Cómo entender las revelaciones privadas de Jesús, María, San José o algunos santos a personas Místicas.

Resultado de imagen para revelaciones privadas

Este tema tiene tantos años como años tiene la Iglesia, muchos de nosotros hemos oído de personas que aseguran haber recibido mensajes, que bien puede ser de supuestos mensajes de la Virgen,  de Santos, Ángeles, personas fallecidas o del mismo Jesús.

El caso de María Valtorta, Luisa Picarreta o de Anne Catherine Emmerich han dado informaciones muy valiosas

Resultado de imagen para revelaciones privadas

Sabemos que Dios en su enseñanza se ha manifestado bajo diversas  formas, recordemos que ha mandado Ángeles (Éxodo 23, 20-23, Lucas 1:28, etc.) Mucho podemos decir que Dios se nos ha manifestado y ha dado su Revelación por medio de diversos y válidos medios, también hemos escuchado sobre otras manifestaciones post apostólicas de Nuestra Madre María en sus diversas advocaciones (Fátima, Guadalupe en México, etc.), en las cuales ha dado diversos mensajes. Todo esto podrá confundir a muchos, ya que podrían esperar que Dios se siga contactando con nosotros. Para lo cual es importante resaltar que:

“La verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre, que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación” (Dei Verbum, 2). 

Por tanto, la plenitud de la Revelación se da con la venida de Cristo, por tanto no hay nada más que agregar a ella.

Resultado de imagen para revelaciones privadas

Las revelaciones privadas no realizan ninguna contribución al mejoramiento de la revelación divina. Mientras la revelación universal y pública, conservada en la Sagrada Escritura y en la tradición oral, vale para la comunidad eclesiástica misma, la revelación privada se dirige a personas particulares. No pertenece por eso al depositum fidei. La Iglesia, como guardiana de la revelación, tiene derecho y deber de examinar la revelación privada. La afronta con gran cautela y reserva. Es extraordinariamente difícil distinguir si una revelación privada ha nacido de las profundas posibilidades que moran en el corazón humano, o si baja del cielo. Incluso cuando la Iglesia, después de un examen cuidadoso y prudente, reconoce como auténtica una revelación privada, nunca se la propone como objeto de obligación universal de fe. La aprobación eclesiástica dice, más bien, que la revelación privada no está en contradicción con la revelación universal y pública, y que puede servir de edificación espiritual. Si algunos movimientos religiosos han salido de revelaciones privadas y han llevado a declaraciones doctrinales de la Iglesia, sólo han constituido el motivo para la proposición de lo que estaba contenido en el depositum fidei

Por: Raúl Alonso Vázquez (Revelaciones Privadas – Católicosfirmesensufe.org)

Resultado de imagen para revelaciones privadas

Cada revelación privada auténtica en la historia de la Iglesia ha tenido características únicas, gracias a conocimientos asociados a ella. Como se refleja en el artículo de 1912 de la Enciclopedia Católica sobre revelaciones privadas:
Ocurre frecuentemente que una revelación privada inspira una obra exterior, por ejemplo, el establecimiento de una nueva devoción, la fundación de una nueva congregación o asociación religiosa, la revisión de las constituciones de una congregación, la construcción de una iglesia o la creación de una peregrinación, la reforma del espíritu laxo de un determinada cuerpo, la predicación de una nueva espiritualidad, etc.


Las revelaciones privadas han ocurrido a lo largo de la historia de la Iglesia. Más del 80% de las órdenes religiosas en la Iglesia Católica fueron fundadas por revelaciones privadas del Cielo.

Resultado de imagen para revelaciones privadas

El escapulario marrón procede de una revelación privada. El Rosario fue dado por una revelación privada de Nuestra Señora a Santo Domingo. La imagen del Sagrado Corazón a la que se reza en la Iglesia procede de una revelación privada. La devoción de Los Cinco Primeros Sábados y Los Nueve Primeros Viernes proceden de revelaciones privadas. Son bien conocidas las incontables sanaciones de personas enfermas e inválidas con la aparición de Nuestra Señora de Lourdes. Son muy conocidos los secretos, advertencias y mensajes de Nuestra Señora de La Salette y Nuestra Señora de Fátima. Es bien conocida la revelación privada del Sagrado Corazón (dada especialmente para combatir el Jansenismo). La entera misión de Santa Juana de Arco estuvo rodeada por las audiciones de voces celestiales en su revelación privada, y esto cambió la historia. La revelación privada de Nuestra Señora de Guadalupe llevó a la conversión de millones de almas a la Fe Católica y cambió para siempre la historia de Occidente.

Hemos tenido muchos santos en cada generación que han hecho milagros como el Santo Padre Pío en el siglo 20, Santo Domingo, San Francisco de Asís, San Vicente Ferrer, San Juan de Vianney, San Felipe Neri e incontables otros. Hemos tenido muchos místicos, como la Venerable María de Agreda, Ana Catalina Emmerich, Santa Brígida de Suecia, Santa Catalina de Siena, Santa Hildegarda de Bingen, Santa Gertrudis, San Juan de la Cruz, San Buenaventura, etc.


Resultado de imagen para revelaciones privadas

Cada místico, cada aparición auténtica, cada milagro, cada revelación privada, tiene un propósito particular y características únicas. Algunas fueron dadas para siempre (como el Rosario). Algunas fueron dadas para combatir errores y herejías en tiempos especiales. Algunas fueron dadas para profundizar en el conocimiento de las verdades ya contenidas en el Depósito de la Fe (por ejemplo las revelaciones sobre el Sagrado Corazón), algunas para establecer una nueva espiritualidad o una nueva congregación religiosa (como la llamada de Cristo a San Francisco de Asís: “Reconstruye Mi Iglesia”), algunas para establecer una nueva devoción o sacramental (el escapulario, el Rosario a Santo Domingo, la devoción al Sagrado Corazón en las revelaciones a Santa María de Alacoque y la devoción al Corazón Inmaculado en Fátima), algunas para construir una nueva iglesia (Basílica de Santa María la Mayor y Nuestra Señora de las Nieves), algunas para convertir incontables almas (aparición y milagros de Nuestra Señora de Guadalupe), algunas para revelar más sobre la Vidas de Nuestro Señor y de Nuestra Señora (la Mística Ciudad de Dios de la Venerable María de Agreda, visiones de Ana Catalina Emmerich, etc. )

Tomado: Introducción a María Valtorta

Resultado de imagen para revelaciones privadas

La Iglesia Católica define de forma muy clara (CIC 65,66)  que la revelación pública, oficial, está acabada y es la que se recoge en los libros canónicos de la Biblia. Corresponderá a la fe cristiana comprender gradualmente su contenido.

Lo que no impide que haya revelaciones privadas (CIC 67)  que no mejoran ni completan la Revelación definitiva de Cristo pero, si pueden  ayudar  a vivirla más plenamente en una determinada época histórica. Es decir, puede haber libros inspirados pero no canónicos.

El especialista Francois Michel Debroise nos facilita una información muy completa. 

Resultado de imagen para revelaciones privadas

María Valtorta, mística italiana fallecida en 1961, una vida ordinaria con un alma extraordinaria. Una de las 18 grandes místicas marianas. A los 23 años un anarquista la golpea con una barra de hierro, quedando impedida físicamente. Durante nueve años debe permanecer en cama. Ella une todos sus dolores a la pasión de Cristo. Su confesor, al ver la grandeza de ese alma le solicita que escriba su biografía. Todo esto ocurre en plena guerra mundial. Después de escribir su autobiografía, desde 1943 hasta 1950, comienza a recibir una serie de visiones que transcribe en 17 volúmenes, entre ellos, su obra más conocida y polémica: El evangelio tal y como me ha sido revelado. En 4.800 páginas relata la vida de Cristo, día a día.

La obra es presentada al Papa Pío XII que autoriza su publicación tal y como estaba, afirmando que los lectores estimarán si se trata de revelaciones extraordinarias o no. A la muerte de Pío XII,  el Santo Oficio incluye el libro en el índice pero, posteriormente la Conferencia Episcopal Italiana autoriza su publicación con la condición de que se deje claro que no se trata de un quinto evangelio, sino de una narración de María Valtorta.

El lector de esta narración queda atrapado porque la obra le introduce en las escenas de la vida de Cristo como un espectador presente.

Es una narración extraordinaria desde el punto de vista teológico histórico  y científico.


Citemos otros dos casos de revelaciones privadas:

Resultado de imagen para revelaciones privadas

María de Ágreda, mística española (s. XVII) que ha tenido visiones acerca de la vida de María, la madre de Cristo. Los desacuerdos entre sus distintos confesores y la Inquisición de la época hacen que destruya sus escritos originales y los vuelva a redactar 35 años más tarde pero, ya no al dictado, sino dependiendo de su memoria.

Anne Catherine Emmerich, mística alemana (s. XIX) tuvo también una visión completa de la vida de Jesús pero, no la escribió, sino que la dictó a un amigo poeta que, apasionado por el dictado llega a introducir elementos propios e interpretativos.
 
En el caso de María Valtorta, fue ella quien escribió directamente, en el momento, lo que se le revelaba.

Pablo VI apoyó la lectura de la obra de María Valtorta, así como el Padre Pío. La Madre Teresa de Calcuta era una lectora asidua de esta obra. El cincuentenario de la  muerte de María Valtorta estuvo acompañado por altas personalidades de la Iglesia.

Considerado teológicamente, sorprende que una mujer que solamente ha recibido la formación de las prédicas dominicales, pueda transmitir contenidos de tanta profundidad teológica y, por supuesto, totalmente acordes con la doctrina de la Iglesia.

Desde el punto de vista histórico, los biblistas se sorprenden de como una persona que no ha tenido estudios puede tener un conocimiento tan detallado.

Desde el punto de vista científico se recogen un sinnúmero de detalles de fauna, flora, hechos, astronomía, tradiciones, gastronomía, geografía, topografía…que llevaron al ingeniero e investigador Jean Francois Lavere a realizar, durante 25 años,  un repertorio de 12.000 datos de la obra confirmados  científicamente. Es decir, aporta informaciones muy atractivas para la posterior investigación  de historiadores y biblistas.

Hay descripciones detalladas y sugerentes de los setecientos personajes que aparecen en su obra. Por ejemplo, quedan muy bien explicados personajes difíciles  como Judas o María de Magdala.

Ya se han podido realizar descubrimientos arqueológicos empleando descripciones de María Valtorta.

El texto de la narración de la vida de Cristo, lleva intercalados, a veces, textos de mensajes de Jesús a María Valtorta sobre temas muy diversos.
 
Como dice el Catecismo esas revelaciones privadas pueden ayudar a vivir más plenamente la Revelación.

 REGLAS PARA EL DISCERNIMIENTO DE LAS REVELACIONES.

Resultado de imagen para revelaciones privadas

Para discernir bien las verdaderas revelaciones, y saber descubrir lo humano que en ellas pudiera tener parte, conviene mucho señalar reglas lo más determinadas que sean posibles. Estas reglas se refieren a la persona que recibe las revelaciones, al objeto acerca del cual versan, a los efectos que causan, y a las señales que las acompañan.

A) Reglas concernientes a la persona que recibe las revelaciones.
Verdad es que Dios puede hacer revelaciones a quien le plazca, aún a los mismos pecadores; pero de ordinario no las concede sino a las almas, no solamente fervorosas, sino elevadas ya al estado místico. Por lo demás, aun para interpretar las revelaciones verdaderas es necesario conocer las buenas dotes y defectos de quienes creen haber sido regalados con revelaciones. Es menester, pues, examinar sus dotes naturales y sobrenaturales.

a) Dotes naturales:

1) en cuanto al temperamento, ¿son gente bien equilibrada; o tocada de psico-neurosis o de histerismo? Claro está que, en el último caso, hay razón para poner en cuarentena las pretendidas revelaciones, porque tales temperamentos padecen frecuentes alucinaciones.

2) Por lo que toca al estado mental, ¿es persona discreta, de rectitud de juicio; o de imaginación exaltada, y de excesiva sensibilidad? ¿Es persona instruida, o ignorante? ¿Dónde aprendió lo que sabe? ¿No habrá quedado enflaquecido su espíritu por alguna enfermedad o por largos ayunos?

3) En cuanto a la moral, ¿es persona de verdad sincera; o acostumbra a exagerar la verdad, y a veces a inventar lo que no pasó? ¿Es de temple sosegado, o apasionado?
La respuesta a estas preguntas no probará ciertamente la existencia o no existencia de una revelación, pero servirá mucho para juzgar del valor del testimonio que dan los videntes.

b) Con respecto a las cualidades sobrenaturales habrá de mirarse si la persona:

1) es de sólida virtud, largamente probada, o sólo de fervor más o menos sensible; 2) si tiene sincera humildad y profunda, o, por el contrario, le gusta figurar y contar a todos los favores espirituales que dice recibir; la verdadera humildad es la piedra de toque de la santidad; y, cuando falta, es ésta muy mala señal; 3) si manifiesta a su director las revelaciones, en vez de andarlas contando a los demás y si dócilmente sigue los consejos del director; 4) si ha pasado ya por las pruebas pasivas y los primeros grados de la contemplación; especialmente si tuvo éxtasis alguna vez en su vida, o sea, si practica en grado heroico las virtudes: de ordinario guarda Dios las visiones para las almas perfectas.

Téngase muy presente que el darse estas dotes no prueba la existencia de una revelación, sino que sólo hace más creíble el testimonio del vidente; y que la falta de ellas, sin probar la no existencia, la hace poco probable.

Resultado de imagen para revelaciones privadas

Además, tales averiguaciones servirán para más pronto descubrir las mentiras y las ilusiones de los pretendidos videntes. Hay ciertamente quienes por soberbia, o para darse importancia, fingen voluntariamente éxtasis y visiones. “Tal aconteció con Magdalena de la Cruz, franciscana de Córdoba, en el siglo XVI, la cual, habiendo hecho pacto con el demonio ya en su niñez, entró en el convento a la edad de diez y siete años, y fué por tres veces abadesa de su monasterio. Con la ayuda del demonio, fingió todos los fenómenos místicos, éxtasis, elevación en el aire, llagas, revelaciones y profecías cumplidas muchas de ellas. Creyéndose estar para morir, hizo confesión de todo, que después retractó; fueronle leídos los exorcismos y encerrada ella en otro convento de su orden. Cfr. Poulain, Gráces d ‘oraison, cap. XXI, n. 36.” Otros, muchos más en número, padecen ilusión, por ser de imaginación muy viva, y toman sus propios pensamientos por visiones o locuciones interiores. “Santa Teresa lo dice muchas veces: “Acaece a algunas personas, y sé que es verdad, que lo han tratado conmigo, y no tres o cuatro, sino muchas, ser de tan flaca imaginación, o el entendimiento tan eficaz, o no sé qué es, que se embeben de manera en la imaginación, que todo lo que piensan, claramente les parece que lo ven”. (Castillo, moradas sextas, cap. IX, n, 9).”

B) Reglas concernientes a la materia de las revelaciones.

Resultado de imagen para revelaciones privadas

En esto es donde debemos poner mayor atención; porque toda revelación, que fuere contraria a la fe o a las buenas costumbres, debe rechazarse sin compasión, según la doctrina unánime de los Doctores, fundada en aquellas palabras de S. Pablo: “Aun cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas I, 8). Dios no puede contradecirse, ni revelar cosas contrarias a lo que nos enseña por medio de su Iglesia. De aquí dimanan unas cuantas reglas que vamos a exponer.

a) Se ha de tener por falsa toda revelación privada que se hallare en contradicción con cualquiera verdad de fe: tales son, por ejemplo, las pretendidas revelaciones espiritistas, que niegan muchos de nuestros dogmas, en particular la eternidad de las penas del infierno. — Igualmente, si fueren opuestas al sentir unánime de los Santos Padres y Teólogos, que constituyen una de las formas del magisterio ordinario de la Iglesia.

Cuando se tratare de una opinión controvertida entre teólogos, se ha de tener por sospechosa cualquier revelación que intentara dar la solución de ella, por ejemplo, que terminara la controversia entre tomistas y molimistas; porque no suele Dios intervenir en cuestiones de esa clase en favor de Unos o de otros.

b) También debe rechazarse cualquier visión que fuere contraria a las leyes de la moral o de la decencia: por ejemplo, las apariciones de formas humanas desnudas, el lenguaje trivial o inmodesto, descripciones minuciosas, y con muchos pormenores, de vicios vergonzosos que no pueden menos de ofender al pudor. “A mediados del siglo XIX, una vidente, llamada Cancianila, sorprendió la buena fe de un piadoso obispo, el cual publicó una revelación falsa que contenía una descripción horrible de las costumbres de los sacerdotes de su diócesis; obligáronle a presentar inmediatamente la dimisión. (Poulain, op. cit. y cap. XXII). Quizá por esa misma razón se haya prohibido la publicación del Secreto de Melania. Dios no hace revelaciones sino para el bien de las almas, y por eso no puede ser jamás autor de las que por su naturaleza inclinan al vicio.

Por razón de este mismo principio son sospechosas las apariciones que se muestran sin dignidad, o sin recato, y, con mayor razón, todas las evidentemente ridículas; ésta última es la marca de las imitaciones humanas o diabólicas: así fueron las del cementerio de Saint-Médard.

c) Tampoco pueden admitirse como de Dios los mandatos imposibles de realizar, teniendo en cuenta las leyes providenciales y los milagros que Dios ha solido hacer: Dios no manda cosas imposibles. “Cuéntase en la vida de Santa Catalina de Bolonia, que se le aparecía a veces el demonio en figura de Cristo crucificado, y le mandaba, bajo pretexto de perfección, cosas imposibles, para desesperarla” (Vita altera, cap. II, 10-13 en los Bolandistas, 9 de marzo)

C) Reglas tocantes a los efectos causados por las revelaciones.

Por los frutos se conoce el árbol; las revelaciones pueden, pues, conocerse por los efectos que causan en el alma.

a) Según S. Ignacio y Santa Teresa, la visión divina produce al principio un sentimiento de asombro y de temor, que muy pronto se cambia en un sentimiento profundo y durable de paz, de gozo y de seguridad. Lo contrario acontece con las visiones diabólicas; aunque al principio causen alegría, presto producen turbación, tristeza y desaliento; por aquí el demonio suele derribar a las almas.

b) Las revelaciones verdaderas confirman al alma en las virtudes de la humildad, de la obediencia, la paciencia, la conformidad con la voluntad de Dios; las falsas engendran soberbia, presunción y desobediencia.
Oigamos qué dice Santa Teresa (Castillo, moradas sextas, cap. VIII): “Es merced del Señor, que trae grandísima confusión consigo y humildad. Cuando fuese del demonio, todo sería al contrario. Y como es cosa que notablemente se entiende ser dada de Dios…, en ninguna manera puede pensar quien lo tiene que es bien suyo, sino dado de la mano de Dios… Estos efectos con que anda el alma, podrá advertir cualquiera de vosotras a quien el Señor llevare por este camino, para entender que no es engaño ni tampoco antojo; porque, como he dicho, no tengo que es posible durar tanto siendo demonio, haciendo un notable provecho al alma, y trayéndola con tanta paz interior, que no es de su costumbre, ni puede aunque quiere, cosa tan mala, hacer tanto bien”.

c) Muévese aquí cuestión acerca de si se pueden pedir señales o pruebas en confirmación de las revelaciones privadas, 1) Si la cosa fuere de importancia, podrían pedirse, más con humildad y condicionalmente; porque no está obligado Dios a hacer milagros para probar la verdad de esa clase de visiones. 2) Cuando se pidieren, conviene dejar a Dios que elija cuáles hayan de ser. El bueno del cura párroco de Lourdes mandó pedir a la aparición que hiciera florecer un rosal silvestre en pleno invierno; no se otorgó este prodigio, pero la Virgen inmaculada hizo brotar una fuente milagrosa para salud de los cuerpos y de las almas. 3) Cuando el milagro pedido queda bien comprobado, así como su relación con la aparición, constituye una prueba de mucho peso que llega hasta la convicción.

Continuará…

Fuente: “COMPENDIO DE TEOLOGÍA ASCÉTICA Y MÍSTICA”
ADOLPHE TANQUEREY

NO OLVIDES DARLE ME GUSTA…