No puede ser maldito, Aquél que por Amor, en el madero murió.

No, no puede ser maldito
Aquel que en su dolor
Exclama con un grito
Perdónales, Señor.

SALIENDO DEL PRETORIO

Marcela de la Garza

Saliendo del pretorio
Marcha una procesión
Con rumbo al calvario
Sufriendo va un varón
La cruz sobre su espalda
Llagándole está
No puede caminar

No puede dar un paso
Y cae por el camino
Recibe un latigazo
Sobre su cuerpo herido
No puede avanzar
Se escucha solo un grito
¡Levántate, maldito!

No, no puede ser maldito
Aquel que en su dolor
Exclama con un grito
Perdónales, Señor
Perdónales sus faltas
No mires su actuación
De ellos, ten compasión

Sed, sed tengo de un amigo
Sed tengo de un amor
Sed tengo que un humano
Sienta compresión
Que acepte esta sangre
Que derramando estoy
Por su salvación

No puede dar un paso
Y cae por el camino
Recibe un latigazo
Sobre su cuerpo herido
No puede avanzar
Se escucha solo un grito
¡Levántate, maldito!

No, no puede ser maldito
Aquel que en su dolor
Exclama con un grito
Perdónales, Señor
Perdónales sus faltas
No mires su actuación
De ellos, ten compasión

(Yuli & Josh) Cover

Versión Mp3

Cuatro poemas para contemplar a Cristo Crucificado

Mundo | Entérate por qué se considera milagroso el crucifijo al ...

«En esta tarde, Cristo del Calvario,

vine a rogarte por mi carne enferma;

pero, al verte, mis ojos van y vienen

de mi cuerpo a tu cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,

cuando veo los tuyos destrozados?

¿Cómo mostrarte mis manos vacías,

cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,

cuando en la cruz alzado y solo estás?

¿Cómo explicarte que no tengo amor,

cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,

huyeron de mi todas mis dolencias.

El ímpetu del ruego que traía

se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada.

Estar aquí junto a tu imagen muerta

e ir aprendiendo que el dolor es sólo

la llave santa de tu santa puerta».

(Himno litúrgico de vísperas. Autora. Gabriela Mistral)

El Papa Francisco solitario por las calles de Roma, la Salus y el ...

«Nada se ha inventado sobre la tierra

más grande que la cruz.

Hecha está la cruz a la medida de Dios,

de nuestro Dios.

Y hecha está también a la medida del hombre…

Hazme una cruz sencilla, carpintero…,

sin añadidos ni ornamentos,

que se vean desnudos los maderos,

desnudos y decididamente rectos:

los brazos en abrazo hacia la tierra,

el ástil disparándose a los cielos.

Que no haya un sólo adorno que distraiga este gesto,

este equilibrio humano de los mandamientos.

Sencilla, sencilla….

hazme una cruz sencilla, carpintero.

Aquí cabe crucificado nuestro Dios,

nuestro Dios próximo,

nuestro pequeño Dios,

el Señor,

el Enviado Divino,

el Puente Luminoso,

el Dios hecho hombre o el hombre hecho Dios,

el que pone en comunicación

nuestro pequeño recinto planetario solar

con el universo de la luz absoluta.

Aquí cabe… crucificado… en esta cruz…

Y nuestra pobre y humana arquitectura de barro…

cabe… ¡crucificada también!»

 (León Felipe)

Qué representa el crucifijo milagroso al que el papa Francisco le ...

«En la cruz está la vida y el consuelo

y ella sola es el camino para el cielo.

En la cruz está el Señor de cielo y tierra

y el gozar da mucha paz, aunque haya guerra.

Todos los males destierra de este suelo

y ella sola es el camino para el cielo.

Es una oliva preciosa la santa cruz,

que con su aceite nos unta y nos da luz.

Alma mía, toma la cruz con gran consuelo.

Que ella sola es el camino para el cielo».

(Santa Teresa de Jesús)

La bendición del Papa Francisco llega a Florida a través del ...

«Cristo, cristal purísimo

que no se rompe nunca.

Cristo, creo en tu cruz

que nutre nuestra arteria.

Bebo debajo de tu trono de espinas,

duermo en tu ala siempre viva,

y no hay porque pedirte por los hombres

porque todos los hombres están en tu memoria,

en tu luz desbordante con que nos amas sin méritos.

Sé que te desvives hasta morir, de nuevo,

en cada instante, por los son

que son ingratos con los otros.

Cristo, cristal purísimo

que no se rompe nunca.

Cristo, creo en tu cruz

que nutre nuestra arteria». 

(Gloria Fuertes)