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LA JERARQUÍA ANGÉLICA.

Descripción basada en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia.

Debemos conocer primero que los Ángeles son inteligencias espirituales que tienen un conocimiento, no como el del hombre, adquirido a través de sus sentidos y mediante un proceso gradual y laborioso, sino que lo obtienen por intuición. De tal manera que no llegan a conclusiones por medio de razonamientos sino que en forma inmediata conocen la verdad.

Si bien los ángeles no conocen todo, por ejemplo, en cuanto al día del juicio “ni los ángeles de Dios lo conocen” (cL Mt 4, 24-36), entienden y conocen mucho más que los hombres.

Nuestros Ángeles de la Guarda oran por nosotros y con nosotros.
San Rafael Arcángel ofrecía las oraciones de Tobías (cl: Tb 12,12). El Ángel del Apocalipsis ofrece las oraciones de todos los santos (cf. Ap 8, 3-4).

No es que el Señor no oiga nuestras oraciones, sino que los ángeles unen sus oraciones a las nuestras para hacerlas más aceptables a Dios. Dice Santo Tomás de Aquino: “Nuestro Ángel de la Guarda participa en todos los beneficios que recibimos de Dios, porque él nos ayuda a obtenerlos.” Cuando el Arcángel San Rafael descubre su verdadera identidad a Tobías y a Sara, les hace saber lo siguiente:

“Cuando tú y Sara hacían oración, era yo el que presentaba el memorial de sus peticiones delante de la gloria del Señor; y lo mismo cuando tú enterrabas a los muertos.” (Tobías 12,12).
Ya en el nuevo testamento, Jesucristo mismo nos hace saber que nuestros Ángeles de la Guarda interceden directamente ante el Padre por nosotros:
“Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.” (Mateo 18,10)
Según el Evangelio Según San Lucas, un Ángel Consolador se le apareció a Jesús en el huerto de los olivos para fortalecerlo. (Lucas 22,43)
El mismo Apóstol San Juan nos hace una revelación clara de esta intercesión en el libro de Apocalipsis:
“Y vino otro Ángel que se ubicó junto al altar con un incensario de oro y recibió una gran cantidad de perfumes, para ofrecerlos junto con la oración de todos los santos, sobre el altar de oro que está delante del trono. Y el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos, subió desde la mano del Ángel hasta la presencia de Dios.” (Apocalipsis 8,3-4)

¿Cuantos ángeles son?

En los evangelios se habla de miríadas y miríadas, pero sin número exacto. Es un dogma de fe de la Iglesia la existencia de los ángeles y que algunos grupos de ellos protegen a naciones y a comunidades.

Se suele enumerar nueve coros u órdenes angélicos. Esta jerarquía se basa en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. Dentro de esta jerarquía, los coros de ángeles superiores hacen participar a los inferiores de sus conocimientos.
Cada tres coros de ángeles constituyen un nivel jerárquico y todos ellos juntos forman la corte celestial.

I. Jerarquía Suprema:
– querubines
– serafines
– tronos

II. Jerarquía Media:
– dominaciones
– virtudes
– potestades

III. Jerarquía Inferior:
– principados
– arcángeles

= ángeles

Serafines

Son los “alabadores” de Dios. Serafín significa “amor ardiente”. Los serafines alaban constantemente al Señor y proclaman su santidad.
Para apoyar esto, se puede leer Isaías 6,2.

Querubines

Son los “guardianes” de las cosas de Dios. Aparecen como los encargados de guardar el arca de la alianza y el camino que lleva al árbol de la vida. Entre dos querubines comunica Yahvé sus revelaciones. “Se sienta sobre querubines”.
Se habla de ellos en el Génesis, en el Éxodo, en la visión de Ezequiel (1,4) y en la carta a los hebreos (9,5).

Potestades, Virtudes, Tronos, Principados y Dominaciones

En la Biblia encontramos estos diversos nombres cuando se habla del mundo angélico. San Dionisio interpreta los nombres de los diferentes grupos de ángeles como correspondientes a su grado de perfección.

Para San Gregorio estos nombres se refieren a su ministerio:

los principados son los encargados de la repartición de los bienes espirituales;

las virtudes son los encargados de hacer los milagros;

las potestades son los que luchan contra las fuerzas adversas;

las dominaciones son los que participan en el gobierno de las sociedades,

y los tronos son los que están atentos a las razones del obrar divino.

Ángeles Su misión es ayudar a los hombres a llegar a la salvación eterna, guiándolos y protegiéndolos de los peligros de alma y cuerpo.

Arcángeles Les podríamos llamar los “asistentes” de Dios. Son ángeles que están al servicio directo del Señor para cumplir misiones especiales.

Arcángel San Miguel: Es el que arrojó del cielo a Lucifer y a los ángeles que le seguían y quien mantiene la batalla contra Satanás y demás demonios para destruir su poder y ayudar a la Iglesia militante a obtener la victoria final. El nombre de Miguel significa “quién como Dios”. Su conducta y su fidelidad nos deben invitar a reconocer siempre el señorío de Jesús y a buscar en todo momento la gloria de Dios.

Arcángel San Gabriel: En hebreo significa “Dios es fuerte”, “fortaleza de Dios”. Aparece siempre como el mensajero de Yahvé para cumplir misiones especiales y como portador de noticias felices. Por ejemplo, anunció a Zacarías el nacimiento de Juan el Bautista, y a la Virgen María la encarnación del Hijo de Dios.

Arcángel San Rafael: Su nombre quiere decir “medicina de Dios”. Tiene un papel muy importante en la vida de Tobías al mostrarle el camino a seguir y lo que tenía que hacer. Tobías obedeció en todo al arcángel Rafael sin saber que era un ángel enviado por el Señor. Él se encargó de presentar sus oraciones y obras buenas a Dios. Y les dejó como mensaje bendecir y alabar a Dios, hacer siempre el bien y nunca dejar de orar.

Estos nueves Coros Angelicales los encontramos en la Biblia así:

Serafines”, los que arden con el amor (Is 6,2-6) y guardan la entrada al paraíso (Gen 3,24).
Querubines”, la figuras que Dios manda adornar el arca (Ex 25,18) y el templo de salomón (1 Rey 6,29-39).
Virtudes”, Rom 8,38; 1 Co 15,24
Potestades”, 1Cor 15,24; Ef 1,21
Principado ”, Rom 8,38; 1 Co 15,24
Dominaciones”, Ef 1,21; Col 1,16.
Tronos”, Col 1,16.

La Iglesia no ha definido exactamente en cuanto a las teorías sobre la jerarquía de ellos, es decir NO ES DOGMA DE FE conocer el orden y cual ángel es más “alta”, o su función exactamente.

Algunos autores y místicos, dividen a los ángeles entre Asistentes al Trono Divino (los grados mas altos) y Mensajeros de Dios que cumplen diversas misiones por encargo suyo.

Aunque podemos entender que unos tienen más poder jerárquico que otros, como es el caso con los arcángeles.

Esto lo demuestra el Arcángel Rafael cuando se le reveló a Tobías que le dijo: “Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia.” (Tobías 12,15). En este caso, si el Arcángel San Rafael dice ser uno de los 7 ángeles con acceso a la presencia de Dios, entonces deben existen otros grupos de ángeles que no tienen acceso a la presencia del Señor.

Los nombres de los otros 4 arcángeles

San Uriel, San Barachiel ó Baraquiel, San Jehudiel, Saeltiel son los nombres de los otros 4 arcángeles, pero estos no aparecen en la Biblia. Se encuentran en los libros apócrifos de Enoc, el cuarto libro de Esdras y en la literatura rabínica. Estos nombres pueden tenerse como referencia pero NO SON DOCTRINA DE LA IGLESIA ya que provienen de libros que no son parte del canon de la Sagrada Escritura.

Los Falsos ángeles de la Nueva Era (New Age)

Como ya lo podemos asegurar, de lo anteriormente dicho: Los Ángeles, son además, servidores de Dios que cumplen un propósito para la salvación de los hombres, no están para complacer a los hombres en nuestros deseos, sueños, caprichos o necesidades materiales. Están al servicio de Dios y sólo si Dios lo desea, pueden estar al servicio de los hombres para fines tendientes a nuestra salvación.

Muy distinto a como los presentan la Nueva Era (New Age), que presentan a unos ángeles de luces azules, violetas, amarillas, etc… que dicen prometer “prosperidad, armonía con el ser y riquezas a los hombres” como si ellos fuesen nuestros sirvientes o que con una varita mágica van a complacer nuestros Caprichos, ¡NO SEÑOR!

Ningún ángel de Dios va a llenarnos de riquezas materiales y de una amasadora prosperidad.

La nueva era, está inculcando en el mundo un sistema de meditación que llaman: “Terapia de ángeles” en el cual consiste en entrar en supuesto contacto con estos maravillosos y amorosos seres de luz, a través de técnicas de meditación para obtener una supuesta sanación angelical, prometiéndole a la persona atraer una poderosa y maravillosa armonía para quien la recibe y para las personas que le rodean, de la nueva energía de amor y paz que la persona transmite.

Debemos recordar que el Demonio es llamado “el amo o príncipe de este mundo” (Juan 12,31, y 16,11) y, como tal, tiene cierto poder sobre las cosas del mundo. Es mentiroso y padre de la mentira (Juan 8,44), y que aparenta ser ángel de luz (2da de Corintios 11,14) para engañar y que, además, desea ser adorado por nosotros y adueñarse de nosotros a cambio de lo poco que a veces pueda otorgar.

Entonces, los que practican este tipo de terapia deberían preguntarse: ¿quién me está otorgando esta “prosperidad” material, ya que los verdaderos ángeles de Dios no están hechos para ese fin?

En estos tiempos que estamos viviendo, donde existen tantas confusiones, es necesario que nosotros los cristianos tengamos un sentido claro de nuestra fe. Esos “supuestos ángeles de luz” nada tienen que ver con los Santos Ángeles que viven en la presencia de Dios. Esto no es más que otra forma de seducción de la nueva era para corromper el mensaje cristiano y confundir a los practicantes haciéndoles creer que están en completa sintonía con la Fe Católica

Tomado de diferentes fuentes.

Oremos

(Con aprobación eclesiástica del Vicariato de Roma, 6 de febrero de 1997 P. Luigi Moretti Secretario General)

¡Dios Uno y Trino, Omnipotente y Eterno! ¡Antes de acudir a Tus siervos, los Santos Ángeles, para implorar su auxilio, nos postramos ante Tu presencia y Te adoramos, Padre, Hijo y Espíritu Santo!

¡Alabado seas y glorificado por toda la eternidad!

¡Todos los Ángeles y los hombres que creaste Te adoren, Te amen, Te sirvan, Dios Santo, Fuerte, Inmortal!

¡Y tú, oh María, Reina de todos los Ángeles, acepta benigna los ruegos que le les dirigimos a tus siervos y preséntalos al Altísimo, tú, que eres la omnipotencia suplicante, la medianera de las gracias, a fin de que obtengamos gracia, salvación y auxilio! Amén.

Os lo suplicamos: ¡Conducidnos con seguridad a la Casa del Padre Celestial! Vosotros, Nueve Coros de los Espíritus Bienaventurados. ¡Apresuraos, socorrednos!

Os suplicamos: ¡apresuraos, socorrednos! La Sangre Preciosísima de Nuestro Señor y Rey se ha derramado por nosotros.

Os suplicamos: ¡apresuraos, socorrednos! El Corazón de Nuestro Señor late amorosamente por nosotros.

Os suplicamos: ¡apresuraos, socorrednos! El Corazón Inmaculado de María, la Virgen Purísima, vuestra Reina, palpita amorosamente por nosotros.

Os suplicamos: ¡apresuraos, socorrednos!

Arcángel San Miguel

Príncipe de los Ejércitos Celestiales, vencedor del dragón infernal, recibiste de Dios la fuerza y el poder para aniquilar, por la humildad, la soberbia del príncipe de las tinieblas. Te suplicamos insistentemente, nos alcances la verdadera humildad de corazón, la fidelidad inquebrantable para cumplir siempre la voluntad de Dios, y fortaleza en el sufrimiento y en la prueba. Socórrenos para que no desfallecer ante el trono de la justicia de Dios.

Arcángel San Gabriel

Ángel de la Encarnación, fiel mensajero de Dios, abre nuestros oídos para que estén atentos a las más leves advertencias y toques del Corazón de Nuestro Señor. Permanece siempre junto a nosotros, te suplicamos, para que comprendamos debidamente la Palabra de Dios, la sigamos y obedezcamos, y cumplamos dócilmente aquello que Dios quiere de nosotros. Haz que estemos siempre disponibles y vigilantes para que el Señor, cuando llegue, no nos encuentre dormidos.

Arcángel San Rafael

Tú que eres lanza y bálsamo del Amor de Dios, hiere, te suplicamos, nuestro corazón con el Amor ardiente de Dios. Deja que nunca sane esta herida, para que perseveremos cada día en el camino de la caridad y que todo venzamos por el amor.

¡Ayudadnos, santos y poderosos hermanos, siervos ante Dios! Defendednos de nosotros mismos, de nuestra cobardía y tibieza, de nuestro egoísmo y ambición, de nuestra envidia y desconfianza, de nuestras ansias de riqueza, bienestar y fama.

Desatadnos de las cadenas del pecado y del apego a las cosas temporales.

Quitadnos las vendas de los ojos que nosotros mismos nos pusimos para no tener que ver las necesidades de nuestro alrededor y poder así tranquilamente, ocuparnos y compadecernos de nosotros.

Traspasad nuestro corazón con la santa ansiedad de Dios, para que no dejemos de buscarlo con ardor contrición y amor.

Contemplad la Sangre del Señor derramada por nuestra causa. Contemplad las lágrimas de vuestra Reina derramadas por nuestra causa. Contemplad en nosotros la imagen de Dios, desfigurada por nuestros pecados, que Él por amor imprimió en nuestra alma. Ayudadnos a conocer, adorar, amar y servir a Dios. Ayudadnos en el combate contra el poder de las tinieblas, que sutilmente nos rodea y acecha. Ayudadnos para que ninguno se pierda y un día estemos reunidos en la eterna bienaventuranza. Amén.

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unpasoaldia

Un caminante en la fe, obediente a la Santa Iglesia y en espera de la conquista del Santo Cielo

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