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ORACIÓN DE LIBERACIÓN DE LAS OPRESIONES MALIGNAS

Terminamos el Padre Nuestro pidiendo a Dios que nos libre del mal. Es una petición muy seria que hacemos a Dios Todopoderoso: que nos libre de Satanás, del diablo, del seductor (Ap 12,9), del padre de la mentira (Jn 8,44). También Jesús lo pidió para nosotros en la última cena: “No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno” (Jn 17, 15)

“Al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros de los que él es autor o instigador. En esta última petición, la Iglesia presenta al Padre todas las desdichas del mundo. Con la liberación de todos los males que abruman a la humanidad, implora el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo.” (Catecismo n. 2854)

Oremos….


Señor Jesús, hoy te reconozco como mi Salvador, mi Libertador. Tu eres el Hijo de Dios que vino a este mundo, por mi moriste en la cruz y resucitaste para vencer a la muerte. Por eso, sé que la muerte no tiene mas poder sobre mi. Creo que solamente en Ti hay vida en plenitud, y ahora quiero consagrarte todo mi ser, aceptando mi bautismo. Creo que fui bautizado y que mi nombre esta escrito en el libro de la vida como hijo de Dios. Asumo que mis padres me llevaron a la iglesia, juntamente con mis padrinos, para proclamar esta fe. No hay dudas sobre eso en mi corazón.

Por eso, ahora yo te consagro mis ojos, para que pueda percibir todas las cosas como Tú las percibes; Te consagro mis oídos, para que pueda oír solamente Tu Palabra, y no otras voces; Te consagro mi boca, para que pueda proclamar Tus verdades y nada más; Te consagro mis pensamientos, voluntad, y deseos, para que ellos sean revestidos de Tu sabiduría; Te consagro mi estómago, mis brazos, mis piernas, mi sexualidad, y te pido, Señor, que me laves, me liberes con Tu Sangre redentora y quemes en mi toda y cualquier contaminación.


Delante de esta consagración estoy listo para renunciar a toda contaminación que me acontece, pues no conociendo bien Tu Palabra, fui ignorante en mi caminar. Acabé envuelto en tinieblas, y el enemigo aprovechó de eso para contaminarme con su dardo maligno. Pero descubrí mis errores y los malos caminos que recorrí.


Quiero ahora renunciar por Tu Sangre redentora a todo y cualquier participación con las fuerzas malignas, principalmente con el ocultismo, con el Diablo y sus ángeles, que usan a las personas y las esclavizan. Renuncio a todo y cualquier envolvimiento con las bendiciones, con cualquier tipo de bendición de quebrantamiento, mal de ojo, viento cambiado; a toda aventura con gurúes, padres santos, macumbeiros; a todo y cualquier pase espiritista, sean ellos del kardecianismo, umbanda, candomblé, vudú; a todo lo que fue hecho de amarras, fetiches, demandas espiritistas, magia negra; a toda ofrenda hecha en selvas, encrucijada de caminos, cementerios, en las aguas, en los desiertos, dentro de la casa; a todo lo que fue usado de dinero, ropas, fotografías, nombres; a todos los alimentos, bebidas, medicamentos, aguas, baños de limpieza o descargue; a todo maldición deseada o proclamada, fetiche, magia negra; a todos los sufrimientos que deseé a mis hermanos: Renuncio a todo eso por la Sangre de Jesús.


Señor, en mi inocencia acabé participando de fiestas en que estaban presentes el ocultismo, Lemanjá, Día de brujas; en esos días comí, bebí, y dejé que me tocasen. Frecuentando la mesa blanca y los terrenos, permití que me tocasen en mi cabeza, en mis espaldas, en mis brazos, piernas, ojos. Me dejé envolver por extraños humos. Pero ahora yo no acepto más nada de eso y renuncio a todo, por la sangre redentora de Jesús, pidiendo a El que me lave y me libere de esos males.


Renuncio a toda y cualquier falsa enfermedad, dolores inexplicables en mi cuerpo, dolencias mentales, psicológicas, psicosomáticas, depresión, espíritu de soledad; todo y cualquier espíritu de obsesión, opresión, contaminación y posesión; no acepto más el toque de ninguna entidad espiritista, o cualquier espíritu maligno; todo rechazo, tanto en mi como en las personas que me rodean, incluyendo mis recuerdos y mi pasado de acusaciones, vengan de quien vengan. Más que nunca quiero perdonar a quien me ofendió y me causó prejuicios, daños físicos o morales. Lávame, Jesús, de esos males con Tu Sangre redentora.


Quiero perdonar, en nombre de Jesús, a quien me llevó al ocultismo; quiero perdonar madres, padres de santos, macumberos, bendecidores, tarotistas, sortistas, cartomantes, astrólogos, clarividentes, necromantes, quiromantes, clariaudentes, videntes y todas las personas que están envueltas en el error, en la ignorancia de la fe.


También te pido perdón, Señor, por haber llevado personas a esos lugares, por haberlas envuelto en esas situaciones. Estoy aprendiendo al haber cometido tales males. 
Lávame, Jesús, con Tu poder; quiero alabarte y bendecirte por la vida nueva que estoy recibiendo de Ti. Pido que Tu Espíritu Santo sea derramado sobre mi y esté conmigo hasta el último día de mi vida sobre la faz de la Tierra. Amén.


Oración escrita por: p. Vagner Baia

Categorías:Espiritualidad Liberación Oraciones

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unpasoaldia

Un caminante en la fe, obediente a la Santa Iglesia y en espera de la conquista del Santo Cielo

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