Día: 25 septiembre, 2019

8 grandes santos que tuvieron depresión, pero nunca se rindieron ante ella

Oh, mi querida reina, mi esperanza, oh Madre de Dios, protectora de los huérfanos y protectora de los que se ven perjudicados, la que rescata a los que se pierden, y el consuelo de todos los que están en apuros: Tú ves mi miseria, mi dolor y mi soledad.

Ayúdame en este momento de mi vida, en la que me siento impotente. Dame fuerza.

Madre mía, tú sabes lo que sufro, tú conoces mi dolor. Conoces mi desesperación, mi frustración y todo el decaimiento que me ha traído la depresión.

Auxíliame con tu mano generosa, ¿Quién más podría ser mi esperanza, mi protectora y mi intercesora ante Dios?

Tú que eres mi madre, mi consuelo, mi ayudante, protégeme y sálvame; lleva el dolor lejos de mí; ahuyenta la tristeza de mi corazón y sácame de este abatimiento.

Ayúdame, oh ¡Madre de mi Dios! Madre del Verbo Divino

Amén