúcorona de rosas‚ÄĚ.

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios.

Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.


ORIGEN Y DESARROLLO

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†En la Edad Media, se saluda a la Virgen Mar√≠a con el t√≠tulo de rosa, s√≠mbolo de la alegr√≠a. El bienaventurado Hermann le dir√°: ¬ęAl√©grate, T√ļ, la misma belleza. / Yo te digo: Rosa, Rosa¬Ľ, y en un manuscrito franc√©s medieval se lee: ¬ęcuando la bella rosa Mar√≠a comienza a florecer, el invierno de nuestras tribulaciones se desvanece y el verano de la eterna alegr√≠a comienza a brillar¬Ľ. Se adornan las im√°genes de la Virgen con una ¬ęcorona de rosas¬Ľ y se canta a Mar√≠a como ¬ęjard√≠n de rosas¬Ľ (en lat√≠n medieval rosarium); as√≠ se explica la etimolog√≠a del nombre que ha llegado a nuestros d√≠as.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†En esa √©poca, los que no sab√≠an recitar los 150 salmos del Oficio divino los sustitu√≠an por 150 Avemar√≠as, acompa√Īadas de genuflexiones, sirvi√©ndose para contarlas de granos enhebrados por decenas o de nudos hechos en una cuerda. A la vez se meditaba y se predicaba la vida de la Virgen. En el s. XIII, en Inglaterra, el abad cisterciense √Čtienne de Sallai escribe unas meditaciones en donde aparecen 15 gozos de Nuestra Se√Īora, terminando cada una de ellas con un Avemar√≠a.

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¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Sin entrar en una discusi√≥n cr√≠tico-hist√≥rica pormenorizada sobre los detalles del origen √ļltimo del Rosario en su estructura actual, podemos afirmar que es, sin duda,¬†Santo Domingo de Guzm√°n el hombre que en su √©poca m√°s contribuy√≥ a la formaci√≥n del Rosario y a su propagaci√≥n, no sin inspiraci√≥n de Santa Mar√≠a Virgen. Motivo fue el extenderse la herej√≠a albigense, a la que combati√≥, ¬ęno con la fuerza de las armas, sino con la m√°s acendrada fe en la devoci√≥n del Santo Rosario, que fue el primero en propagar, y que personalmente y por sus hijos llev√≥ a los cuatro √°ngulos del mundo‚Ķ¬Ľ (Le√≥n XIII, Enc. Supremi apostolatus, 1 sept. 1883).

        A finales del s. XV los dominicos Alain de la Rochelle en Flandes, Santiago de Sprenger y F√©lix Fabre en Colonia, dan al Rosario una estructura similar a la de hoy: se rezan cinco o quince misterios, cada uno compuesto por diez Avemar√≠as. Se estructura la contemplaci√≥n de los misterios, que se dividen en gozosos, dolorosos y gloriosos, repasando as√≠ en el ciclo semanal los hechos centrales de la vida de Jes√ļs y de Mar√≠a, como en un compendio del a√Īo lit√ļrgico y de todo el Evangelio. Por √ļltimo se fija el rezo de las letan√≠as, cuyo origen en la Iglesia es muy antiguo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†La devoci√≥n al Rosario adquiri√≥ un notable impulso en tiempos de Le√≥n XIII a√Īadiendo a las letan√≠as lauretanas la invocaci√≥n ¬ęReina del Sant√≠simo Rosario¬Ľ.

         En los √ļltimos tiempos ha contribuido de manera especial a la fundamentaci√≥n y propagaci√≥n de esta devoci√≥n mariana los hechos milagrosos de Lourdes y F√°tima: ¬ęla misma Sant√≠sima Virgen, en nuestros tiempos, quiso recomendar con insistencia esta pr√°ctica cuando se apareci√≥ en la gruta de Lourdes y ense√Ī√≥ a aquella joven la manera de rezar el Rosario.

ESTRUCTURA

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†La forma t√≠pica y plenaria del rezo del Rosario, con 150 Avemar√≠as, se ha distribuido en tres ciclos de misterios, gozosos, dolorosos y gloriosos a lo largo de la semana, dando lugar a la forma habitual del rezo de cinco decenas de Avemar√≠as, contemplando cinco misterios -diarios (la costumbre suele asignar al domingo, mi√©rcoles y s√°bado los gloriosos; los gozosos al lunes y jueves y los dolorosos al martes y viernes), rez√°ndose al final de los cinco misterios las letan√≠as lauretanas. Juan Pablo II a√Īadi√≥ el ciclo de misterios luminosos los jueves.

        Los tres grupos de misterios nos recuerdan los tres grandes misterios de la salvaci√≥n. El misterio de la Encarnaci√≥n nos lo evocan los gozos de la Anunciaci√≥n, de la Visitaci√≥n, de la Natividad del Se√Īor, su Presentaci√≥n en el templo y la Purificaci√≥n de su Madre y, por √ļltimo, su encuentro entre los doctores en el Templo.

El misterio de la Redenci√≥n est√° representado por los diversos momentos de la Pasi√≥n: la oraci√≥n y agon√≠a en el huerto de Getseman√≠, la flagelaci√≥n, la coronaci√≥n de espinas, el camino del Calvario con la Cruz a cuestas y la crucifixi√≥n. El misterio de la vida eterna nos lo evoca la Resurrecci√≥n del Se√Īor, su Ascensi√≥n, Pentecost√©s, la Asunci√≥n de Mar√≠a y su Coronaci√≥n como Reina.

Cómo rezar el santo rosario y seguir transmisiones del Vaticano

¬ęTodo el Credo pasa, pues, ante nuestros ojos, no de una manera abstracta, con f√≥rmulas dogm√°ticas, sino de una manera concreta en la vida de Cristo, que desciende a nosotros y sube a su Padre para conducirnos a √Čl. Es todo el dogma cristiano, en toda su profundidad y esplendor, para que podamos de esta manera y todos los d√≠as, comprenderlo, saborearlo y alimentar nuestra alma con √©l¬Ľ (R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador y nuestra vida interior, 3 ed. Buenos Aires 1954, 261).

Juan Pablo II  incluy√≥ en el rezo del Rosario los Misterios de Luz, que incluye varias escenas de la vida de Jes√ļs que faltaban por considerar: el Bautismo, las Bodas de Can√°, el Anuncio del Reino, la Transfiguraci√≥n y la instituci√≥n de la Eucarist√≠a.

INSTITUCI√ďN DE LA FIESTA DEL SANTO ROSARIO

        El 7 de octubre de 1571 se llev√≥ a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sab√≠an que si perd√≠an esta batalla, su religi√≥n pod√≠a peligrar y por esta raz√≥n confiaron en la ayuda de Dios a trav√©s de la intercesi√≥n de la Sant√≠sima Virgen. El Papa San P√≠o V pidi√≥ a los cristianos rezar el rosario por la flota.

        D√≠as m√°s tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituy√≥ la fiesta de Nuestra Se√Īora de las Victorias el 7 de octubre.

        Un a√Īo m√°s tarde, Gregorio XIII cambi√≥ el nombre de la fiesta por el de Nuestra Se√Īora del Rosario y determin√≥ que se celebrase el primer domingo de Octubre (d√≠a en que se hab√≠a ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebr√°ndola el primer domingo del mes.

J. FERRER SERRATE , M. GARCIA MIRALLES (GER) publicado en Primeroscristianos.com

Santo Domingo de Guzm√°n.

La Madre de Dios, en una aparici√≥n a Santo Domingo le ense√Ī√≥ a rezar el rosario, en el a√Īo 1208. Le dijo que propagara esta devoci√≥n y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

Domingo de Guzm√°n era un santo sacerdote espa√Īol que fue al sur de Francia para convertir a los que se hab√≠an apartado de la Iglesia por la herej√≠a albingense. Esta ense√Īa que existen dos dioses, uno del bien y otro del mal. El bueno cre√≥ todo lo espiritual; El malo, todo lo material. Como consecuencia, para los albingenses, todo lo material es malo. El cuerpo es material; por tanto, el cuerpo es malo. Jes√ļs tuvo un cuerpo, por consiguiente, Jes√ļs no es Dios.

También negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de Dios.

Se rehusaban a reconocer al Papa y establecieron sus propias normas y creencias. Durante a√Īos los Papas enviaron sacerdotes celosos de la fe, que trataron de convertirlos, pero sin mucho √©xito. Tambi√©n hab√≠an factores pol√≠ticos envueltos.Domingo trabaj√≥ por a√Īos en medio de estos desventurados. Por medio de su predicaci√≥n, sus oraciones y sacrificios, logr√≥ convertir a unos pocos. Pero, muy a menudo, por temor a ser ridiculizados y a pasar trabajos, los convertidos se daban por vencidos.

Domingo dio inicio a una orden religiosa para las mujeres j√≥venes convertidas. Su convento se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la Sant√≠sima Virgen. Fue en esta capilla en donde Domingo le suplic√≥ a Nuestra Se√Īora que lo ayudara, pues sent√≠a que no estaba logrando casi nada.

La Virgen pide a Santo Domingo le ayuda a propagar la devoción. 


La Virgen se le apareci√≥ en la capilla. En su mano sosten√≠a un rosario y le ense√Ī√≥ a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometi√©ndole que muchos pecadores se convertir√≠an y obtendr√≠an abundantes gracias. Domingo sali√≥ de all√≠ lleno de celo, con el rosario en la mano.

Efectivamente, lo predic√≥, y con gran √©xito por que muchos albingenses volvieron a la fe cat√≥lica. Lamentablemente la situaci√≥n entre albingences y cristianos estaba adem√°s vinculada con la pol√≠tica, lo cual hizo que la cosa llegase a la guerra. Sim√≥n de Montfort, el dirigente del ej√©rcito cristiano y a la vez amigo de Domingo, hizo que √©ste ense√Īara a las tropas a rezar el rosario. Lo rezaron con gran devoci√≥n antes de su batalla m√°s importante en Muret. De Montfort consider√≥ que su victoria hab√≠a sido un verdadero milagro y el resultado del rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construy√≥ la primera capilla a Nuestra Se√Īora del Rosario.

Las promesas de la Virgen María a los que recen devotamente el Santo Rosario. 


Un creciente n√ļmero de hombres se uni√≥ a la obra apost√≥lica de Domingo y, con la aprobaci√≥n del Santo Padre, Domingo form√≥ la Orden de Predicadores (mas conocidos como Dominicos). Con gran celo predicaban, ense√Īaban y los frutos de conversi√≥n crec√≠an. A medida que la orden crec√≠a, se extendieron a diferentes pa√≠ses como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen. El rosario se mantuvo como la oraci√≥n predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoci√≥n empez√≥ a disminuir, la Virgen se apareci√≥ a Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoci√≥n. La Virgen le dijo tambi√©n que se necesitar√≠an vol√ļmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiter√≥ las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.

Promesas de Nuestra Se√Īora del Rosario, seg√ļn los escritos del Beato Alano.
15 promesas de la Virgen para los devotos del Santo Rosario | El ...

1.   Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2.   Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
3.   El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
4.   El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye
en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas
celestiales y eternas.
5.   El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
6.   El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido porla desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si
es justo y, en todo caso ser√° admitido a la vida eterna.
7.   Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
8.   Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
9.   Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
10. Los hijos de mi Rosario gozar√°n en el cielo de una gloria singular.
11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzar√° prontamente.
12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos
      tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los
      bienaventurados de la corte celestial.
14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos
¬†¬†¬†¬† de mi Unig√©nito Jes√ļs.
15. La devoci√≥n al Santo rosario es una se√Īal manifiesta de
     predestinación de gloria.

La Virgen del Santo Rosario, ¬°Auxilio de los Cristianos!

Batalla de Lepanto > Batalla de Lepanto > El impacto en Occidente

Europa y con ella toda la cristiandad estaba en grave peligro de extinci√≥n. Sabemos, por las promesas de Jesucristo, que eso no puede ocurrir pero, humanamente, no hab√≠a soluci√≥n para la amenaza del Islam. Los Musulmanes se propon√≠an hacer desaparecer, a punta de espada, el cristianismo. Ya hab√≠an tomado Tierra Santa, Constantinopla, Grecia, Albania, √Āfrica del Norte y Espa√Īa.

En esas extensas regiones el cristianismo era perseguido, y muchos m√°rtires derramaron su sangre, muchas di√≥cesis desaparecieron completamente. Despu√©s de 700 a√Īos de lucha por la reconquista, Espa√Īa y Portugal pudieron librarse del dominio musulm√°n. Esa lucha comenz√≥ a los pies de la Virgen de Covadonga y culmin√≥ con la conquista de Granada, cuando los reyes cat√≥licos, Fernando e Isabel, pudieron definitivamente expulsar a los moros de la pen√≠nsula en el 1492. ¬°La importancia de esta victoria es incalculable ya que en ese mismo a√Īo ocurre el descubrimiento de Am√©rica y la fe se comienza a propagar en el nuevo continente!.

La Batalla de Lepanto

Articulos de Apologética Catolica: El Santo Rosario y la Batalla ...

 En tiempos de Santo Padre Pío V (1566 Р1572), los musulmanes controlaban el Mar Mediterráneo y preparaban la invasión de la Europa cristiana.

Los reyes católicos de Europa estaban divididos y parecían no darse cuenta del peligro inminente. El Papa pidió ayuda pero no le hicieron mucho caso hasta que el peligro se hizo muy real y la invasión era certera. El 17 de septiembre de 1569 pidió que se rezase el Santo Rosario.

El 7 de octubre de 1571 se encontraron las dos flotas, la crisitana y la musulmana, en el Golfo de Corinto, cerca de la ciudad griega de Lepanto. La flota cristiana, compuesta de soldados de los Estados Papales, de Venecia, G√©nova y Espa√Īa y comandada por Don Juan de Austria entr√≥ en batalla contra un enemigo muy superior en n√ļmero y buques de guerra. Se jugaba el destino de la Europa cristiana.

Antes del ataque, las tropas cristianas rezaron el Santo Rosario con mucha devoción. La batalla de Lepanto duró hasta altas horas de la tarde pero, al final, los cristianos resultaron victoriosos. Mientras la batalla transcurría, en Roma el Papa recitaba el Rosario en su capilla. En eso, el Papa salió de su capilla y, por aparente inspiración, anunció a todos los presentes y con gran calma que la Santísima Virgen le había concedido la victoria a los cristianos.

Semanas m√°s tarde lleg√≥ el finalmente el mensaje de la victoria de parte de Don Juan de Austria, quien, desde un principio, atribuy√≥ el triunfo de cristiano a la poderosa intercesi√≥n de Nuestra Se√Īora del Rosario. Agradecido con Nuestra Madre, el Papa P√≠o V instituy√≥ la fiesta de Nuestra Se√Īora de las Victorias y agreg√≥ a las Letan√≠a de la Sant√≠sima Virgen el t√≠tulo de “Auxilio de los Cristianos”. M√°s adelante, el Papa Gregorio III cambi√≥ el nombre de la fiesta a la de Nuestra Se√Īora del Rosario.

El sitio de Viena.

MILES CHRISTI RES√ćSTENS: EL SITIO DE VIENA, GRAN VICTORIA DE ...


Los turcos segu√≠an siendo poderosos en tierra y, en el siglo siguiente, invadieron a Europa desde el Este y, despu√©s de tomar enormes territorios, sitiaron a Viena, capital de Austria. Una vez m√°s, las tropas enemigas eran muy superiores. Si conquistaban la ciudad, el resto de Europa caer√≠a rendida . El emperador deposit√≥ su confianza y rog√≥ protecci√≥n a Nuestra Se√Īora del Rosario.

Hubo una gran batalla y gran derramamiento de sangre y ya, cuando todo parecía perdido, el alivio llegó el día de la fiesta del Santo Nombre de María, 12 de septiembre, de 1683, cuando el rey de Polonia, Jan Sobieski, llegó con al rescate al frente de un ejército cristiano, derrotando a finalmente a los turcos. 

 La batalla de Temesvar.

La batalla de Temesvar durante la revoluci√≥n h√ļn...


Los turcos sufrieron otra gran derrota a manos del Pr√≠ncipe Eugenio de Saboya, comandante de los ej√©rcitos cristianos, en Temesvar (en la Rumania moderna), el 5 de agosto de 1716, en aquel entonces era la fiesta de¬†Nuestra Se√Īora de las Nieves.¬†El Papa Clemente XI atribuy√≥ esta victoria a la devoci√≥n manifestada a Nuestra Se√Īora del Rosario. En acci√≥n de gracias, mand√≥ que la fiesta del Santo Rosario fuera celebrada por la Iglesia universal.

Los Pontífices.

Quiénes son los Padres de la Iglesia?

A lo largo de los siglos los Papas han fomentado la p√≠a devoci√≥n del rezo del rosario y le han otorgado indulgencias. Dijo Nuestro Se√Īor: “Donde dos o tres est√©n reunidos en mi nombre, all√≠ estoy yo en medio de ellos” (Mt 18:20). El rosario en familia es algo maravilloso. Es un modo pr√°ctico de fortalecer la unidad de la vida familiar. Es una oraci√≥n al alcance de todos. Los Papas, especialmente los m√°s recientes, han hecho gran √©nfasis sobre la importancia del rosario en familia.

El Papa dominico, San Pío V (1566 Р1572) dio el encargo a su congregación de propagar el santo rosario. Desde entonces los Papas han sido grandes devotos del rosario y de su propagación.

¬†S.S Le√≥n XIII¬†escribi√≥ doce enc√≠clicas referentes al rosario. Insisti√≥ en el rezo del rosario en familia, consagr√≥ el mes de octubre al rosario e insert√≥ el t√≠tulo de “Reina del Sant√≠simo Rosario” en la Letan√≠a de la Virgen. Por todo esto mereci√≥ el t√≠tulo de “El Papa del Rosario”

Todos los Papas del siglo XX han sido hijos devotísimos del Santo Rosario.
Su Santidad Juan Pablo II insiste en el rezo del Santo Rosario en familia, en grupos, en privado. Pide que se invite a todos a rezar, a no temer el compartir tan hermosa devoci√≥n, que es una catequesis de la fe. No alerta a que el mudno est√° en crisis y nuestras fuerzas humanas no¬† bastan. La victoria, dice el Papa, vendr√° nuevamente de la mano de Virgen Mar√≠a. Es la victoria de Su Hijo Jesucristo, el Se√Īor, Rey del Universo.

Recomendado por la Virgen en varias de sus apariciones m√°s importantes.


La importancia del rosario como medio eficaz de los creyentes ha sido confirmado no solo por los pont√≠fices, sino por Nuestra Madre misma, la Virgen Mar√≠a. Es la oraci√≥n de los sencillos y de los grandes, est√° al alcance de todos, en todo tiempo y lugar. El rosario honra a Dios y a la Sant√≠sima Virgen de un modo especial. En¬†Lourdes, la Virgen llevaba un rosario en la mano cuando se le apareci√≥ a Santa Bernardita. Y tambi√©n llevaba un rosario cuando se les apareci√≥ a los tres pastorcitos de F√°tima. Y fu√© en F√°tima donde ella misma se revel√≥ a los ni√Īos su t√≠tulo:¬†“Nuestra Se√Īora del Rosario”.

Esta informaci√≥n fue tomada de la p√°gina de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jes√ļs y Mar√≠a¬† (www.corazones.org)

Una Hermosa Leyenda

¬°Salve, Oh Rosal, de donde floreci√≥ la √önica Rosa Inmarcesible! ¬°Salve, T√ļ, que pariste la Manzana Perfumada! ¬°Salve, Oh Virgen que no contrajiste nupcias! ¬°Fragancia del Rey de todos y Preservador del mundo!

Una leyenda cuenta que un hermano lego, que no era sacerdote de la Orden de los Dominicos, no sabía leer ni escribir, por lo que no podía leer los Salmos, como era la costumbre en los conventos de la época.

Entonces, cuando terminaba sus labores por la noche, pues √©l era el portero, el barrendero, el hortelano, etc., se iba a la capilla del convento y se hincaba frente a la imagen de la Virgen Mar√≠a y recitaba 150 avemar√≠as (el n√ļmero de los salmos), luego se retiraba a su celda a dormir. Por la ma√Īana, de madrugada, se levantaba antes que todos sus hermanos y se dirig√≠a a la capilla para repetir su costumbre de saludar a la Virgen.

El Hermano Superior notaba que todos los d√≠as, cuando √©l llegaba a la capilla para celebrar las oraciones de la ma√Īana con todos los monjes, hab√≠a un exquisito olor a rosas reci√©n cortadas y le dio curiosidad, por lo que pregunt√≥ a todos qui√©n se encargaba de adornar el altar de la Virgen tan bellamente, a lo que contestaron que ninguno lo hac√≠a y los rosales del jard√≠n no se notaban faltos de sus flores. El Hermano lego enferm√≥ de gravedad; los dem√°s monjes notaron que el altar de la Virgen no ten√≠a las rosas acostumbradas y dedujeron que era el Hermano quien pon√≠a las rosas. ¬ŅPero c√≥mo? Nadie le hab√≠a visto nunca salir del convento, ni sab√≠an que comprara las bellas rosas.

Una ma√Īana les extra√Ī√≥ que se hab√≠a levantado, pero no lo hallaban por ninguna parte. Al fin, se reunieron en la capilla y cada monje que entraba quedaba asombrado, pues el Hermano lego estaba arrodillado frente a la imagen de la Virgen, recitando extasiado sus avemar√≠as y a cada una que dirig√≠a a la Se√Īora, una rosa aparec√≠a en los floreros. As√≠ al terminar sus 150 saludos, cay√≥ muerto a los pies de la Virgen.

Con el correr de los a√Īos, Santo Domingo de Guzm√°n (se dice que por revelaci√≥n de la Sant√≠sima Virgen) dividi√≥ las 150 avemar√≠as en tres grupos de 50 y los asoci√≥ a la meditaci√≥n de la Biblia: los Misterios Gozosos, los Misterios Dolorosos y los Misterios Gloriosos, a los cuales el San Juan Pablo II a√Īadi√≥ los Misterios Luminosos.

Categor√≠as:Ense√Īanza Mariolog√≠a

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unpasoaldia

Un caminante en la fe, obediente a la Santa Iglesia y en espera de la conquista del Santo Cielo

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Reinado de los Tres Sagrados Corazones de Jes√ļs, Mar√≠a y Jos√©

El Triunfo del Inmaculado Coraz√≥n de Mar√≠a est√° se√Īalado especialmente por la efusi√≥n del Esp√≠ritu Santo, para hacer amar a Jes√ļs Sacramentado, trayendo una Era de Paz, que depurar√° el sacerdocio de las impurezas que lo han deshonrado y lo restaurar√° con el brillo de la santidad de Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote.

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