Devoción Reparadora Eucarística de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María

Devoción Reparadora Eucarística del Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María Para Vigilias de Reparación los días jueves en las Horas del Getsemaní, para los primeros jueves de cada mes y primeros viernes de cada mes, y para las visitas a Jesús en el Santísimo Sacramento.

Viviendo en un mundo de visión y de sonido, de ver para creer, no debemos tornarnos en esclavos de esos estímulos; más bien debemos responder al llamado de Amor de los Corazones Unidos. La Adoración Eucarística constituye el acercamiento más intenso a la Presencia de Jesús Eucaristía. En ese silencio sanador nuestro amoroso Redentor nos pide desde Su Getsemaní, aún presente hoy, que velemos junto a Él: Amando, Reparando y Acompañándolo en Su dolor, dolor invisible pero palpable para el corazón que, tocado por el campanario de Su llamado, sabe y conoce de Su Presencia. Almas, respondamos entregándonos a esta Hora Santa de reparación con premura, que nuestro Señor no tenga que retornar repetidamente a despertarnos y a pedirnos que lo acompañemos. ¡Vengan almas! prestas… juntos reparemos y amemos al Amor.

Sagrados Corazones Eucarísticos de Jesús y María

Oración por la intención de esta Hora Santa

Jesús, soy tu pobre nada, la más pequeña de tus creaturas, pero en mi pequeñez, yo reconozco, con la Asistencia del Espíritu Santo, tu Grandeza y tu Amor Infinito por mí, y deseo con mi pequeño corazón, rendirte todo el amor de mi corazón en reparación a tu Amor Divino, tantas veces rechazado, olvidado e ignorado.

Yo, ingrata creatura, deseo consolar tu Sagrado Corazón Eucarístico, tantas veces ofendido y traicionado, incluso por tus mismos amigos; adorarte en el Santísimo Sacramento donde estás realmente presente y darte todo el amor y la reparación por los pecados contra la Santa Eucaristía; por la apostasía generalizada; por la pérdida de conciencia del pecado.

Jesús en tu Divina Voluntad, quiero consolar tu Corazón Manso y Humilde con mis lágrimas de arrepentimiento, por los pecados contra la pureza; por el escándalo del mundo; mi Amado Jesús, y uniendo a través del Espíritu Santo mi corazón a Tú Sagrado Corazón y a los Santísimos Corazones de Mamá María y del Padre San José, quiero reparar por los pecados contra la familia y la vida.

Jesús, quiero acompañarte en el Getsemaní de estos tiempos y velar y orar para permanecer junto a Ti, durante toda tu Dolorosa Pasión Eucarística, y así, acompañar a la Santa Iglesia en el Camino de la Cruz, orando y reparando por todos los Sacerdotes, Religiosos y todos los Bautizados, miembros de tu Cuerpo Místico.

Corazón Doloroso e Inmaculado de María

Oración al Corazón Doloroso e Inmaculado de María

Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Habitación Pura y Santa, cobijad mi alma con vuestra Maternal Protección. Por este medio, permaneceré fiel a la Voz de Jesús y mi alma podrá corresponder a Su Amor, y obedecer Su Divina Voluntad. ¡Oh Madre mía!, mi deseo es mantener ante mi vista, sin cesar, vuestra participación de Corredentora. Con este recuerdo viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Doloroso e Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón Eucarístico de vuestro Divino Hijo. Por los Méritos de vuestras Virtudes y Angustias, clavadme a este Divino Corazón, protegedme ahora y siempre. Amén.

Ofrecimiento de la Devoción Reparadora Eucarística

Mi dulce Jesús, mi Amor Eucarístico, deseo pasar estos momentos de reparación Contigo, para darte toda la adoración de mi corazón; para consolarte y para reparar por medio del amor de mi pobre corazón en unión al Espíritu Santo y al Corazón Doloroso e Inmaculado de María, por la Agonía que sufriste en Getsemaní. En aquella Hora Solitaria fuiste abandonado y las creaturas que Tu creaste para amarte, no te amaron; el peso de todos los pecados cayó sobre Ti y el de los míos también; y por el dolor que yo te causé entonces con mis pecados, me esforzaré en satisfacerte con mi amor; fortalécelo Jesús mío, para que aunque sea una pequeña muestra de mi amor, por medio de las Manos de mi Amada Madre María y unido a su Doloroso e Inmaculado Corazón, te consuele y de alivio a tu Sagrado Corazón Eucarístico. ¡Oh Santísimo Sacramento, Oh Sacramento Divino! Toda alabanza y acción de gracias te sean dadas, por medio del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, en todo momento. Amén.

Acto de fe y adoración

Creo, Oh Jesús, con mi más viva fe, que estás realmente presente, aquí, delante mío, bajo las Especies Eucarísticas; Tú, el Verbo Eterno del Padre, Engendrado desde todos los siglos y Encarnado luego en las Entrañas de la Virgen Madre, Jesucristo Redentor y Rey.

Creo, realmente, que estás presente en la Verdad Inefable de Tu Divinidad y de Tu Humanidad. Jesús, eres el mismo de Belén, el Divino Niño que aceptara por mí, el aniquilamiento, la pobreza y la persecución.

Eres el Jesús de Nazaret, que por mi amor abrazó el ocultamiento, las fatigas y la obediencia. Eres el Divino Maestro, aquel que vino para enseñarme las dulces verdades de la fe, a traer el gran Mandamiento del Amor: Tu Mandamiento.

Eres el Salvador Misericordioso, Él que te inclinas sobre todas mis miserias con Infinita Comprensión y conmovedora Bondad, pronto siempre a perdonar, a curar, a renovar.

Eres la Víctima Santa, Inmolada para Gloria del Padre y bien de todas las almas. Eres el Jesús que por mí sudó Sangre en el Huerto de Getsemaní; quien por mí sufrió la condenación de tribunales humanos, la Dolorosa Flagelación, la cruel y humillante Coronación de Espinas, el Martirio cruel de la Crucifixión.

Eres quien quiso Agonizar y Morir por mí. Tú eres Jesús Resucitado, el Vencedor de la muerte, del pecado y del infierno. Quien está deseoso de comunicarme los tesoros de la Vida Divina, que es la misma Divina Voluntad, que Posees en toda su Plenitud.

Jesús mío, Te encuentras aquí, presente en la Hostia Consagrada, con un Corazón Desbordante de Ternura; un Corazón que Ama Infinitamente. En Tu Corazón Eucarístico, Jesús, encuentro el Amor Infinito, la Caridad Divina: Dios, Principio de Vida, Existente y Vivificante.

¡Qué dulce me es, Dios mío, Trinidad Santísima, adorarte en este Sagrario en el que ahora estás! Porque en el Santísimo Sacramento estas Tú, Jesús, unido al Padre y al Espíritu, siendo también una Realidad Trinitaria, por ello me uno a los Ángeles y Santos quienes, invisibles pero presentes y vigilantes junto a Tu Sagrario, Te adoran incesantemente.

Me uno, sobre todo, a Tu Santísima Madre y a los Sentimientos de Profunda Adoración y de Intenso Amor que brotaron de Su Alma desde el Primer Instante de Tu Encarnación y cuando te llevaba en su Seno Inmaculado. Y mientras Te adoro en este Sagrario quiero en Divina Voluntad difundirme y adorarte, especialmente en aquellos Sagrarios en los cuales estás más abandonado y olvidado.

Te adoro en cada Hostia Consagrada que existe entre el Cielo y la tierra. Te adoro, Dios Padre, porque, por medio de Cristo, has descendido hasta mi humanidad y porque, por Su Eucarístico Corazón Adorable, Te has unido tan estrechamente al hombre, a mí, pobre criatura ingrata.

Te adoro en Espíritu y en Verdad ante Tú Presencia siempre Actual y siempre Eterna de Tu Ser Divino; me postro hasta la nada, en adoración delante de Tu Majestad Soberana; pero, al mismo tiempo, el amor me eleva hasta Ti

Te adoro, Dios Padre, y te amo; el amor y la adoración están totalmente confundidos y mezclados en mi alma, tanto que no sabría decir si más adoro que amo o si más amo que adoro.

Te adoro porque encuentro en Ti todo Poder y toda Santidad, Justicia y Sabiduría; porque Tú eres mi Creador y mi Dios. Te amo porque encuentro en Ti toda Belleza, toda Bondad, toda Ternura y toda Misericordia.

Te amo porque me has hecho el Regalo de un Tesoro Invalorable. Jesús es mi Tesoro, es mío y a cada instante puedo sacar de Él gracias a manos llenas, pues lo encuentro siempre abundante.

De Él tomo cuanto necesito para pagar mis deudas, para remediar mis necesidades, encontrar delicia, ganarme una corona. ¡Qué Don Inefable es este Jesús Hostia, con Su Corazón desbordante de ternuras! Un Tesoro que jamás se agota: mientras más saco, Él más aumenta.

¡Oh, Dios Padre!, tanto has amado a tus creaturas que les diste a Tu Único Hijo y, para que la Majestad de Tu Verbo no nos infundiese temor y nuestras almas se pudieran dirigir a Él con confianza, lo revestiste de una Carne semejante a la nuestra.

Lo has embellecido con las Gracias más atrayentes y, sobre todo, le has dado un Corazón Infinitamente Perfecto; tanto que debía ser la Morada de Tus Delicias, porque Tú Divina Plenitud vive en Él y la más humilde de las creaturas tiene allí su lugar de privilegio.

Ese Adorado Corazón Sacramentado, Inmenso como Tú, Dios mío, porque te contiene, es también mi Morada, pues me ama. En Él, me encuentro con Tu Divinidad y, al verme en este Sagrado Asilo, Tu Justa Ira se aplaca y Tu Justicia se desarma. Te adoro, Dios Padre, por Jesús y en Jesús, en una sola Alma con mi Mamá Celestial y en su mismo Corazón.

Adoro a Jesús, Tu Hijo, quien por Su Humanidad es mi Hermano y por Su Divinidad es mi Dios. Te amo por Jesús y con Jesús. Te amo por el Corazón Eucarístico de Jesús, que el amor hizo mío. Te amo en Jesús. Por Él te llega mi amor, por Él puedo alcanzarte y abrazarte. Amén.

Acá puedes encontrar la devoción completa: https://sagradoscorazonesunidos.org/devociones/

Al final de la página del Apostolado, puedes escuchar en radio online, nuestra programación de Un paso al día, en el horario Colombia: 8:00am a 11:00 am y 4:00 a 6:00 pm de Lunes a Viernes.

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