7 actitudes de mujeres de la Biblia que toda cristiana debería imitar

Conoce a algunas mujeres de la Biblia e inspírate

1 – La humildad de María, madre del Señor Jesús

María fue elegida entre diversas muchachas para ser la madre del Salvador. Tal vez eso pudiera haber llevado a su corazón cierto orgullo, cierta altivez. Ella, sin embargo, dijo algo que todos necesitamos decir diariamente a Dios: “Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada…” (Lc 1, 46-48). La humildad de María, al ponerse en las manos de Dios y cooperar con el Señor en su gran misión, es algo realmente fascinante, que todo creyente debería imitar.

2 – La perseverancia en la oración de Ana

Ana no había tenido una vida fácil. Su marido Elcana se había aprovechado de la tradición para tener dos mujeres (1 S 1,2). Además, Ana era estéril, algo considerado como una especie de maldición en su época. Era despreciada por la otra esposa del marido y cargaba una gran tristeza en su corazón a causa de todo eso (1 S 1,6). Pero no desistió de su objetivo de tener un hijo y no se entregó a la murmuración, por el contrario, fue perseverante en la oración y pudo decir: “Concibió Ana y llegado el tiempo dio a luz un niño a quien llamó Samuel, «porque, dijo, se lo he pedido a Yahveh” (1 S 1,20).

3 – La valentía de María Magdalena para superar el pasado

La Biblia dice que María Magdalena era una endemoniada. Jesús expulsó de ella siete demonios (Lc 8,2). No tenemos muchos detalles del pasado de esa mujer, sin embargo, ciertamente no fue un pasado que agradara a Dios. Ella, no obstante, tuvo el valor de superar su pasado negro y ser una gran sierva del Señor Jesús. Ella es mencionada siempre en compañía de los discípulos, y fue la primera en saber y creer en la resurrección de Jesucristo (Mt 28,1). Fue una mujer que mostró una superación inigualable, un verdadero retrato de transformación que Dios opera en la vida de las personas.

4 – La sabiduría de Miriam para superar las crisis

El faraón había determinado que cada egipcio tenía que matar a los niños que nacieran de judías (Ex 1,22). Esa orden puso en riesgo la vida de Moisés, que aún era bebé. Pero la estrategia de la madre de Moisés y Miriam, su hermana, le salvó la vida. No fue fácil. Miriam mostró una sabiduría grandiosa al seguir al niño que fue colocado en una cesta en el río, convenciendo a la hija del faraón de entregar al niño a su propia madre, para que cuidara de él durante algún tiempo (Ex 2,7). Ella salvó la vida de Moisés con su forma sabia de lidiar con las situaciones adversas.

5 – El temor de Dios de la prostituta Raabe

Raabe es mencionada en la Biblia como prostituta. La Biblia no esconde lo que era ella. Pero tampoco esconde el cambio que estaba ocurriendo en su corazón. En el diálogo que tuvo con los espías de Israel, que ella escondió en su casa con el objetivo de protegerlos, ella nos muestra un grandioso temor de Dios: “Al oírlo, ha desfallecido nuestro corazón y no se encuentra ya nadie con aliento en vuestra presencia, porque Yahveh vuestro Dios, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.” (Jos 2,11). Una gran confesión de temor al Señor. Considerando que Raabe vivía en medio de un pueblo pagano, la declaración de ella muestra cuán grande fue su temor. Tan grande fue su actitud frente a Dios, que formó parte de la genealogía de Jesucristo (Mt 1,5).

6 – El fervor misionero de la mujer samaritana

La mujer samaritana, como todos saben, tuvo un gran encuentro con Jesús cerca de un pozo donde fue a buscar agua (Jn 4,9). Jesús le revela los errores que ella había cometido en el pasado y el presente, y le dijo algo muy poderoso que impactó su corazón. ¿El resultado? El fervor misionero se apoderó del corazón de esa mujer, que llevó las palabras de Jesús a su pueblo, que no lo conocía: “La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?» Salieron de la ciudad e iban donde él.”

7 – El carácter de la mujer virtuosa sin nombre de proverbios

Los últimos versículos del libro de Proverbios están dedicados a alabar el carácter de una mujer que no tiene nombre, pero que bien podría ser alguna de las grandes mujeres de Dios, que existieron y existen en nuestros tiempos. Esa mujer presenta virtudes en el cuidado de la familia, del marido, de los hijos; en la forma honesta y dedicada con la que trabaja; en el ejemplo que da al prójimo, en la forma sabia con la que vive su vida, etc. Este texto muestra un resumen de las cualidades de las mujeres de Dios y cómo éstas son importantes.

Por Canção Nova para Aleteia 2017

Proverbios 31, 10-31.

Una mujer de carácter, ¿dónde hallarla?
Es mucho más preciosa que una perla.
Sabe su esposo de de ella puede fiarse:
con ella saldrá siempre ganando.
Le reporta felicidad, sin altibajos,
durante todo los días de su vida.
Ella se ha conseguido lana y lino
porque trabaja con manos hacendosas.
Como los barcos de los comerciantes,
hace que su pan venga de lejos.
Se levanta cuando aun es de noche
para dar a comer a los de su casa.
¿Tiene idea de un campo? ya lo compró:
una viña que pagó con su trabajo. 
Se pone con ardor a trabajar
porque tiene en sus brazos el vigor.
vio que sus negocios iban bien,
su lámpara no se apagó toda la noche:
sus manos se ocupaban en la rueca,
al uso de sus dedos daban vuelta.
Le tendió la mano al pobre,
la abrió para el indigente.
No le hace temer la nieve por los suyos
porque todos tienen abrigos forrados.
Para ella se hizo cobertores,
y lleva un vestido de lino y púrpura.
Su marido es conocido entre los oficiales,
porque se sienta entre los ancianos del país.
Vende telas que ha teñido,
hasta el comerciante le compra un cinturón.
Va irradiando salud y dignidad,
mira con optimismo el porvenir.
Lo que dice es siempre muy juicioso,
tiene el arte de transmitir la piedad.
Atenta a las actividades de su mundo,
no es de aquellas que comen sin trabajo.
Sus hijos quisieron felicitarla,
su marido es el primero en alabarla:
“¡Las mujeres valientes son incontables,
pero tú ha todas has superado!”
¡El encanto es engañoso, la belleza pasa pronto,
lo admirable en una dama es la sabiduría!
Reconózcanle el trabajo de sus manos:
un público homenaje merecen sus obras.