Pretender desafiar a Dios suscita un Milagro. Milagro eucarístico de Trani – Italia

Italia cuenta con decenas de milagros reconocidos por la Iglesia Católica Romana convertida en objeto de veneración y meta de peregrinaje para los fieles. Muchos de ellos están relacionados con el Sacramento Eucarístico.

Italia, cuna del Catolicismo, es una tierra que por tradición conserva la memoria de los acontecimientos prodigiosos a menudo inexplicables para la ciencia pero reconocidos por las autoridades eclesiásticas. Estos eventos están frecuentemente ligados a los sacramentos y a la hagiografía de la religión católica.

Italia cuenta con decenas de milagros reconocidos por la Iglesia Católica Romana convertida en objeto de veneración y meta de peregrinaje para los fieles. Muchos de ellos están relacionados con el Sacramento Eucarístico. En el Cristianismo la Eucaristía es un sacramento instituido por Jesús durante la Última Cena, en la vigilia de su pasión y muerte.

Iglesia actual de San Andrés

Relicario con la Sagrada Hostia

Quería freír la hostia, pero lo que ocurrió es increíble…

El milagro eucarístico de que se cuenta ocurrió en la iglesia actual de San Andrés (San Basilio en su origen). En Trani hubo, durante el siglo XI, una concentración de inmigrantes judíos. Según la leyenda en esa época y en la iglesia de San Basilio se consumió el primer acto del sacrilegio, origen del milagro.

Una mujer judía, con la ayuda de una cristiana, fue capaz de mezclarse entre los fieles en la asamblea litúrgica. Recitando bien el papel de la devota, se dirigió a la comunión con malas intenciones. De hecho, recibió la hostia consagrada por las manos del celebrante y regresó a su lugar, la judía, en vez de consumir la partícula envolvió la hostia en un paño.

El fraile Bartolomé Campi, describe en su obra “El Enamorado de Jesucristo”  (1625), un cuidadoso informe de cómo se desarrollaron los hechos: “Fingiendo ser cristiana, la mujer comulgó como las otras…Habiendo recibido la Partícula, se la quitó de la boca y la puso en un pañuelo.

Regresando a su casa, quiso comprobar si era pan o no. Entonces, puso aquella bendita Partícula en una sartén llena de aceite para así freírla…Cuando la Hostia entró en contacto con el aceite hirviente, la Partícula se convirtió milagrosamente en carne sangrante.

La hemorragia de sangre, llamémosla así, no se detuvo inmediatamente, sino que se derramaba fuera de la sartén inundando, por todos lados, aquella maldita y detestable casa.

Sobrecogida por el terror, la mujer comenzó a gritar … entonces, las vecinas corrieron a la casa para ver cuál era el motivo de los sollozos de la mujer…”.

Pintura del Milagro

Después de la celebración, con hacer discreto volvió a su camino a casa: la intención era burlarse de la fe de los cristianos en la Eucaristía.

Llegada a casa, pasó a la realización del plan satánico.

Encendió el fuego, y estableció una sartén con aceite y, cuando el aceite comenzó a freír, sumergió la hostia. Al contacto con el aceite caliente, la hostia se volvió milagrosamente carne llena de sangre que siguió saliendo, sin pararse.

Delante esta reacción imprevista y a tal fulgurante mutación, la incrédula mujer, judía, presa de temor y terror trató de ocultar el crimen. Pero, luego, comprobada la incapacidad de liberarse del cuerpo del delito, vencida por arrepentimiento, rompió a llorar en lágrimas gritando de dolor por lo que había hecho.

La noticia del milagro,  la noticia expandió por toda la ciudad, informado el Obispo, sorprendido por el sacrilegio horrible, llegó de inmediato en el lugar y, se inclinó en un gesto de adoración disculpándose por el incidente y convocó una procesión penitencial de reparación. Los restos de la hostia frita fueron devotamente recogidas y llevadas al la Catedral.

La casa donde el milagro ocurrió en 1706 fue transformada en una capilla dedicada al “San Salvador”. La reliquia que contiene la hostia frita fue puesta en el relicario, que tiene la forma de una pequeña casa, los dos piezas o fragmentos son bien visibles, por lo que todo el mundo puede, incluso hoy en día, darse cuenta del acaecimiento

Una procesión penitencial solemne llamada de los misterios, que se tiene durante la tarde del Viernes Santo, hoy recuerda el episodio recordado como el Milagro Eucarístico de Trani.

Casa donde sucedió el Milagro
Sartén del prodigio

El Arzobispo fue informado inmediatamente de lo sucedido. Ordenó que se recuperase la Hostia, con gran reverencia, para devolverla a la iglesia. El mismo abad cisterciense, Ferdinando Ugelli (1670), en su conocidísima obra enciclopédica “Italia sagrada”, escribe una nota en su séptimo volumen: “En Trani se venera la sagrada Hostia, que en señal de desprecio a nuestra fe fue puesta en aceite hirviente…, en la cual, desvelado el pan ázimo, apareció la verdadera Carne y la verdadera Sangre de Cristo, que se derramó hasta el suelo”.

En 1706 la casa de aquella mujer fue transformada en capilla gracias a una generosa donación del noble Ottaviano Campitelli. La Reliquia de la Hostia fue depositada en 1616 en un antiguo relicario de plata donado por Fabrizio de Cunio. La Santa Reliquia ha sido analizada en diversas épocas; la última vez, data del año 1924, realizada en ocasión al Congreso Eucarístico interdiocesano convocado por Monseñor Giuseppe Maria Leo.

Una confirmación indirecta del hecho lo encontramos también en una afirmación dicha por San Pío de Pietrelcina: “Trani tiene gran suerte porque por dos veces la Sangre de Cristo ha mojado su tierra”. La referencia está dirigida al milagro eucarístico que hemos mencionado y al milagro del Crucifijo de Colonna, de cuya nariz desfigurada brotó un abundante flujo de Sangre.

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