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La fe que creo es la misma fe con la que oro… “Descendió a los infiernos”

De los tres días santos, el sábado santo es el más olvidado por la reflexión cristiana.

LA ANÁSTASIS – DESCENSO A LOS INFIERNOS

Cristo, después de haber muerto y ser sepultado, descendió al Hades o infierno de los justos, donde aguardaban la resurrección los no bautizados, para vencer a la muerte y
llevarlos consigo. El acontecimiento tuvo lugar antes de la Resurrección corporal del sepulcro
acontecida al tercer día de la crucifixión

¿Qué significa descendió a los infiernos?

Fuentes varias
Fogg Art Museum, Harvard University, Cambridge
Descenso al limbo. Frescos de Andrea di Bonaiuto 1365-1367
Orthodox icon of the Resurrection of Jesus Christ our Lord

Descenso del alma de Cristo, ya separada del cuerpo por la muerte, al lugar que también se llama sheol o hades En el Credo de los Apóstoles proclamamos que Cristo “descendió a los infiernos”. ¿Qué significa? Este Credo, formulado en el siglo V, se refiere al descenso del alma de Cristo, ya separada del cuerpo por la muerte, al lugar que también se llama “sheol” o “hades”. El Cuarto Concilio Lateranense, en el 1215, definió esta doctrina de Fe.

En este caso “infierno” no se refiere al lugar de los condenados sino que es “el lugar de espera de las almas de los justos de la era pre- cristiana”. Entre la multitud de justos allí esperando la salvación, estaba San José, los patriarcas y los profetas, como todos aquellos que murieron en paz con Dios. Todos necesitaban, como nosotros, la salvación de Cristo para poder ir al cielo

Debido a que Cristo no había inaugurado el cielo con su obra redentora, todos los que morían iban al Sheol o Hades, tanto justos como injustos se encontraban allí, cada uno aguardando el destino que les esperaba.

La palabra sheol en hebreo, hades en griego o infernus en latín designaba un lugar bajo tierra donde moraban los muertos, y por eso así lo expresa el Credo. En cambio, la palabra para designar el castigo eterno se expresa como la gehena, la que Jesús utilizó en pasajes como (Mt 5, 29). La gehena era un lugar llamado Valle de Hennon, en donde había una hoguera que los paganos tenían siempre ardiendo para ofrecer sacrificios al dios Moloch.

Sheol, Hades, Gehenna, la Morada de los Justos, el Infierno

Por Fr. Terry Donahue; PuenteCatólico.com

Sheol, hades y gehenna son todos traducidos como “infierno”. (“Sheol” en Hebreo, “hades” y “gehena”en Griego) Se utiliza “infierno” como palabra en español o inglés sin diferenciarlos, sin embargo Sheol y Hades son en uno y otro idioma la misma palabra pero Gehena no. Nadie iba la cielo antes de que Jesús entrara en escena. Todos iban al Sheol (morada de los muertos, traducida como “infierno”) pero este Sheol/Hades estaba dividido en dos áreas:

El Sheol o Hades: la “morada de los muertos” (traducido como “Infierno” ) estaba dividido en:

  1. “La morada de los Justos o Seno de Abraham” (Lc 16,22-26)  Donde los justos que habían muerto antes de la encarnación, muerte y resurrección de Cristo esperaban su liberación
     
  2. Gehena: El “lago de fuego” “estanque de fuego” o lugar de la eterna condenación de los impíos (Mt:5,29.18,9 Mc. 9,43-47) Esto es lo que nosotros llamamos habitualmente infierno.

Los tipos buenos iban a la Morada de los Justos, el Seno de Abraham y los chicos malos a la Gehena. Había un gran abismo entre ambos sitios y ninguna manera de cruzarse de un lugar al otro (Lc.19,26). Cuando en el Credo decimos: “Cristo descendió a los infiernos” nos referimos a lo que nos cuenta la Biblia de que Jesús bajó a buscar a los justos que estaban en el Sheol/Hades (1Pe. 3,18-19). Jesús es el único camino, la única puerta al Cielo por lo que era importante que “bajara” a rescatar a los que habían muerto antes que él. Él llegó allí para “abrir las puertas” de la Morada de los Justos y liberar a todos y cada uno de los servidores fieles de Dios y los buscadores sinceros de la verdad que esperaban allí desde el comienzo de la historia humana. Él fue a rescatarlos y a liberar sus almas para que pudieran entrar con Él al cielo (Mt. 27,52-53)

 

Jesús no entró a la Gehena (Infierno) para liberar a los que ya estaban condenados ni destruyó el infierno de la condenación sino que fue a liberar a los justos que habían muerto antes que Él porque es el liberador y salvador de toda la humanidad, incluidos los tiempos del Antiguo Testamento y los comienzos de la historia humana.

Nadie se quedó en la Morada de los Justos después de la Resurrección. En la Gehenna sin embargo, se quedaron todos porque ellos ya estaban perdidos para toda la eternidad por haber rechazado a Dios conscientemente y en rebeldía. La morada de los justos se había cerrado pero la gehenna, el infierno siguió quedando abierta y muchos todavía hoy van a parar allí, al infierno.

La “Morada de los Justos” es diferente del “Purgatorio” en el que los católicos creen. Este último es donde van los que han muerto en Cristo a ser purificados antes de entrar plenamente a la presencia de Dios en el cielo. Sin embargo la “Morada de los Justos” es un precursor del Purgatorio. Todas las almas de la Morada de los Justos fueron liberadas por Cristo, similarmente todas las almas en el Purgatorio con seguridad pasarán al cielo por Cristo después que hayan “purificado sus trajes para el banquete de bodas” (Mt. 22,12) porque nada impuro puede entrar a la presencia de Dios en el cielo (Ap. 21,27)

El triunfo del cristianismo sobre el paganismo. Gustave Doré.
visión del juicio final pintura hecha y diseñada por William Blake en 1808
Bermejo-Resurr-Limbo.
Descent-into-limbo- 1491 Вашингтон НГИ1.
GIOVANNI BELLINI, c. 1430 – 1516: Christ descending into Limbo.

El descenso a los infiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evangélico de la salvación. Es la última fase de la misión mesiánica de Jesús, fase condensada en el tiempo, pero inmensamente amplia en su significado real de extensión de la obra redentora a todos los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares porque todos los que se salvan se hacen partícipes de la Redención. 

Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte para “que los muertos oigan la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivan”. Jesús, “el Príncipe de la vida” (Hch 3, 15), aniquiló “mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo y libertó a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud” (Hb 2, 14-15). CIC 635.

Christus, Filius tuus,
qui, regressus ab inferis,
humano generi serenus illuxit,
et vivit et regnat in saecula saeculorum. Amen
.

(Es Cristo, tu Hijo resucitado,
que, al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos. Amén).

(Vigilia Pascual, Pregón pascual Misal Romano)

Descenso a los infiernos
01 Anónimo,
Fecha: 1700-173
0
Obra de Fra Angelico
Icon of the Resurrection, Latroun, Israel
Duccio di Buoninsegna. Descenso de Cristo a los Infiernos.1308-11. Siena, Museo de la opera del Duomo. 
El descenso de Jesús a los infiernos, Parroquia de Santiago, de Écija, concluido en 1538, obra de los hermanos Jorge y Alejo Fernández entre otros.

«Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida, porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo […] Va a buscar a nuestro primer Padre como si éste fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Él, que es la mismo tiempo Dios e Hijo de Dios,  va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y a Eva […] Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu Hijo. A ti te mando: Despierta, tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos»

(Antigua homilía sobre el grande y santo Sábado: PG 43, 440. 452. 461).

Jesús no bajó a los infiernos para liberar allí a los condenados ni para destruir el infierno de la condenación, sino para liberar a los justos que le habían precedido.

En la hora en que Cristo resucita,
clama Miguel, el poderoso príncipe:
«¿Quién como tú, mi Dios, Jesús humilde?
Al pecado de los hombres descendiste
…y hoy el Padre te signa y te bendice.»
 

En la hora en que Cristo resucita,
Dice Gabriel, el que anunció a María:
«¡Exulta, Iglesia, virgen afligida,
el santo vencedor es tu Mesías!
Nadie podrá dar muerte a tu alegría.»

En la hora en que Cristo resucita,
Proclama Rafael, el peregrino:
«¡Glorificad conmigo a aquel que dijo:
Yo soy la luz del mundo y el camino!
¡Bendecidle, que el viaje está cumplido!»

En la hora en que Cristo resucita,
se ha tendido la escala misteriosa
y el coro de los ángeles le adora:
«¡Somos, Señor, los siervos de tu gloria,
cielo y tierra cantemos tu victoria!» Amén

Himno Liturgia de las Horas

Categorías:Apologética Espiritualidad Semana Santa

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unpasoaldia

Un caminante en la fe, obediente a la Santa Iglesia y en espera de la conquista del Santo Cielo

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