Conoces las 7 penas del Alma de Nuestro Señor Jesucristo en Getsemaní?

La historia de la agonía del Señor Jesucristo en el huerto de Getsemaní es uno de los pasajes más profundos y misteriosos de la Biblia. Contiene cosas que ningún hombre puede explicar satisfactoriamente. Al estudiarlo, bien se podrían repetir las palabras que Dios le dijo a Moisés cuando se le apareció en la zarza ardiendo: “Quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (Ex 3:5). Sin lugar a dudas, el estudio de este pasaje nos debe llevar más bien a la adoración que al análisis.

Aquí veremos al Señor librando la batalla definitiva contra el pecado, pero por alguna razón, esta batalla se nos presenta en dos actos: Getsemaní y Gólgota. Esto nos lleva a preguntarnos ¿por qué fue necesario pasar por Getsemaní? ¿No se podía haber evitado un episodio tan doloroso de su vida? Pero a lo largo de estos estudios veremos que fue en Getsemaní donde el Señor tomó la decisión de ir a la Cruz, mientras que en el Calvario fue donde la materializó.

“Aparta de mí esta copa”

El acto de obediencia que el Hijo del Hombre se disponía a llevar a cabo, tendría un sabor inconmensurablemente amargo. Tenía el sabor de la muerte. Hebreos dice que él “gustó la muerte por todos” (He 2:9). Además, el Antiguo Testamento se había referido con frecuencia a esta “copa”, que estaba reservada para los malos (Sal 11:6), y que contenía la indignación divina contra los impíos (Sal 75:8), su ira (Is 51:17) y su furor (Jer 25:15).

Película la Pasión

La muerte que él gustó no sólo tuvo que ver con experimentar la separación del alma del cuerpo, sino el abandono del Dios de justicia por haberse identificado con el pecado del mundo.

Es inimaginable, por lo tanto, que la Santidad encarnada pudiera recibir con agrado el pecado representado en esa copa, de ahí su petición: “aparta de mí esta copa”. Pero por otro lado, dejaba también constancia de su absoluta devoción y amor a su Padre: “mas no lo que yo quiero, sino lo que tú quieras”.

No había ningún conflicto entre la voluntad del Padre y la del Hijo. El Hombre perfecto era también el Siervo obediente en todo, y aunque todo su santo Ser se alzase en contra de la perspectiva de la cruz, y su cuerpo sudase sangre en su agonía, él nunca dejaría de decir: “mas no lo que yo quiero, sino lo que tú”. No podemos imaginar un grado de perfección más alto que el que aquí se nos presenta.

Cristo aprendió que la obediencia a Dios trae sufrimiento en un mundo caído. Nosotros ya lo hemos experimentado muchas veces. Cuando determinamos ser fieles al Señor y obedecerle, ¿cuál es la consecuencia? La oposición de los familiares y amigos ante lo que ellos perciben como “fanatismo religioso”, el desprecio de los compañeros y amigos porque nos ven diferentes, y en el peor de los casos, la persecución política. Muchas veces la consecuencia de la fidelidad al Señor es la burla, la crítica, la oposición o el insulto.

“Velad y orad, para que no entréis en tentación”

Tomada de Internet

La “tentación” a la que Jesús se refería, y para la que tendrían que estar preparados, consistía en negar y escandalizarse de Jesús una vez que fuera arrestado y crucificado. No es difícil imaginar el impacto que debió tener para ellos ver a su Maestro siendo objeto de las burlas de todos los hombres que se acercaban a él cuando estaba clavado en la vergonzosa cruz. Por eso, aunque los mismos discípulos no percibían la gravedad de la hora de prueba que iba a venir sobre ellos, el mismo Señor ya había orado por ellos, y en especial por Pedro, para que su fe no faltase (Lc 22:31-32)

Oración de Jesús en el Huerto (Lucas 22, 39-46)


Las penas físicas de Jesús, no fueron tan intensas como lo fueron las penas del alma que tuvo experimentar en aquella noche solitaria. Todos nos dejamos impactar por la sangre derramada en la flagelación, motivados tal vez por lo que apreciamos en imágenes, films y videos recreados entorno a su flagelación, la tortura e impactante coronación de espinas, su rostro bañado en sangre que estampó en la piedad de la Verónica y su tortuosa crucifixión o el rastro de sus heridas en el Manto de Turín. Esto es, por ser el factor evidenciable de la Pasión de Jesús; pero son las penas del alma las que podrían decirse son el 90% del sufrimiento y de su Pasión.

En esta oportunidad trataremos de profundizar en lo que denominaremos las 7 Penas del Alma de Cristo. Estas son producto de las reflexiones de muchos sabios estudiosos de la Sagrada Biblia, predicadores, lecturas y momentos de meditación personal en torno a la Pasión de Cristo, de quien me considero fiel devoto y aún más de su llamado angustioso a participar de su Getsemaní cada día jueves En su memoria y como reparación.
La visión de todos los pecados del mundo.

Es en el Huerto de los Olivos donde Jesús ve y asume todos los pecados del mundo, desde el inicio hasta el fin. Jesús asume la culpa y responsabilidad de todos los pecados y libremente se hace depositario de todos los actos y pecados para cumplir así con el Plan de Salvación.
Quien no cometió pecado alguno, se hizo culpable de cada pecador (2Co. 5,21). Vio al pecado y al pecador, siendo ello la más grande tortura; observó y asumió en sí desde los más veniales hasta los mortales, todos ellos como suyos. Los observó por su condición divina, por su Obnividencia.
Ante la presión de cada pecado, empezó a diludiar ríos de sangre que brotaba de su santo cuerpo. No lloraba porque Él sintiese temor, sino porque sentía el temor del hombre, el miedo del hombre, las muertes productos de todo el pecado del mundo, sintió en su alma todas las muertes de todos los hombres del mundo. Es una pasión perenne que se actualiza cada que el Santísimo es expuesto. El Señor perpetúa su pasión en cada Santa Eucaristía.

1ra Pena. La visión de todos los pecados del mundo.

Película la Pasión

Es en el Huerto de los Olivos donde Jesús ve y asume todos los pecados del mundo, desde el inicio hasta el fin. Jesús asume la culpa y responsabilidad de todos los pecados y libremente se hace depositario de todos los actos y pecados para cumplir así con el Plan de Salvación.
Quien no cometió pecado alguno, se hizo culpable de cada pecador (2Co. 5,21). Vio al pecado y al pecador, siendo ello la más grande tortura; observó y asumió en sí desde los más veniales hasta los mortales, todos ellos como suyos. Los observó por su condición divina, por su Obnividencia.
Ante la presión de cada pecado, empezó a diludiar ríos de sangre que brotaba de su santo cuerpo. No lloraba porque Él sintiese temor, sino porque sentía el temor del hombre, el miedo del hombre, las muertes productos de todo el pecado del mundo, sintió en su alma todas las muertes de todos los hombres del mundo. Es una pasión perenne que se actualiza cada que el Santísimo es expuesto. El Señor perpetúa su pasión en cada Santa Eucaristía.

2da Pena. Visión de las Penas que debía sufrir

Película la Pasión

Si nuestra fragilidad humana se resiente ante el abandono de nuestros congéneres, qué no llegó a sentir Nuestro Señor cuando experimentó nuestro abandono y olvido.
Mientras él sufre, nosotros permanecemos dormidos en nuestros placeres, en nuestras cosas del mundo, en nuestros intereses y permanecemos plácidos y relajados mientras él segundo a segundo sufre por cada uno de los seres de este mundo.
Jesús requiere almas que lo acompañen a orar y repara por el pecado del mundo.

Todos queremos estar con Jesús y acompañarlo en sus mejores momentos, en las bodas de Canáan, en el Monte de la Transfiguración, escuchando sus enseñanzas en el Monte de las Bienaventuranzas, disfrutando del Gran milagro de la multiplicación de los panes y los peces o presenciando los innumerables milagros y hechos de sanación y exorcismos como los más grandes espectadores. Muy pocos lo queremos acompañar en el Getsemaní, porque al igual que lo significa su nombre: Prensa donde se tritura el olivo y se saca el aceite, ninguno quiere estar allí presionado y prensado por las penas del alma de Jesús.

3ra Pena. La Privación del Padre y del Hijo

Película la Pasión

Cuantos buenos momentos nos evoca el recordar la ternura de nuestros padres y la protección que nos brindaron ante tantas circunstancias adversas en nuestras vidas.
Con este pensar nos adentramos a esta dolorosa pena, porque es en esta pena donde siente todas las penas que debía sufrir por cada pecado. Ninguno se quedó ante su mirada sin juicio, sin castigo. Él reparó cada uno de ellos ante la Justicia de Dios como único responsable.
Nunca perdió su entereza. Cuando asume pecados y penas se hace culpable de todos los pecadores.
El pecado separa a Dios del hombre. Jesús al asumir esta condición, esta ruptura se hace actuante entre el Padre y el Hijo.

En esa hora el Padre y el Hijo están privados de unión, no hay comunión; Jesús está en pleno abandono con el Padre, ya que no hay unión entre Dios y el pecado. Sus discípulos duermen y ni siquiera ellos pueden acompañarlo en esta pena; no tiene a su dulce Madre, hasta de ella fue privado. Nadie le brinda compañía y consuelo.
Es en esta hora donde Jesús se convierte en el hombre más solitario y abandonado que haya existido en la humanidad, queda como suspendido en el vacío, en la nada; convertido en un sin Dios, en el Ateo. Queda convertido en el condenado, porque el Padre está condenando en el Hijo a todo el pecado del mundo. ¡Cuánto dolor en el alma de Cristo¡ Esa unión perfecta del Padre y del Hijo se ve separada y cortada como por una espada de tormentoso filo.

Se hace ateo por nosotros:


Por los que deciden no creer en Dios por sí mismos
Por los que Dios mismo rechaza por sus libres actos

Jesús experimenta el ser rechazado por Dios, por el Padre; porque en Él como Hijo está concentrado todo el pecado del mundo. Jesús se hizo ateo para reparar el ateísmo en el mundo. Se ve separado de Dios para que seamos reconciliados con Dios.
Jesús se hace condenado para que seamos salvados se convierte en un hombre maldito (Gal. 3,13 …para ser liberados del yugo de la ley, Jesús se hizo maldito”…) La Escritura dice: …maldito todo aquel que cuelga de un madero … se hizo maldito para que fuésemos benditos (2Co. 5:21…)
Fue separado de Dios para que fuéramos reconciliados con Dios.
Nosotros que decimos amar y venerar la Pasión de Nuestro Señor, no la conocemos porque no asumimos las demostraciones de amor que él ha hecho por nosotros sufriendo tales dolorosas penas que nos han redimido. Necesitamos muchos actos de reparación por las penas por él sufridas.
En Jesús se consumió el ser Maldito y Separado para buscar la redención a través del sacrificio en el Getsemaní. Estas penas se entienden y viven en el alma para acompañar y poder beber siquiera una gota del cáliz de la amargura que bebió Jesús.
Debemos pedir la gracia de la Comprensión. El poder asombrarnos cada día con la Pasión; sorprendernos del inmenso amor y sacrificio ofrecido por Jesús por nuestras almas pecadoras e ingratas.

4ta Pena. Pena. Sufrió las penas de los condenados

Película La Pasión

Jesús asumió esta dolorosísima pena porque en ella estaban las penas de los condenados al infierno eternamente. Todas las almas condenadas en justicia le deben amor y correspondencia al Padre; pero por su estado condenatorio no podían corresponderle este amor. Jesús asume estas penas para dar cumplimiento a ese amor y correspondencias pasadas, presente y futuras; fue una pena muy grande sufrir las penas, vivirlas y en justicia restituir ese amor que le debían estas almas. Su dolor más grande fue no poderlas sacar de ese estado condenatorio.
Su dolor más grande fue ver perder eternamente en el infierno a algunos de sus hijos porque ellos quisieron voluntariamente perderse. Sufrir sus penas y no poder liberarlos es una pena doble. Por esta pena, Jesús nos merece mucho perdón y reparación.
Sufrió las penas del infierno en su alma, para restituirle al Padre la Gloria que en justicia le debían las almas condenadas y por su estado condenatorio eran incapaces de devolverles la Gloria al Padre. Este fue el mayor orgullo de Dios con su hijo. El no quiso dejar escapar nada.


5ta Pena. Sufrió las penas de las Almas Purgantes

Película La Pasión

Si Jesús no hubiese asumido el redimir a las almas del Purgatorio, ninguna de ellas habría salido de esta condena; sólo en virtud de las penas sufridas por Jesús ellas fueron redimidas.
Es nuestra obligación meditar la Pasión sin compasión por el sufrimiento de Jesús.
Jesús rogaba y sudaba sangre por las horribles penas que habían de sufrir las almas del purgatorio. Cómo consolar tan terrible dolor en el alma de Nuestro Señor. Es una sangre de valor infinito la que se derramó por las almas del Purgatorio en aquella noche de gran soledad pues fueron gotas que borraron muchas culpas, que apagaron horribles llamas. Torrente de sangre que mitigó sufrimientos y abrevió muchas penas y donde se manifestó la Misericordia con aquellos que están sometidos a su justa cólera. Sólo un gran amor pudo sufrir tanto dolor.


6ta Pena. Sufrió todas las penas de la Iglesia militante

Película la Pasión

Sufrió al ver desde el inicio hasta el fin de la Iglesia todas las persecuciones, martirios, herejías, agravios recibidos, cismas, sectarismos, las penas de todos los mártires y abusos que se cometerán en y en contra de su Iglesia. Tan pocas palabras para poder todo el sufrimiento que le aconteció a Jesús en ese momento que se ofrecía por su Iglesia triunfante.

7a. Pena. La pena de ver el olvido de su pasión por la mayoría de sus hijos

Película La Pasión

Qué dolor para Nuestro señor el conocer en ese momento a cada uno de sus hijos que no lo conocen y que nadie les hablará de Él, de su amor, de su sufrimiento, de su entrega y de su Gloria.
Sufrió por los hijos que no intentan conocerlo. Esos hijos que sabiendo quien es su padre, no muestran interés alguno por buscarle, se muestran apáticos a su doctrina, indiferentes a su amor e indolentes a su sacrificio.
Lágrimas y sangre derramada por los hijos que sienten aversión por Él. Cuánto dolor causó en el alma de Jesús el ver a cada uno de sus hijos que le estarían blasfemando y entregados a los poderes del Maligno a quien le rendirían honor y culto.
Sufrimiento por los hijos que conocen su pasión y la toman como algo superficial sin meditarla, valorarla, ni entenderla. Esos hijos que se vuelven tibios, liberados de toda responsabilidad y compromiso con aquél que dio su vida por ellos.
Sufrió por aquellos hijos que repudian, ignoran y sepultan su pasión. Hijos que desconocen la profundidad del amor de Jesús y del gran misterio de amor que lo llevó a una muerte de Cruz.
Es esta una de las penas más grandes y sufridas. Jesús pide compañía y reparación por nuestros pecados y los pecados del mundo.

Jesús en Getsemaní se convierte en toda la impiedad del mundo asumiendo nuestro lugar, se hizo culpable y responsable de todo. Culpable ante Dios y es ante Él que se revela la cólera de dios; esto es beber el cáliz. La verdadera Pasión de Jesús es la que no se ve, aquella que lo hizo exclamar “…me muero de tristeza”. Jesús murió en su corazón antes que en su cuerpo.
Cómo entender el alma de Cristo convertida en pecado. Cómo no amar su Santa Pasión y su Santa Agonía, si en cada lágrima, en cada gota de sudor y de sangre allí estaba derramada mi salvación.

Compilado Por Luis Alberto Sánchez S. FUENTE ORIGINAL: Maestro en enseñanza bíblica Pepe González en su programa “Palabras de Vida” 2015.

4 Comments on “Conoces las 7 penas del Alma de Nuestro Señor Jesucristo en Getsemaní?

  1. Bien copiado de las 7 penas del alma de Cristo encontrada en 2015 palabras de vida del profesor Pepe Gonzalez, por lo menos indique la fuente proimaria.

    Me gusta

  2. Pingback: JUEVES SANTO EN FAMILIA – SUBSIDIO PARA LA CELEBRACIÓN DE LA IGLESIA DOMESTICA – Corazón Católico La Paz

  3. Pingback: VIERNES SANTO EN FAMILIA – Subsidio para la oración de la Iglesia domestica – Corazón Católico La Paz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Reinado de los Tres Sagrados Corazones de Jesús, María y José

El Triunfo del Inmaculado Corazón de María está señalado especialmente por la efusión del Espíritu Santo, para hacer amar a Jesús Sacramentado, trayendo una Era de Paz, que depurará el sacerdocio de las impurezas que lo han deshonrado y lo restaurará con el brillo de la santidad de Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote.

Bíblia Católica News

Un camino de Fe

A %d blogueros les gusta esto: