¡Un corazón nuevo! Talita Kum!

Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo;
os arrancaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne (Ez 36,26).


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Señor, dame un corazón nuevo, como el de el buen samaritano,
para que, ante tantos hermanos heridos, caídos en las cunetas del mundo,
arrodille mis piernas, extienda mis manos y cure sus heridas.


Señor, dame un corazón nuevo, como el de las jóvenes previsoras,
para que el aceite de mi fe no se agote jamás
y pueda esperarte siempre con la mecha de la esperanza encendida.


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Señor, dame un corazón nuevo, como el del padre del hijo pródigo,
para que salga al encuentro de aquellos que regresan con la “cabeza baja”
y los reciba con un abrazo fraterno y un banquete para “chuparse el… corazón”.


Señor, dame un corazón nuevo, como el de los servidores de los talentos,
para que desenvuelva de una vez por todas las cualidades que me has entregado
y pueda multiplicarlas por cien, por mil, compartiéndolas con mis hermanos.


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Señor, dame un corazón nuevo, como el del pobre Lázaro,
para que me quite el antifaz que no me deja ver las necesidades del mundo
y no sea demasiado tarde, como el rico Epulón, para reaccionar ante tanta injusticia.


Señor, dame un corazón nuevo, como el del publicano,
para que no use el altar de Dios como un pódium de exhibición
y reconozca mi montaña de errores y la gran cordillera de tu misericordia.


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Señor, dame un corazón nuevo, como el de quien escoge el último lugar,
para que, desde atrás, pueda acompañar a mis hermanos
y podamos, un día, presentarnos los primeros en tu Reino.


Señor, dame un corazón nuevo, como el del criado fiel,
para que esté en todo momento “al pie del cañón”
haciendo siempre, como nuestra Madre, tu amorosa voluntad.


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Y, Señor, dame un corazón nuevo, como el de María Magdalena,
para ser la primera en descubrirte vivo entre mis hermanos
y poder pregonar con palabras y con obras que eres la Vida Verdadera.

María Germania Troya, Pastoral Juvenil Salesianos

Talita Kum

TALITA KUM (LEVÁNTATE), TALITA KUM
TALITA KUM (LEVÁNTATE), TALITA KUM

Yo te alabo Señor, yo te agradezco Señor.                                                                                                              Ven a mi Señor Jesús. Tócame. Toca mi cuerpo. Toca mi mente.                                                                                      Toca mi alma. Envía tu Espíritu Santo a mi mente, Señor Jesús.                                                                                   como enviaste al Espíritu Santo sobre los apóstoles.                                                                                                                           Sáname Señor, como sanaste a los enfermos cuando caminabas en Galilea.

Yo te venero Señor, yo te agradezco Señor, yo te adoro Señor. Yo te agradezco Señor, yo te amo Señor. Yo te alabo Señor, yo te agradezco Señor.

Yo te alabo Señor. Perdóname Señor. Perdona mis pecados. Límpiame Señor. Limpia mi mente. Limpia mi imaginación. Limpia mis sentimientos. Toca mi enojo. Toca las frustraciones de mi vida. Toca las desilusiones de mi vida. Fortaléceme Señor Jesús.

Gracias Señor por tocarme como tocaste a Isaías, como tocaste a Jeremías y a Ezequiel. Gracias Señor por tu toque sanador y por darme tu Espíritu Santo.

Gracias Señor, yo te alabo Señor. Yo te adoro Señor. Gracias Señor. Ven a mi Señor. Quédate conmigo Señor.

Perdóname Señor. Perdona mis pecados. Perdona los pecados y errores de mi juventud. (Salmo 25.7). Perdona a mis padres. Perdona a mis ancestros. Límpiame Señor Jesús. Elimina las ataduras de mi vida y las de mi familia.

Tócame Señor. Toca mis sentimientos. Toca mi enojo. Toca mis heridas afectivas. Toca mi espíritu que no perdona.

Desde el momento de mi concepción he sido un pecador. He odiado durante mucho tiempo. No podía perdonar a los que me ofendieron. Dame poder Señor para perdonar a mis ofensores.

Perdóname Señor porque he pecado en mi enojo. (1 corintios 4.26) Señor Jesús cuando estabas en la cruz dijiste “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23.24). Señor Jesús tú perdonaste a todos desde la cruz. Dame fuerza Señor para perdonar a mis ofensores.

Cuando me hirieron estaban esclavizados por el pecado y el maligno. Ellos no sabían lo que hacían. En tu Santo Nombre yo perdono a los que abusaron de mi cuerpo y de mi alma.

En tu Santo Nombre los bendigo, en tu Santo Nombre yo los amo. Gracias Señor por esta libertad interna.

Dame poder con Tu espíritu redentor. Úngeme Jesús con el poder del Espíritu Santo. Derrama sobre mí Tu espíritu sanador. Tócame Jesús con Tu mano sanadora. Sáname Señor. (Pausa) Sana mi mente. Sana mis sentimientos. Sana mi imaginación. Sana mi memoria. Sana mi inteligencia.

Tócame Jesús. Toca mi cerebro. Toca mis nervios. Toca mis ojos. Toca mi sinusitis. Toca mis oídos. Toca mi cara. Toca mi piel. Toca mi boca. Toca mi garganta. Toca mis hombros. Toca mis brazos. Toca la palma de mis manos. Toca mi pecho. Toca mi corazón. Toca los músculos de mi corazón. Toca mi aparato circulatorio. Toca mi columna. Toca mis huesos. Toca mis pulmones. Toca mi hígado. Toca mis riñones. Toca mi estómago Toca mis intestinos. Toca todos mis órganos internos. Toca mis caderas. Toca mis piernas. Toca mis articulaciones. Toca mis rodillas. Toca mis pies. Toca cada parte de mi cuerpo. “Tu has creado cada parte de mi cuerpo” (salmo 51).

Sana cada parte de mi cuerpo. Yo soy tuyo y Tú me perteneces. Sáname Señor Jesús. Sáname Señor. Sana a los miembros de mi familia. Sana a mis amigos y vecinos. Sana hasta a mis enemigos si tengo alguno.

Gracias Señor. Yo te alabo Señor. Yo te alabo Señor. Gracias Señor. Sáname Señor. Sáname Señor. Yo te alabo Jesús. Gracias Jesús. Sáname Señor. Sáname Señor.

Aleluya, yo te alabo Señor, gracias Señor.

Padre Thomas Mathew