La oración del Adolescente y la del joven

JOVEN: Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: ¡Él vive y te quiere vivo!

Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza.

¡Señor! Te llamo desde mi soledad… Para los mayores a veces soy una cosa cualquiera. Para mí mismo, un enigma”. ¡Qué edad la mía! Río locamente y lloro al instante. Me acobardo y ambiciono, amo y odio. No comprendo la vida. Ni me comprendo a mí mismo. Y los mayores tampoco comprenden mi situación. A ti, que fuiste adolescente, ofrezco mis alegrías, mis ilusiones. Mis dudas, mi dolor, mis primeros fracasos. Dame tu luz, tu gracia y tu amor. Los necesito. Tu Luz! Para ver claro mi camino, mi futuro, mis posibilidades, mi limitación. Amén.

Fuente: es.churchpop.com/author/

Oración por los jóvenes. Los jóvenes son el HOY del mundo

¡Padre Santo! te pedimos por los jóvenes,
que son la esperanza del mundo.

No te pedimos que los saques de la corrupción
sino que los preserves de ella.

¡Padre! No permitas que se dejen llevar
por ideologías mezquinas.

Que descubran que lo más importante
no es ser más, tener más, poder más,
sino servir más a los demás.

¡Padre! Enséñales la verdad que libera,
que rompe las cadenas de la injusticia,
que hace hombres y forja santos.

Por en cada uno de ellos, un corazón universal
que hable el mismo idioma,
que no vea el color de la piel,
sino el amor que hay dentro de cada uno.

Un corazón que a cada hombre le llame hermano,
Y que crea en la ciudad que no conoce las fronteras,
Porque su nombre es universo, amistad, amor, Dios.
¡Padre Santo! Cuida a nuestros jóvenes.

Amén.

Fuente: la-oracion.com

¡Padre Santo! te pedimos por los jóvenes,
que son la esperanza del mundo.
no te pedimos que los saques de la corrupción
sino que los preserves de ella.
¡Padre! No permitas que se dejen llevar
por ideologías mezquinas.
que descubran que lo más importante
no es ser más, tener más, poder más,
sino servir más a los demás.
¡Padre! Enséñales la verdad que libera,
que rompe las cadenas de la injusticia,
que hace hombres y forja santos.
Por en cada uno de ellos, un corazón universal
que hable el mismo idioma,
que no vea el color de la piel,
sino el amor que hay dentro de cada uno.
Un corazón que a cada hombre le llame hermano,
Y que crea en la ciudad que no conoce las fronteras,
Porque su nombre es universo, amistad, amor, Dios.
¡Padre Santo! Cuida a nuestros jóvenes.
Amén.

Fuente: By Lorenzo González Kipper

Oración de San Juan Pablo II por los Jóvenes

Jesús, Hijo de Dios,
en quien habita la plenitud de la divinidad,
que llamas a todos los bautizados a «Remar mar adentro»,
recorriendo el camino de la santidad,
suscita en el corazón de los jóvenes
el anhelo de ser en el mundo de hoy
testigos del poder de tu amor.
Llénalos con tu Espíritu de fortaleza y de prudencia
para que lleguen a descubrir su auténtico ser
y se verdadera vocación.
Salvador de los hombres,
enviado por el Padre para revelar el amor misericordioso,
concede a tu Iglesia el regalo
de jóvenes dispuestos a remar mar adentro,
siendo entre sus hermanos
manifestación de tu presencia que renueva y salva.

Virgen Santísima, Madre del Redentor,,
guía segura en el camino hacia Dios y el prójimo,
que guardaste sus palabras en lo profundo de tu corazón,
protege con tu maternal intercesión a las familias
y a las comunidades cristianas,
para que ayuden a las adolecentes y a los jóvenes
a responder generosamente a la llamada del Señor.

Oración del Papa Francisco

Señor Jesús
Dame un corazón libre
Que no sea esclavo de todas las trampas del mundo
Que no sea esclavo de la comodidad, del engaño
Que no sea esclavo de la buena vida
Que no sea esclavo de los vicios
Que no sea esclavo de una falsa libertad que hacer lo que me gusta en cada momento.

¡Me comprometo, Señor! Plegaría camino del Calvario

Por: María Germania Troya. Fuente: Salesianos Pastoral Juvenil

Me comprometo, Señor, a recorrer contigo el camino del Calvario cargando con la cruz de la enfermedad. Necesito, urgentemente, un calmante de amor y de fortaleza, que mitigue las tormentas de mis dolencias y sufrimientos.

Me comprometo, Señor, a recorrer contigo el camino del Calvario cargando con la cruz de las injusticias. Necesito que achiques las aguas sucias de tanto abuso y corrupción, que el agua no me llegue hasta el cuello y me ahogue la indignación.

Me comprometo, Señor, a recorrer contigo el camino del Calvario cargando con la cruz del abandono. Necesito tu compañía para no estar sola como una “espantahermanos,” que tu presencia sea siempre motivo de la gran fiesta de la fraternidad.

Me comprometo, Señor, a recorrer contigo el camino del Calvario cargando con la cruz de la pobreza. Necesito apartarme de tantos escaparates que vacían mi bolsillo y mi corazón, que me apunte, de una vez por todas, al gran patrimonio de tu riqueza.

Me comprometo, Señor, a recorrer contigo el camino del Calvario cargando con la cruz de la incredulidad. Necesito vestirme como tú, con las llagas y heridas de mis hermanos, que pueda tocarte, mimarte y curarte en cada uno de ellos.

Me comprometo, Señor, a recorrer contigo el camino del Calvario cargando con la cruz de la guerra. Necesito que fortifiques en torno a mi corazón la gran muralla de la paz, que las única arma de defensa sea la palabra y, de ataque, el perdón.

Me comprometo, Señor, a recorrer contigo el camino del Calvario cargando con la cruz del desamor. Necesito que llenes mi corazón de tu amor, de amor auténtico, que no mendigue nunca más amores falso y adulterados.

Plegaria del corazón nuevo

Señor, dame un corazón de perfume como a la mujer pecadora, para que seas mi fragancia en mis debilidades.

Señor, dame un corazón anzuelo como tus primeros discípulos, para que llene la red de corazones para la hermosa causa del Reino.

Señor, dame un corazón termómetro como a la suegra de Pedro, para que sustituyas mis décimas de egoísmo por décimas de servicio desinteresado.

Señor, dame un corazón despertador como a Pedro, Santiago y Juan, para que no me quede dormido(a) y permanezca a tu lado para siempre.

Señor, dame un corazón espejo como al hermano que juzga, para mirar más mis propios errores y no fijarme en las faltas de los otros

Señor, dame un corazón pegamento como a Juan, tu discípulo amado, para unirme a tu pecho y a tu corazón y que nada ni nadie me despegue de ti.

Señor, dame un corazón esponja como a María, hermana de Marta y Lázaro, para absorber cada una de tus palabras y ser verdadera discípula tuyo(a).

Señor, dame un corazón tirita como al buen samaritano, para acercarme a las cunetas de la vida y curar a tantos hermanos heridos.

Señor, dame un corazón cepillo como a la mujer de la moneda perdida, para barrer todo lo malo que en mí existe y encontrarte a ti, lo más valioso, Dios mío.

Señor, dame un corazón toalla como a los discípulos a los que lavaste los pies, para agachar mi orgullo y comodidad y servirte en los más necesitados

Por: María Germania Troya. Fuente: Salesianos Pastoral Juvenil

Necesitamos Santos Jóvenes, ver video

https://www.youtube.com/watch?v=x_MPMtofp5Y&t=405ss