Sabías que ser Adorador Eucarístico es un gran privilegio?…

SABIAS que los ADORADORES del SANTÍSIMO son Hombres y Mujeres super consentidos de Dios

Mateo 4,10: Jesús nos dice: Adorarás al Señor tu Dios y a Él sólo servirás.

Cuando un Adorador ora ante el Santísimo, ocurre algo sobrenatural, pues del Santísimo sale una luz como una onda expansiva que que irradia solo misericordia y bendicion del corazón de Jesús, la cual ilumina a la Parroquia, al sacerdote, a los grupos Parroquiales y las familias de la parroquia.

Juan 8,12: Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

El poder de Dios se activa en el Santísimo cuando un Adorador dobla sus rodillas y empieza a orar, adorar, bendecir y glorificar al Rey, al todo poderoso, al Señor de señores, al resucitado, al amor de los amores, al misericordioso, al dador de vida, al pan bajado del Cielo, al que nos da la vida eterna, al más bello, lindo, hermoso y maravilloso, que es JESÚS EUCARISTÍA.

Juan 4, 23-24: Jesús le dice: Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en Espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.

Un Adorador del Santísimo se convierte en el regocijo del Señor.

Un Adorador es la alegría de Cristo y esperanza para nuestra Iglesia.

Un Adorador es fuego de Dios y luz de Cristo para la conversión y salvación de las Almas.

Un Adorador del Santísimo tiene el mejor de los puestos en el Cielo.

Ser Adorador es lo máximo, no hay nada comparable, no hay un Apostolado o grupo que supere tan alta distinción y bendicion.

Ser Adorador del Santísimo es un privilegio, un regalo de Dios, es un verdadero milagro.

Ser Adorador del Santísimo es todo un honor y una responsabilidad grande y sublime.

Ser ADORADOR del SANTÍSIMO es estar cerca del corazón de Dios, ser Adorador del Santísimo es velar y contemplar el rostro de Dios.

Éxodo 23,25: Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad.

Ser ADORADOR es lo mejor que le puede pasar a un bautizado.

La mejor y la más valiosas de las herencias que un Obispo, un Sacerdote, un Padre o una Madre de familia puede dejarle a sus hijos es: Que sus fieles o sus hijos sean Adoradores perpetuos y Guardianes del Santísimo.