Y tú ¿murmuras?

Diez consejos infalibles que ofrece un sacerdote para no caer en la tentación de las murmuraciones

“Las murmuraciones destruyen la reputación de las personas. Destruyen matrimonios. Socavan la obra de Dios. Difunden el odio y el temor”

Los “chismes” son los “enemigos de la armonía” en las comunidades religiosas. (S.S. Francisco)
“¡Es terrorismo!”, dijo, en una comparación que ya había usado otras veces: “El que va a hablar mal de otro va a escondidas, tira la bomba, y se va. Y la bomba destruye. Cuando tengas ganas de hablar mal de otro, muérdete la lengua. Lo más probable es que se te hinche, pero no harás mal a tu hermano o a tu hermana”.

“Las murmuraciones son como un cáncer con metástasis. Lo quitas de un lugar y aparece en otro”.

Para no caer en la tentación de difundir ese cáncer, ofrece algunos buenos consejos:

1. No creas a nadie y cree a todo el mundo. En otras palabras, cree lo que tal o cual persona te hayan dicho. Ellos piensan realmente que lo que han dicho es verdad, y desde su perspectiva es verdad. Sin embargo, recuerda que siempre, siempre, siempre existe otra versión de la historia. Por tanto, no les creas. Frena y muérdete la lengua.

2. Recopila todos los hechos. No confundas los hechos con la palabra de nadie. Averigua lo que sucedió realmente consultando a tantas personas como sea posible.

3. Acude a la fuente. Por el amor de Dios, ten la valentía y la gracia y el sentido común de acudir a la fuente. Si Mildred te cotillea sobre George, acude a George para averiguar los hechos.

4. Concédele a todo el mundo el beneficio de la duda. Cree lo mejor, no lo peor. Si oyes algo malo de alguien, imagina por qué lo hicieron (si es que realmente lo hicieron) y cuáles pudieron ser sus motivaciones.

5. Cállate. No estás obligado a hablar ni a decirlo todo a todo el mundo. Incluso un tonto parece sabio si guarda cerrada la boca. Habla, como mucho, la mitad de lo que escuches.

6. Cuestiona el chisme. No lo creas, y dile suavemente a la persona: “¿Sabes realmente si eso es verdad?”

7. Enfréntamente ásperamente al chismoso. “¡Lo que me estás contando es asqueroso, una murmuración destructiva! ¡Me niego a creerlo y creo que deberías mantener la boca cerrada!” (Post scriptum: No les gustará que se lo digas.)

8. Pon tus ojos en la verdad. ¿Por qué perder tu tiempo en murmuraciones idiotas e inútiles?

9. Piensa en los demás. ¿Sabes por qué te gusta murmurar? Porque te hace sentir superior. Murmuras negativamente de otros porque crees que eres mejor que ellos. Así que estás dispuesto a envenenar y destruir sus vidas para sentirte bien por unos momentos. ¡Qué asco!

10. Reza por las personas involucradas.Ofrece como sacrificio una jaculatoria: Señor, ten piedad.

Fuente: Religión en Libertad

Oremos…

Oración para pedir silencio y escuchar a Dios

“Me tienta creer que te escucho, cuando escucho mi voz. ¡Enséñame a discernir! Dame luz para distinguir tu rostro…”

Ayúdame a hacer silencio, Señor,
quiero escuchar tu voz.
Toma mi mano, guíame al desierto,
que nos encontremos a solas, Tú y yo.

Necesito contemplar tu rostro,
me hace falta la calidez de tu voz,
caminar juntos…
callar para que hables Tú.

Me pongo en tus manos,
quiero revisar mi vida,
descubrir en qué tengo que cambiar,
afianzar lo que anda bien,
sorprenderme con lo nuevo que me pides.

Me tienta creer que te escucho,
cuando escucho mi voz.
¡Enséñame a discernir!
Dame luz para distinguir tu rostro.

Llévame al desierto Señor,
despójame de lo que me ata,
sacude mis certezas y pon a prueba
mi amor Para empezar de nuevo,
humilde, sencillo, con fuerza
y Espíritu para vivir fiel a Ti.

Por el P. Javier Leoz