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No te desanimes…

 

“No te desanimes. La ayuda que tienes del Cielo es más poderosa que todo lo que el Infierno pueda enviar para destruir la gracia de Dios en tu alma”. Dom Lorenzo Scupoli.

Así como el fuego prueba la dureza del hierro, así la tentación al hombre justo.

En las tribulaciones y tentaciones es donde mejor puede apreciarse el progreso espiritual del hombre, porque en ellas se adquiere mayor merecimiento y se pone más de relieve la virtud.

Todos los santos tuvieron que sufrir muchas penas y tentaciones, y de ellas sacaron grandes ventajas para su perfección.

No hay orden tan santa ni lugar tan retirado y desierto en donde no se hayan de sufrir tentaciones y adversidades.

El hombre mientras vive jamás podrá verse exento de tentaciones… No bien se ha sorteado una tentación o tribulación, sobreviene otra enseguida; y así siempre tendremos algo que sufrir.

Muchos procuran huir de las tentaciones, y caen más gravemente en ellas.

No basta huir para vencerlas; son necesarias la paciencia y la verdadera humildad: con ellas nos hacemos inexpugnables a todos nuestros enemigos.

Quien se contenta con eludir únicamente la ocasión superficial y no arranca el mal de raíz trabajará en vano, y las tentaciones le asaltarán más pronto y con redoblada violencia.

Más fácilmente vencerás poco a poco, con paciencia y confianza, mediante el favor divino.

El origen de las tentaciones es el espíritu inconstante y la poca confianza en Dios.

La tentación pone de manifiesto lo que en realidad somos. Por eso alguien dijo: Ataja el mal en sus principios; porque de lo contrario, toda dilación lo agrava, y entonces será tardío el remedio.
En efecto, primero asoma un simple pensamiento, luego sigue la imaginación ardiente, enseguida irrumpe la delectación y el movimiento desordenado, y por fin tiene lugar el consentimiento.


Y así se introduce insensiblemente el maligno hasta adueñarse totalmente del alma, cuando no se le resiste desde el comienzo.


No debemos desalentarnos cuando nos acosa la tentación sino pedir a Dios con insistencia que se digne socorrernos en toda tribulación.

Porque, según dice San Pablo, ‘Él nos dará junto con la tentación, un auxilio tan eficaz, que con él podremos sostenernos’.
Humillemos, pues, nuestras almas bajo la mano de Dios en toda tentación y angustia, PORQUE ÉL SALVARÁ Y ENSALZARÁ A LOS HUMILDES DE CORAZÓN.

‘Imitación de Cristo’
Tomás de Kempis

Un paso al día 👣

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