Las dos cosas que el demonio odia: La Adoración Eucarística y la Santísima Virgen María

El demonio odia a Jesús en la Eucaristía.

El demonio odia por tanto que los cristianos asistan a adoración porque sabe los beneficios que podemos obtener de este acto de adoración, sabe la alegría que despierta en el Corazón de Jesús ver a católicos de rodillas delante de él, adorándole y pidiéndole gracias. El demonio odia todo aquello que a Jesús Dios y hombre verdadero agrada. El demonio odia todo aquello que beneficia espiritualmente al ser humano.
Pero profundicemos un poco más en esta gran verdad, profundicemos en el conocimiento de lo que es la adoración para entender porque es tan odiado por el demonio.


Podríamos decir de forma resumida que este odio procede del hecho de que un cristiano adorando a Dios en la eucaristía manifiesta la actitud contraria que el demonio tiene ante nuestro Señor.

La Eucaristía además nos abstrae de las mundanidades, de las vanidades de la vida, de esta forma es más difícil caer en pecado a un alma desarraigada no del mundo, sino de las mundanidades, de la vida superflua que reina cada vez más en la sociedad, tan alejada de este Augusto Sacramento. Esta es otra razón más por las que el Demonio odia la Eucaristía pues, nos quita de la mente las y del corazón, los vanos deseos, y pone nuestra vista en mayores metas.

El demonio odia la Eucaristía, porque a él le es más fácil atacar a un alma solitaria, a un alma que piensa que está sola en el mundo, que carece de importancia para alguien. Sin embargo, un alma eucarística, es un alma que nunca se siente sola, porque sabe que su Señor no le abandona, porque sabe que su Señor va siempre con ella. 

El demonio odia a la Santísima Virgen María.

De hecho, ha estado haciendo todo lo que está en su poder para desmotivar la devoción hacia ella e inculcar odio hacia ella durante dos milenios.

Por qué el demonio odia a la Virgen María y por qué tú deberías amarla

El demonio odia a la Santísima Virgen María. De hecho, ha estado haciendo todo lo que está en su poder para desmotivar la devoción hacia ella e inculcar odio hacia ella durante dos milenios.

¿Te has dado cuenta que son los dogmas Marianos y las devociones a la Virgen las que despiertan las más fuertes reacciones en aquellos que rechazan a la Iglesia? Incluso algunos buenos católicos se avergüenzan de la devoción a Nuestra Señora, y sienten que no deberíamos ser tan extremos en nuestra veneración a ella.

Tal vez, te has preguntado porque la Iglesia tiene en tal alta estima a la Inmaculada Virgen María. Tal vez, te has preguntado porque Dios ha escogido servirse de ella en la obra redentora.

Hoy, me gustaría echar una mirada al porque el demonio odia tanto a nuestra Santísima Madre, y porque nosotros deberíamos ser sus fieles siervos.

La Virgen María aplastará su cabeza

El escenario es el jardín del Edén. Los personajes son Dios, la serpiente, Adán y Eva. El diablo se regodea en su triunfo. Acaba de engañar a Eva, y a través de ella, a Adán.

Que orgulloso está el demonio de sí mismo. Casi puedes sentir su orgullo demoniaco en la destrucción, ya que ha podido malograr la obra de la mano creadora de Dios, y arrastrar a los seres humanos – por quien Dios tiene un amor especial – a la muerte y la miseria.

Dios aparece en la escena a limpiar el desorden, declarando la trágica maldición que arrastra el pecado, pero también para proclamar el proto evangelio, un primer vistazo al Evangelio y la condena del diablo.

Dios comienza por dirigirse a Satanás, diciendo que se arrastrará en el suelo por el resto de sus días. Luego revela algo que hace que Satanás tiemble de horror: su derrota final vendrá de las manos de una mujer.

“Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón”. (Génesis 3,16)

Ahora los académicos argumentan acerca de si el pronombre en la frase es o no masculino, “Su descendencia te aplastara la cabeza” – eso es si se refiere a la Virgen María o a Jesucristo.

Pero voy a contarles un pequeño secreto: eso no importa. Verán, Jesús aplastará la cabeza de Satanás a través de la Virgen María. Ella es el instrumento que Jesús utilizará cuando destruya a su antiguo enemigo.

Con eso en mente, es totalmente legítimo decir “Él aplastará tu cabeza” tanto como es decir “Ella aplastará tu cabeza“. Es casi como decirle a un asaltante armado, “Un paso más y te disparo” y “Un paso más y mi magnum .44 te volará la cabeza”. Ambas afirmaciones son verdaderas.

Entonces, ¿Por qué le duele tanto al diablo que María sea quien lo derrote? ¿Porque Dios quiso utilizar a María para derrotar a Satanás? Ahora lo explico.

Derriba del trono a los poderosos

El demonio odia, y me refiero a que él aborrece el hecho de que su derrota final vendrá de la mano de una sierva humilde.

De alguna forma, el corazón orgulloso del demonio puede manejar el ser derrotado por Dios porque sabe que es Todopoderoso y Omnipotente. ¿Pero ser destrozado por una pequeña Dama de Nazaret?

La idea es sencillamente humillante. Eso lo vuelve loco. Porque si hay algo que la creatura más orgullosa de toda la creación odia, es ser humillada.

Satanás encuentra que su derrota a manos de la Virgen María es tan humillante porque ella es mujer, y las mujeres son el sexo débil (1 Pedro 3,7), y él desprecia a los débiles.

Él de verdad disfruta ver a las mujeres siendo abusadas, degradadas y siendo vista como objetos. Eso sin mencionar que nuestra Bendita Virgen María es humana, y Satanás odia a los humanos porque tenemos cuerpos y él es puro espíritu, que desprecia los cuerpos.

Pero hay otra muy profunda razón por la que Satanás odia ser derrotado por la Virgen María: Ella es su reemplazo en el cielo.

Verás, Lucifer fue originalmente la mejor creación de Dios. Él era más hermoso, más poderoso que todas las otras creaturas que Dios había hecho. Y como todos sabemos, se le subió a la cabeza. Él era tan hermoso, tan poderoso que realmente creía que podía ser mejor que Dios. Las marcas indelebles de Satanás son el orgullo y la envidia del Todopoderoso.

Características que definen a la Virgen María

Primero y principalmente, ella es supremamente humilde. De hecho, ella es la más humilde creatura que ha existido.

  • Por cada onza de orgullo que el diablo tiene, María tiene el doble de humildad.
  • Por cada gota llena de odio y amargura en el corazón negro de Satanás, el Corazón de María está llena del doble de alabanza, adoración y amor.
  • Por cada parte de la depravada, pervertida y deformada alma del diablo, el Corazón de María está lleno de pureza y fecundidad.
  • Y por gracia, Dios ha hecho de ella la más exquisita y más gloriosa creatura en el universo, el título que el diablo solía reclamar para sí.

En todas las formas, la Inmaculada Virgen María es totalmente opuesta a Satanás. En cada forma, ella es su reemplazo en el Cielo, y él lo sabe.

Este Divino intercambio de Satanás por María se revela en el himno de nuestra Señora, el Magníficat:

“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: Su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre”.

En el Magníficat, vemos el rol de la Virgen María en la salvación resumida bellamente:

  • La humildad de María “Porque ha mirado la humillación de su esclava.
  • El maravilloso trabajo de la gracia de Dios en ella: “Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí”
  • Dios reprendiendo a Satanás “dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos”
  • Su colocación de María en el lugar de Satanás:” y enaltece a los humildes”

Lo peor de todo para Satanás, su reemplazo en el cielo no es otra que la Madre de la Palabra viva, Jesucristo, cuya pasión y muerte redimió a toda la humanidad a la que él ha tratado tanto de destruir. Su «SÍ» a Dios deshizo la desobediencia de Eva, labrando del camino para la obra salvadora del nuevo Adán.

La misma debilidad de Eva que Satanás instigó, fue reemplazada por la debilidad de la obediencia de María, una obediencia a la voluntad de Dios que la ha hecho poderosa más allá de cualquier límite.

Este es el plan Divino para la derrota del enemigo. Esta es la humillación y condena de Satanás.

Hasta la vista Satanás

Tal vez no lo sepas, pero Satanás te odia. Su amarga envidia lo lleva a querer destruir la obra de Dios y arrastrarla al abismo del infierno.

Al demonio no le gustaría nada más que tú (hecho a imagen de Dios) lo acompañaras en las llamas eternas de un lago de fuego, porque a la miseria le gusta la compañía.

Pero no temas. La antigua serpiente no tiene poder contra la Inmaculada Virgen María, porque en el plan de Dios, ella es el instrumento que Jesús utilizó para humillar y destruirlo.

¿Quieres aplastar la cabeza del diablo en tu vida? ¿Quieres pasar con seguridad a través de las pruebas, tentaciones y tormentas hacia tu hogar eterno? La respuesta es simple, recurre a la Virgen María. Ámala, sé su devota servidora. Se su siervo, su defensor, su apóstol. Consagra tu ser total y completamente porque nada de lo que le pertenezca se verá perdido. Como San Juan Damasceno dijo de forma tan hermosa:

“Ser devoto a la, Santísima Virgen María, es un brazo de salvación que Dios nos entrega a aquellos a los que Él quiere salvar”.

Satanás esta todo alborotado, haciendo todo lo que puede porque sabe que su tiempo se acaba. Está asustado y enojado, porque sabe que un día muy pronto, él será aplastado por la Mujer que hace que su corazón tiemble, la mujer que “¿Quién es ésta que se asoma como el alba, Hermosa como la luna llena, Refulgente como el sol, Imponente como escuadrones abanderados?” (Cantares 6:10).

Oración a la Virgen María, Reina de los Cielos

Majestuosa Reina del Cielo y Reina de los Ángeles, recibiste de Dios el poder y la comisión de aplastar la cabeza de Satanás; por lo cual humildemente te suplicamos, enviar a las legiones de los cielos, que, bajo tu mandato, puedan expulsar a los espíritus malignos, e involucrarlos en todas partes en la batalla, frenar su insolencia, y lanzar de nuevo en el abismo del infierno. “¿Quién como Dios?” Oh buena y tierna Madre, has de ser siempre nuestra esperanza y el objeto de nuestro amor.

Oh, Madre de Dios, envía los santos ángeles para defenderme y conducir lejos de mí al cruel enemigo. Santos Ángeles y Arcángeles, defiéndenos y guárdanos.

Por Jesucristo, Nuestro Señor.

Amén

Fuente: Adaptación y traducción por Manuel Rivas, del artículo publicado en: Catholic Gentleman, autor: Sam Guzman



Categorías:Adoración Eucarística, Demonio, María

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2 respuestas

  1. Dios Padre todo poderoso,ten piedad de éste pobre pecador,que mi Santa Madre Virgen María me ayude a protegerme de Satanás y de todos los ángeles de la oscuridad.

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