LA MEDIACIÓN DEL SANTO ROSARIO

En el Rosario rezamos y meditamos cada uno de lo misterios y se lo presentamos a Nuestra Señora para que interceda por nosotros. Con el rezo del Santo Rosario se alcanza una paz que de otra manera no podríamos conseguir. Nos prestamos voluntarios para ayudar a que el Señor traiga la paz a nuestro mundo haciendo oración por los pecadores y alejando todo mal y nos prepara a estar prestos para recibir el Espíritu Santo y realizar obras siguiendo la voluntad del Padre y el amor de Jesús. Dice Nuestra Señora: ” Cada vez que rezais el Rosario se abre el cielo y brotan gracias a todos “. Los misterios que se meditan están ligados al amor de Cristo, a la misericordia del Padre, a la fuerza del Espíritu Santo, y a la bienaventurada Virgen María. Es importante porque rezando el Rosario nos acercamos más a Jesús y que la paz plena que pedimos para el mundo se haga presente y real.

Cuando uno se adentra en un templo católico puede, quedar sorprendido o decepcionado por el rezo reiterativo de una devoción, antigua e importante en la piedad popular, como es el Santo Rosario.

Prescindiendo de sus connotaciones históricas -que las tiene- podríamos preguntarnos: ¿qué sentido tiene en estos tiempos? ¿ Tiene vigencia aquí y ahora?

Para explicar el sentido, primero y último, de esta devoción, a mí se me ocurre lo siguiente:

Cuando nos encontramos frente a una persona a la que queremos, en la conversación, suelen salir “los momentos del ayer”. Es decir: lo que fue en antaño -para bien o para mal- su vida.

El iniciar el rezo del Santo Rosario, para cogerle gusto y sacar provecho abundante, debiera ser para nosotros un recordar las mejores estampas, gozosas, dolorosas, luminosas y triunfantes de los acontecimientos en los que estuvo cerca María.

Al rezar con los MISTERIOSOS GOZOSOS le decimos: recordamos María el día en el que tu corazón, se engrandeció para Dios o el momento en que, siendo decidida, te lanzaste camino de Ein Karem para visitar a tu prima Santa Isabel con la noticia de la Encarnación. !Cómo no recordar y decirte AVE MARIA! al volar nuestro pensamiento hacia aquel día en que fuiste Madre en Belén. !Cómo no decir AVE MARÍA ante la emoción, que para ti supondría, presentar al Niño en el templo o, incluso, la satisfacción de verlo y recuperarlo en el templo cuando tú lo dabas por perdido. Cómo no decirte 50 veces !AVE MARÍA! En estos momentos de gozo para ti madre de Dios!

Al desgranar los MISTERIOS DOLOROSOS…. nos solidarizamos contigo Santa María Madre Dios. Te decimos que te queremos, aún subiendo hasta tu memoria momentos históricos en la Pasión de Jesús. !Qué cerca andarías de Getsemaní! !Cómo volverías los ojos ante un Hijo azotado y burlado! !Cómo no recordar aquel instante, en que estoy seguro, hubieras querido ser golondrina para quitar espinas a aquella corona! !Cómo no irías, de esquina en esquina, para contemplar impotente el paso pesado de la Cruz!. Virgen María; !cómo no ser solidarios y recordarte aquella hora de soledad y de fidelidad al pie de la Cruz!!!. Incluso, con estas estampas y misterios dolorosos… te decimos que somos solidarios contigo. Si se quiere a una madre en los momentos de gozo, !cómo no apreciarla y dirigirle nuestro cariño en otros aunque sean de prueba!. Con 50 AVE MARÍAS te decimos que el dolor se hace más llevadero con la fe y la oración.

Y, si la fe es esperanza, también es verdad que -sobre todo- es luz para nuestro caminar. Al contemplar los MISTERIOS LUMINOSOS, nos adentramos en el orgullo y regocijo de una Madre, por la vida y la historia de su hijo. El Bautismo de Jesús en el Jordán, aunque no lo reflejen las escrituras, sería para ti, como para nuestras madres, un momento de emoción contenida y de compromiso con lo que tu Hijo estaba llamado a predicar. Las Bodas de Caná, en las que tú te involucraste tanto, dio mucho que hablar como el primer signo de lo que todavía estaba por llegar. El Anuncio del Reino invitando a la conversión, la Transfiguración y la Institución de la Eucaristía es un llegar hasta el fondo de la vida pública de Jesús. Es meditar, mental y verbalmente, la revelación definitiva de Dios en Jesús y por Jesús. Con 50 AVE MARÍAS, pedimos que Cristo -luz del mundo- siga siendo el horizonte, la promesa y la presencia de Dios en medio de la frialdad religiosa que sacude a tantas personas.

Finalmente y, al meditar los MISTERIOS DE GLORIA, como un video, Santa María, proyectamos en la pantalla de tu mente las horas grandes del Hijo que fueron las tuyas propias. El instante del sepulcro vacío fue, estamos seguros, el revolcón supremo de tu corazón; la Ascensión de Cristo, sería la Gloria de una Madre que ve a su hijo en el podium merecido; la fuerza del Espíritu Santo te llenó de vida y de plenitud, entendiste y comprendiste el papel de Madre de la Iglesia-; y ¡cómo no Santa María! Tu Asunción, para no caer al hondo de la tierra, o la corona, con la que Dios te esperaba, fueron consideración junto con locura de un Padre que sabe agradecer lo que por Él se hace en la tierra … ¿lo recuerdas Santa María? nosotros ¡SI!

También, por esos momentos de GLORIA, por esos instantes de TRIUNFO, con 50 AVE MARÍAS te decimos que nos ayudes por tu intercesión, para que sea gloria nuestra vida y triunfo después de la muerte.

Nunca, Virgen María, nos cansaremos de decir un… ¡TE QUIERO! y un, ¡te quiero! es cada Ave María y 50 más en cada parte del Rosario. Es un no cansarnos, como nunca se cansan los enamorados, de decirse desde la mañana hasta la noche, mil veces, ¡te quiero! ¡Te amo! ¡Eres lo mejor! ¡Ayúdame en esto! ¡Confío en ti para aquello!

El Rosario, sus 50 AVE MARÍAS, son precisamente todo eso: un repetir, como si fuera siempre nuevo, cada oración y cada Misterio. Y, como los enamorados, que. siempre permanecen fieles (sean horas de alegría, de dolor, de luminosidad o de éxito) 50 veces te decimos que, por DIOS PADRENUESTRO, te queremos. Amén.

por Javier Leoz Legionario de María, Bilbao España

DESGRANANDO EL ROSARIO (Guillermo Urbizu – Religión en Libertad).-

El rosario es más que una oración y la piedad que lo pronuncia.
El rosario es la biografía de la Madre de Dios, la historia de su vocación y la delicadeza de su trato.
El rosario significa entrar en el Corazón Inmaculado de María. El rosario es la insistencia en la ternura.
El rosario es el punto álgido de la humanidad y del universo, cuando Dios mismo Se engendra para sacarnos del aprieto y hacernos hijos Suyos.

El rosario es acariciar, cuenta a cuenta, la santidad como destino del hombre.
El rosario es un lenguaje único e inefable que Dios inventó para Su Madre.
El rosario es la pedagogía divina del Amor, de Su entidad divina.
El rosario es el regazo y la mano y los labios y el alma de la Virgen.

El rosario es un milagro que cabe en el bolsillo.
El rosario es recordarle a Dios que somos Su familia.
El rosario es adentrarse en el significado más profundo de nuestras vidas.
El rosario es el himno de los ángeles y la melodía preferida de la Santísima Trinidad.

El rosario es el prefacio de la Misa, su entraña y su acción de gracias.
El rosario es la Cruz y es la Gloria y es el Poema y es la Luz.
El rosario es la liturgia del Cielo en la tierra.
El rosario es el movimiento y la belleza de todas las galaxias.

El rosario es la pureza y la fortaleza del alma y de la Iglesia.
El rosario es la madurez espiritual de ser niño.
El rosario es la brújula que nos orienta en el camino.
El rosario es el recorrido que nos queda hasta alcanzar la paz del corazón y del planeta Tierra.
El rosario es el signo de los justos y la esperanza de todos los que vamos por detrás.
El rosario es la misericordia que Dios Se lleva entre manos…