Menú Inicio

SEGUIR O ADMIRAR A JESÚS?

Jesús llama a seguirle personalmente. Podemos decir que esta llamada está en el centro mismo del Evangelio. Por una parte Jesús lanza esta llamada; por otra oímos hablar a los Evangelistas de hombres que lo siguen, y aún más, de algunos de ellos que lo dejan todo para seguirlo.

Pensemos en todas las llamadas de las que nos han dejado noticia los Evangelistas: 

Imagen relacionada

“Un discípulo le dijo: Señor, permíteme ir primero a sepultar a mi padre; pero Jesús le respondió: Sígueme y deja a los muertos sepultar a sus muertos” (Mt 8, 21-22): forma drástica de decir: déjalo todo inmediatamente por Mí. Esta es la redacción de Mateo.

Seguir a Jesús significa muchas veces no sólo dejar las ocupaciones y romper los lazos que hay en el mundo, sino también distanciarse de la agitación en que se encuentra e incluso dar los propios bienes a los pobres. No todos son capaces de hacer ese desgarrón radical: no lo fue el joven rico, a pesar de que desde niño había observado la ley y quizá había buscado seriamente un camino de perfección, pero “al oír esto (es decir, la invitación de Jesús), se fue triste, porque tenía muchos bienes” (Mt 19, 22; Mc 10, 22).

Sin embargo, otros no sólo aceptan el “Sígueme”, sino que, como Felipe de Betsaida, sienten la necesidad de comunicar a los demás su convicción de haber encontrado al Mesías (cf. Jn 1, 43 ss.).

Imagen relacionada

No cabe duda que Pedro y los Apóstoles -excepto Judas- comprenden y aceptan la llamada a seguir a Jesús como una donación total de sí y de sus cosas para la causa del anuncio del reino de Dios. Ellos mismos recordarán a Jesús por boca de Pedro: “Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mt 19, 27). Lucas añade: “todo lo que teníamos” (Lc 18, 28). Y el mismo Jesús parece que quiere precisar de “qué” se trata al responder a Pedro. “En verdad os digo que ninguno que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres e hijos por amor al reino de Dios dejará de recibir mucho más en este siglo, y la vida eterna en el venidero (Lc 18, 29-30).

En Mateo se especifica también el dejar hermanas, madre, campos “por amor de mi nombre”; a quien lo haya hecho Jesús le promete que “recibirá el céntuplo y heredará la vida eterna” (Mt 19, 29).

 No se puede creer en Jesús sin vivir como Él, sin seguirle

Y este proceso de seguimiento supone estar dispuestos a un cambio continuo, a una verdadera conversión.

Imagen relacionada

Jesús pide una entrega radical, que solamente puede pedir Dios. Explicando las condiciones que se requieren para seguirle, el Señor, indirectamente, revela su identidad divina. Él es más que un profeta. Siguiéndole a Él se hace concreta la observancia del primer mandamiento de la ley de Dios: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. Seguir a Jesús es responder, con la propia vida, al amor de Dios.

 “No anteponer absolutamente nada al amor de Cristo”. Ni los lazos familiares, ni los bienes, ni el amor a uno mismo pueden tener la precedencia. El primer lugar le corresponde a Dios, que ha salido a nuestro encuentro en la Persona de Cristo.

Resultado de imagen para papa y pedro apostol

Alguien dijo que evangelio que no duele no es evangelio. Y a quien no le cuesta tener que renunciar a sus gustos para seguir a Jesús como lo hicieron sus discípulos. Dios elige para su servicio a los que Él quiere, pero también espera una respuesta generosa, decida y valiente. Y no hay duda de que aquellos a los que Dios ha elegido para su servicio más les ama y más espera de ellos una respuesta incondicional. Si se experimenta que no se tienen las fuerzas para dejar todos los atractivos del mundo para seguir a Cristo no hay de qué preocuparse porque sólo hay que dar el sí generoso y Dios hará el resto en nuestra vida.

Papa Francisco

Jesús, al establecer la exigencia de la respuesta a la vocación a seguirlo, no esconde a nadie que su seguimiento requiere sacrificio, a veces incluso el sacrificio supremo. En efecto, dice a sus discípulos: El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Pues el que quiera salvar su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la salvará…” (Mt 16, 24-25).

Pero, al mismo tiempo, Jesús proclama la bienaventuranza de los que son perseguidos “por amor del Hijo del hombre” (Lc 6, 22): “Alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra recompensa” (Mt 5, 12).

 ¿Qué significa, pues seguir a Cristo?


Imagen relacionada

Significa, sobre todo, confiarse a Él para siempre. Significa comprometerse con Él sin garantías, y seguirle hacia lo nuevo. Significa salir de sí mismo para entrar en comunión de ideales, de principios y de vida con Él.

Pero, Cristo nunca oculta que seguirle es duro, que cuesta. No ofrece seguridad, sino riesgo. No ofrece riquezas, sino desprendimiento y renuncia. No nos ofrece caminos de triunfo, sino el fracaso de la cruz. Porque quien le sigue, acepta también la suerte del Maestro: sufrimiento, cruz, sacrificio, pruebas, persecuciones y muerte. –

Debemos distinguir entre los seguidores y los admiradores de Cristo.

Él mismo insiste siempre en que es preciso seguirle. Jamás dice que busca admiradores. Deja bien en claro que los suyos deben seguirle en su vida y no sólo aceptar su doctrina.

Imagen relacionada

¿Cuál es, entonces, la diferencia entre un admirador y un seguidor de Cristo? El seguidor es o procura ser lo que admira. El admirador, en cambio, no compromete su persona: admira, mira desde afuera y no se preocupa en ser como lo que admira.

Hoy en día, en nuestro mundo del conformismo, abundan los admiradores de Cristo. Para ellos, creer en Cristo significa no-negación de su doctrina, la aceptación de su divinidad y de su obra redentora. Pero de ninguna manera significa la exigencia de un compromiso incondicional, ni la decisión por un cambio radical de vida.

El Evangelio, en cambio, nos presenta la fe y el seguimiento como inseparables, como las dos caras de la misma moneda. Por eso, una fe que no se traduce en vida, no vale nada y no consigue preservar de la perdición eterna.

ERES DISCÍPULO DE JESÚS SI…

Resultado de imagen para seguir a Jesús catolico
  • SI clavas sonrisas como banderas en todos los caminos de los que están sentados en la angustia existencial y en la marginación.
  • SI prestas a Cristo tus manos para que siga acogiendo y acariciando a los sin rostro atrayente… si prestas a Cristo tus labios, tu corazón, tu ser entero, para que siga amando a los desheredados de caricias y de los más elementales cuidados.
  • SI pasas por la vida disminuyendo las tristezas y las penas de los hermanos, que es, según el poeta, el trabajo más grande.
  • SI ofreces la propia sangre a cada instante como moneda de rescate por los aburridos y desencantados.
  • SI tienes manos abiertas para acoger, acariciar, levantar, sostener y ayudar a los débiles y pequeños.
  • SI tienes un estilo festivo de vivir, y el encanto, la sonrisa, el saludo y felicidad son los cuatro pilares de tu personalidad.
Imagen relacionada
  • SI pasas por este mundo brindando alegría y disminuyendo las tristezas de los enganchados a las esclavitudes de la sociedad de consumo.
  • SI repartes a diario el pan de la alegría a los hambrientos del gozo y de la sonrisa.
  • SI te haces fortaleza para el débil, amistad para el abandonado y sonrisa para el desilusionado.
  • SI proclamas que el Cristianismo es una convivencia festiva, un estar de fiesta con Jesús, que es El mejor amigo, porque es el amigo que nunca falla. Si das a entender que el elemento festivo es algo esencial al Cristianismo… Si vives todo esto desde tu corazón, tú, chica o chico, serás “discípulo de Jesús”.

Por: RICHARD CUADRADO T.

LAS OPCIONES DE JESÚS

Jesús opta por no alardear

Resultado de imagen para seguir a Jesús catolico

de su rango de Dios, de su poder de hacer milagros, de su condición de Rey o Mesías, de su sabiduría y santidad. Jesús opta con preferencia por los humildes y sencillos, por los niños y los ancianos, por los ciegos y los leprosos, por los pecadores y las prostitutas, por los pobres y los medios pobres, por los que hacen obra de paz.

Jesús opta siempre por el amor, por la alegría y la esperanza, por la igualdad y la libertad, por la oración íntima con su Padre, por liberar a los oprimidos, por quitar carga y fuego a la Ley, por las flores y los pájaros, por renunciar a los ejércitos aún de ángeles.

Jesús opta desde su propia libertad interior -Él, el hombre libre por excelencia-; desde las limpias raíces de su corazón

buscando siempre la voluntad del Padre desde su profunda comprensión de los hombres Y odiarse siendo hermanos.

Imagen relacionada

Jesús, Palabra del Padre, opta no tanto por la palabra sino por la vida: es su vida el anuncio del Reino, es su experiencia lo que convierte en mensaje, es su amistad lo que ofrece, es su muerte la denuncia y la crítica del pecado. Jesús opta y queda comprometido:

su carne es carne de dolor, su Madre, una mujer de pueblo, su cuna, la cueva de Belén, sus pajes, pastores que velan al raso, su profesión, carpintero de Nazaret, sus elegidos, pescadores de Tiberíades, su casa, los caminos desérticos de Palestina, su trono real, la cruz del Viernes Santo, sus sacramentos, agua-pan-vino-aceite-amor, su Reino, un pueblo de luces y sombras.

Jesús ha optado -y no se vuelve atrás por ti, hermano y por mí, por nuestros amigos y compañeros, por quienes sufren en el hospital, por los que están en paro, por los inocentes que mueren, por quienes…

Por: Juan SANCHIS FERRAIRO

Evangelio de Hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,13-17):

Imagen relacionada

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él, y les enseñaba.
Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de publicanos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos: «¡De modo que come con publicanos y pecadores!»
Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor

Reflexión

Por: Alejandro Carbajo Olea, cmf

¡Cómo consuelan las palabras de Jesús! “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.” Se ve en sus palabras, y se ve en sus gestos. En sus aproximaciones a la gente. En Jesús sí que no hay acepción de personas.

Imagen relacionada

Para su tarea evangelizadora, para anunciar el Reino de Dios, llama a los que considera apropiados. Sabe mirar al corazón de cada hombre, despertar esa semilla del Reino que se encuentra dentro de cada uno. Y Mateo, un hombre que también estaba mal visto en su ambiente, acusado de colaborar, de repente ve que se le devuelve su dignidad de hijo de Dios. Un “apestado”, apóstol del reino.

La alegría de Mateo se contagia, y en la fiesta en la que celebra su elección, se le unen un montón de “apestados”. Que también se sienten llamados de nuevo a la vida. Y eso no les gusta a muchos. Que siempre andan pendientes de los demás, para criticar los hechos, o, si no pueden, criticar la intención. Y Jesús les cierra la boca con una respuesta contundente. Con unas palabras que cómo consuelan. Nos podemos sentir entre los enfermos, a los que el Maestro ha venido a buscar.

Imagen relacionada

A lo largo de la semana, hemos visto a gente que venía buscando a Jesús, que eran llevados a la presencia de Jesús, y, al final, el mismo Jesús que viene al encuentro. En cada momento, en cada situación, en cada vuelta de la vida, Cristo está cerca. Necesitamos la fe, para verlo, para sentirlo presente en nuestras vidas. Esa fe que nos permite acercarnos a Él, para sentir su perdón, para que nos sintamos otra vez amigos de Dios. Es tu opción. De parte de Jesús la puerta está siempre abierta. La línea siempre está libre, para que hagas la llamada. Y la contraseña no es difícil, basta decir “Ayúdame”.

Categorías:depresión Evangelio del día tristeza Vocación

Tagged as:

unpasoaldia

Un caminante en la fe, obediente a la Santa Iglesia y en espera de la conquista del Santo Cielo

4 replies

  1. Que Dios nos me ha llamado y yo le he servido ya muchos años en diferentes servicios ahora estoy en uno diferente y creo que es el mejor en el Cenaculo del Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: