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Has pensado en hacer Reparación a la Santísima Trinidad por los pecadores?… Acá tienes cómo hacerla.

 

Es una Coronilla completamente mariana, trinitaria y eucarística.

Promesas al alma que ore esta Coronilla:

 

1. La conversión y deseo profundo de santidad, amor y hambre insaciable por el Pan Eucarístico durante esta vida, haciéndose totalmente un ser eucarístico.

2. La conversión hasta la quinta generación y el alivio o la liberación de sus familiares en el Purgatorio.

3. Intercederán para que también los más empecinados pecadores se conviertan y se hagan almas escogidas como Apóstoles de los Sagrados Corazones en este Fin de los Tiempos.

4. Quien la rece obtendrá paz en su corazón y paciencia para expiar sus pecados.

1. Se comenzará haciendo la Señal de la Cruz:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
2. Se reza tres veces la siguiente invocación a Dios Espíritu Santo:
Ven mi Dios Espíritu Santo a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.

Luego la oración al Espíritu Santo, que también fue revelada:
Divino Espíritu Santo, Esposo de María, mi Dios y Señor, enciende en cada alma el fuego de un Nuevo Pentecostés, para que nos consagremos como Apóstoles del Doloroso e Inmaculado Corazón de María y Apóstoles de los Últimos Tiempos. Protege con tu Sombra a la Iglesia. Salva a las almas del mundo. Y realiza el Reino Inflamado de Amor de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María. Amén.
Un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Un Credo:
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso; Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
En las cuentas grandes del Rosario común se dice:
3. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Precioso Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad, de tu Amadísimo Hijo realmente presente en los Sagrarios de la tierra, en expiación, desagravio, reparación, adoración y consuelo, por las blasfemias, sacrilegios e indiferencias con las que Jesús es ofendido. Te ofrezco los Infinitos Méritos del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús y del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, por la conversión de los pobres pecadores y la paz del mundo.
En cada una de las diez cuentas se dice:
Dios mío, yo creó, adoro, espero y te amo, y te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
En la jaculatoria, al final de cada misterio, se dice:
Corazón Doloroso e Inmaculado de María ruega por nosotros que nos refugiamos en ti. Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu Misericordia. Amén.
Al terminar el Rosario decimos tres veces:
Dios Padre mira el Rostro sufriente y el Corazón Traspasado de tu Hijo Jesucristo, y convierte en elegidos a los pobres pecadores.
4. Al final se recita la Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús que la Santísima Virgen dio en Akita:
Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, verdaderamente presente en la Santa Eucaristía, te consagro mi cuerpo y mi alma, para ser enteramente uno con tu Corazón, sacrificado cada instante en todos los Altares del mundo, dando alabanza e implorando al Padre por la Venida de su Reino. Ruego que recibas esta humilde ofrenda de mi ser. Utilízame como quieras para la gloria del Padre y salvación de las almas. Santísima Madre de Dios no permitas que jamás me separe de tu Divino Hijo, te ruego me defiendas y protejas como tu hijo especial. Amén.
Se finaliza la Coronilla:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Llamado de Amor y de Conversión de Dios Padre, del 11 Octubre 2017

Un paso al día 👣🌎

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unpasoaldia

Un caminante en la fe, obediente a la Santa Iglesia y en espera de la conquista del Santo Cielo

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