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El milagro Eucarístico de Bolsena y así se instituyó la Fiesta de Corpus Christi.

El milagro Eucarístico de Bolsena y así se instituyó la Fiesta de Corpus Christi.

¿En qué consistió el milagro de Bolsena?

Según la tradición católica, durante una misa oficiada en 1263 en Bolsena (Italia) manó sangre de la hostia. ¿Tiene una explicación científica?

«Este es mi Cuerpo… ésta es mi sangre»

Cuando se conmemora la solemnidad del Corpus Christi hacemos memoria de aquellas palabras que pronunció Jesús en la Última Cena: «Este es mi Cuerpo… ésta es mi sangre», con las cuales el mismo Jesucristo instituyó la Eucaristía, «fuente y culmen de la vida eclesial» y «compendio y suma de nuestra fe», como lo recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica.

Rafael: El Milagro de Bolsena

A lo largo de los siglos y de la historia del Cristianismo han tenido lugar infinidad de intervenciones prodigiosas de Dios que han permitido confirmar la fe en la presencia real del cuerpo y la sangre de Jesús en la Eucaristía, es decir los Milagros Eucarísticos.

«Los Milagros Eucarísticos tienen por objeto confirmar esta fe que se basa en las palabra de Jesús según las cuales lo que parece pan ya no lo es y lo que parece vino tampoco. De hecho en los Milagros Eucarísticos aparecen la carne y la sangre, o bien una u otra, según el caso. La finalidad de esos milagros es demostrar que no debemos hacer caso a la apariencia externa (pan y vino), sino a la sustancia, a la auténtica realidad de la cosas, que es carne y sangre»

explica el Padre Roberto Coggi, O.P.
Monumento en Bolsena
Entre los Milagros Eucarísticos, el de Bolsena -ciudad Italiana de la región de Umbría contigua a la ciudad de Orvieto- se destaca entre muchos, ya que gracias al prodigio que allí ocurrió fue instituida la Solemnidad del Corpus Christi.

A mediados del siglo XIII, un sacerdote llamado Pedro de Praga tenía muchas dudas sobre su fe, en particular sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Pedro hizo una peregrinación a Roma en el año 1263 para rezar ante la tumba de San Pedro pidiendo que su fe se fortalezca.

Después de su estancia en Roma se sintió fortalecido en su vocación como sacerdote, e inició su viaje de regreso a Praga. En el camino se detuvo en la localidad de Bolsena al norte de Roma por la noche.

Visitó la parroquia de Santa Cristina donde las reliquias de esta mártir del tercer siglo se veneraban. Su visita a la tumba de Santa Cristina quien estaba dispuesta a morir por su fe sacudió la fe de Pedro una vez más, así que antes de celebrar la Misa se dice que él oró “por la fuerza del alma y el extremo abandono que Dios da a los que confían plenamente en en él.”

El milagro eucarístico con el que se instituyó la Solemnidad del ...
LA DUDA DEL SACERDOTE SOBRE LA TRANSUSTANCIACIÓN

El sacerdote de Praga, atormentado por dudas acerca de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, mientras dividía la Hostia santa en la celebración de la Misa, vio como la hostia comenzó a sangrar y la sangre cayó sobre el corporal que se encontraba sobre el altar. Asustado y confundido, el sacerdote trató de ocultar el hecho y concluyó la celebración, envolviendo la forma con el purificador del cáliz y dejándolo en la Sacristía. En el camino, unas gotas de sangre cayeron en el suelo de mármol y en los escalones del altar.

Asombrado y aturdido por tan gran prodigio, le vino la duda de si había de terminar o seguir la Misa. En la esperanza de ocultar a los presentes lo sucedido y con el deseo de pedir ayuda y explicación a la competente autoridad, resolvió suspender la celebración de la Santa Misa.

El sacerdote no tuvo fuerza ni ánimo para terminar el sacrificio; abrió el sagrario, y en él colocó el cáliz y el corporal, retirándose tembloroso.

Fue a echarse a los pies del Papa Urbano IV, que se hallaba entonces en Orvieto, y le pidió perdón de su duda, aunque involuntaria, contra la fe.

La iglesia de Santa Cristina, donde sucedió el hecho, conserva aún señales del milagro, pues cuando el sacerdote se retiró del altar, cayeron algunas gotas de sangre sobre el pavimento, cuyas manchas quedaron de tal manera impresas, que son tan visibles en nuestros días como en 1264.

Esto sucedía en la Basílica de Santa Cristina, sobre el altar puesto bajo el baldaquino de mármol lombardo.

Francesco Trevisani. Il Miracolo di Bolsena (1704)
Altar donde Pedro de Praga celebraba Misa cuando ocurrió el milagro eucarístico, Bolsena

El Papa Urbano IV

Sorprendido, Pedro viajó a la ciudad cercana de Orvieto donde el Papa Urbano IV estaba alojado. El Papa, entonces, envió al obispo de Orvieto a Bolsena para comprobar la veracidad de la historia y recuperar las reliquias.

El Papa Urbano IV reconoció el milagro y el 11 de agosto 1264 instituyó para toda la Iglesia una fiesta llamada Corpus Christi, a partir de una fiesta ya existente desde 1247 en la diócesis de Lieja, en Bélgica, para celebrar la presencia real de Cristo en la Eucaristía, como reacción a las ideas de Berengario de Tours, según la cual la presencia de Cristo no era real, sino sólo simbólica.

El Papa encomendó a santo Tomás de Aquino la tarea de preparar los textos del Oficio y de la Misa de la fiesta, y se estableció que el Corpus Christi se celebre en el primer jueves después de la octava de Pentecostés.

El Papa Urbano IV instauró la fiesta del Corpus Christi en 1264.

Profundo conocedor de los hombres y de los lugares, el Doctor Seráfico (Santo Tomás de Aquino) fue encargado por el Papa Urbano IV de presidir la comisión de teólogos instituida para controlar la verdad de los hechos.

También el mismo Papa Urbano IV encargó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico propio para esta fiesta y la creación de cantos e himnos para celebrar a Cristo Eucaristía.

Entre los que compuso está la sublime secuencia “Lauda Sion” que se canta en la Misa de Corpus Christi.

Realizado su cometido por la comisión, confirmó la verdad del milagro, y el Papa ordenó a Jaime Maltraga, Obispo de Bolsena, que le llevase a Orvieto, donde tenía su residencia, el Sagrado corporal, el purificador y los linos manchados de sangre.

Acompañado el Papa de su corte, salió al encuentro de las Sagradas reliquias, y, en el puente de Rivochiero, tomó entre sus manos el sagrado depósito y lo llevó procesionalmente a Orvieto.

Las reliquias del milagro se conservan en la catedral de Orvieto. En la Capilla del Corporal se venera la Hostia Santa, el corporal y el purificador.

 En 1338 se colocaron en el relicario de Ugolino di Vieri, donde se encuentran actualmente. El relicario se colocó, a partir de 1363, sobre el altar de mármol que se encuentra en la misma capilla.

El altar donde ocurrió el milagro fue colocado, desde la primera mitad del siglo XVI , en el atrio de la basílica subterránea de Santa Cristina en Bolsena.

La Hostia Santa se conserva actualmente detrás del altar de la Capilla del Corporal en la catedral de Orvieto.

Cada año durante la solemnidad, el corporal sale de la catedral junto con el Santísimo Sacramento en procesión solemne a lo largo de toda la ciudad.

Reliquia del Corporal

En Bolsena se conservan en sus respectivos relicarios las lápidas de mármol manchadas con la Sangre del Milagro.

Es a través de la Eucaristía que Dios mismo nos alimenta, convirtiendose en nuestro pan de cada día donde Jesús se multiplica sin cesar hasta los confines de la tierra para todo aquel que cree en él sea alimentado con verdadera comida para asi heredar la vida eterna.

Pedro de Praga experimentó un gran milagro y su fe fue grandemente enriquecida.  Sin embargo, Jesús mismo dice: “Bienaventurados los que no han visto y han creído.” Puede ser que no hayamos visto, pero hoy afirmamos con cierta fe que Jesucristo está realmente presente cuerpo y sangre, alma y divinidad en la Sagrada Eucaristía.

Corpus Christi

Corpus Christi es un término latino que quiere decir «Cuerpo de Cristo», también descrito como «Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo», lo cual antes se le denominaba como «Corpus Domini» cuyo equivalente en nuestro idioma seria «Cuerpo del Señor».

El Corpus Christi es una celebración de la Iglesia católica basada en la conmemoración de la Santa Eucaristía, cuya finalidad es anunciar e incrementar la fe de cada uno de los católicos en la real presencia de Jesucristo en el Santísimo Sacramento.

Este tipo de festejo celebra la instauración de la Eucaristía el denominado Jueves Santo con el objeto de rendirle tributo a la Eucaristía, el cual es un culto de tipo público y solemne de adoración, gratitud y amor. en otras palabras es llevada a cabo aquel jueves luego del domingo de la Santísima Trinidad, hecho que ocurre en la Iglesia Latina, o sea que el Corpus Christi es conmemorado 60 días después del Domingo de Resurrección. Por otra parte en los Estados Unidos y en otros países alrededor del mundo este acto se realiza el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad, con el propósito de adaptarse al calendario laboral.

El Corpus Christi emanó en la época de la Edad Media, gracias a la idea impulsada a celebrar una conmemoración en honor al cuerpo y la sangre de Cristo presente en la Eucaristía, idea que tuvo Juliana de Cornillon, quien es reconocida por la Iglesia Católica como santa, en el año 1208. Pero fue en el año 1246 que el Corpus Christi se celebró por primera vez en la Diócesis de Lieja en Bélgica.

El porqué de la celebración

La Iglesia entera quiere honrar solemnemente y tributar un especial culto de adoración a Jesucristo, realmente presente en la Eucaristía, memorial de su pasión, muerte y resurrección por amor a nosotros, banquete sacrificial y alimento de vida eterna. Desde aquel primer Jueves Santo, cada misa que celebra el sacerdote en cualquier rincón de la Tierra tiene un valor redentor. No sólo “recordamos” la Pascua del Señor, sino que “revivimos” realmente los misterios sacrosantos de nuestra redención, por amor a nosotros. ¡Gracias a ellos, nosotros podemos tener vida eterna!

Un relato que no puedes dejar de escuchar: la historia del Milagro narrada en versión novelada

Categorías:Adoración Eucarística Carlo Acutis Eucaristía Historia Milagro Eucarístico

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unpasoaldia

Un caminante en la fe, obediente a la Santa Iglesia y en espera de la conquista del Santo Cielo

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