No seas tropiezo para otros

“Así que dejemos de juzgarnos unos a otros. Por el contrario, propónganse vivir de tal manera que no causen tropiezo ni caída a otro creyente.” Romanos 14:13

Somos responsables no solamente de lo que decimos sino también de lo que causamos en el corazón y las decisiones de otros como consecuencia de nuestras palabras o acciones. ¡Por supuesto que no podemos darle gusto a todo el mundo ni vivir para agradarles! Sería una tarea frustrante e interminable que agotaría nuestras fuerzas, sin embargo, debemos tener presente que como hijos de Dios somos su reflejo, llevamos su nombre a todo lugar y nuestras palabras pueden causar vida o destruirla si las usamos a la ligera. Cuidar a aquellos creyentes que son débiles en su fe, implica que dejemos de juzgarnos y en lugar de esto vivamos para sostener y ayudar a otros cristianos a caminar en su fe de cada día. ¿Qué pasa cuando juzgamos o criticamos a otros creyentes? Nos convertimos en tropiezo no solamente para ellos por las heridas que les causemos sino también para todos los no creyentes que al vernos y escucharnos deciden apartarse de Dios y su Palabra.

Sé una buena influencia


“No permitas que lo que tú comes destruya a alguien por quien Cristo murió”. El apóstol Pablo nos explica un caso que sucedía entre algunos creyentes en Roma. Algunos creían que comer ciertos alimentos era algo que desagradaba a Dios y por lo tanto era pecado, sin embargo otros cristianos con mayor madurez y conocimiento de Dios sabían “que ningún alimento en sí mismo está mal“, el problema era que los cristianos más nuevos en el Evangelio eran afectados de manera negativa al ver a los más maduros comer estos alimentos y entonces el apóstol le hace a los cristianos maduros un importante señalamiento: “si otro creyente se angustia por lo que tú comes, entonces no actúas con amor si lo comes“, ¿por qué no actuaban con amor si lo comían? Porque al hacerlo podían provocar a los más nuevos a pecar en su corazón a tal grado que se separaran de Dios, y si esto sucedía ¡los cristianos maduros serían responsables! Así de claro lo dejó Dios en la Biblia: “No permitas que lo que tú comes destruya a alguien por quien Cristo murió.“

No provoques los tropiezos de otros


“Propónganse vivir de tal manera que no causen tropiezo ni caída a otro creyente”. Es verdad que cada uno daremos cuentas por nuestras propias acciones, pero más allá de nuestras acciones lo que Dios ve siempre es nuestro corazón. En muchos lugares diferentes de la Biblia el Señor deja claro que nuestros motivos e intenciones son más importantes que nuestras palabras y acciones. Si escogemos hacer algo que afecte la fe de otros ¡nuestro corazón está equivocado y no tiene amor! Si intencionalmente usamos palabras, modos de vestir, discutimos, juzgamos, criticamos o hacemos pecar a otros de cualquier manera ¡nosotros mismos estamos pecando! De un corazón que ama a Dios no puede fluir la división, la provocación, la crítica ni la burla. Escucha con atención lo que Jesús mismo dijo sobre un cristiano que con sus acciones hace pecar a otro más inexperto o con una fe más débil: “Pero si hacen que uno de estos pequeños que confía en mí caiga en pecado, sería mejor para ustedes que se aten una gran piedra de molino alrededor del -cuello y se ahoguen en las profundidades del mar… ¡qué aflicción le espera al que provoca la tentación!” (Mateo 18:6-7 )

Conclusiones


“Tal vez crees que no hay nada malo en lo que haces, pero mantenlo entre tú y Dios. Benditos son los que no se sienten culpables por hacer algo que han decidido que es correcto”. ¡Qué fuertes declaraciones hace Jesús en la porción que recién hemos leído! Pero necesitamos saber que si haces pecar y extraviarse a otro cristiano por una necedad tuya ¡estás deshaciendo con tus acciones la obra que Jesús hizo en la cruz! ¡No quiero nunca con mi vida interponerme entre un creyente y el Salvador del mundo! Bien lo dice el apóstol Pablo, tal vez creas que no hay nada malo en lo que haces, haz lo que tú quieras cuando estés a solas con Dios, será entre ustedes dos, pero si lo que haces sucede frente a otros creyentes y afecta su fe ¡detente en ese momento! “Es mejor no comer carne ni beber vino ni hacer ninguna otra cosa que pudiera causar tropiezo a otro creyente“.

Publicado por: By jdnunez May 5, 2017; deblogcional.com

Salmo 6: Oración por ayuda para las pruebas y tentaciones

«Señor, no me reprendas en tu ira, ni me castigues si estás enojado. Ten compasión de mí que estoy sin fuerzas; sáname pues no puedo sostenerme. Aquí estoy sumamente perturbado, y tú, Señor, ¿hasta cuándo?… Vuélvete a mí, Señor, salva mi vida, y líbrame por tu gran compasión. Pues, ¿quién se acordará de ti entre los muertos? ¿Quién te alabará donde reina la muerte? Extenuado estoy de tanto gemir, cada noche empapo mi cama y con mis lágrimas inundo mi lecho. Mis ojos se consumen de tristeza, he envejecido al ver tantos enemigos. Aléjense de mí, ustedes malvados, porque el Señor oyó la voz de mi llanto. El Señor atendió mi súplica, el Señor recogió mi oración. ¡Que todos mis contrarios se confundan, y no puedan reponerse, que en un instante se corran, llenos de vergüenza!»

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